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Cine. Cinco grandes películas que no te podés perder de Alfred Hitchcock

En un nuevo aniversario del fallecimiento del prolífico director de cine, te contamos cuáles son aquellas inolvidables películas que lo convirtieron en el Maestro del Suspenso y algunas de las polémicas en torno a ellas.

Jueves 28 de abril | Edición del día

Considerado “el director más influyente de todos los tiempos”, Alfred Hitchcock nació un 13 de agosto de 1899 en Londres y falleció 80 años después, un 29 de abril de 1980. A lo largo de seis décadas dirigió más de 50 películas. Fue el primero en animarse a probar ciertos recursos característicos de los filmes de suspenso y de thriller psicológico que lograron convertir su estilo en un sello personal. Pionero en el uso de la cámara para imitar la mirada de una persona, de esta manera en el desarrollo de sus tramas lograba que el espectador se pusiera literalmente en el lugar de los protagonistas.

El uso de novedosos encuadres para generar ansiedad, miedo y empatía, tres emociones fundamentales de las historias de film noir que constituyeron el eje central de su repertorio cinematográfico, lograron que junto a su original montaje rompiera los paradigmas establecidos al momento de hacer cine. Sus protagonistas suelen ser mujeres rubias y hombres fugitivos, mientras que las temáticas siempre suelen incluir intrigas, misterio y asesinatos así como también connotaciones sexuales y psicoanalíticas.

Sin embargo, sus producciones no estuvieron exentas de polémicas. La figura de acoso sexual es utilizada en la actualidad para describir las prácticas que el director desarrollaba hacia sus actrices, que padecieron sus exigencias en las películas. Pero pasemos directamente a ellas y a su desarrollo.

Rebecca (1940)

Es la primera película que el director filmó en Estados Unidos. Basado en la novela homónima de Daphne Du Maurier, cuenta la historia de una joven mujer de clase baja que se enamora y se casa con un viudo aristocrático, pero el recuerdo de la primera esposa se interpone y estará presente a lo largo de todo el relato. El director fue contratado por el productor David O. Selznick pero las constantes supervisiones que tuvo de su parte a lo largo del rodaje enfurecieron a Hitchcock. Los usos de la cámara y los recursos cinematográficos hicieron de ella una de las películas más destacadas de este período. En 1941 fue la ganadora al Oscar como Mejor Película. Su protagonista fue Joan Fontaine, quien hasta entonces no se había destacado especialmente en ninguna película y la falta de experiencia para ser la protagonista de la película creó un ambiente hostil entre el elenco. El nerviosismo y la inseguridad de la actriz eran palpables y según uno de los biógrafos del director, Hitchcock hizo que Fontaine repitiera varias veces la misma escena. Parece que no quedó muy conforme con el resultado, porque en un momento se levantó de su silla y la abofeteó hasta hacerla llorar para a continuación exclamar: "Corten, perfecto. Toma perfecta".

La ventana indiscreta (1954)

Una de las películas más homenajeadas de Hitchcock por el mundo cinematográfico, con múltiples referencias a su trama en numerosas obras posteriores. El eje de la trama es un asesinato cometido en un edificio y visto por el protagonista del film, que a causa de tener inmovilizada una pierna espía permanentemente por una ventana la intimidad de sus vecinos. También basada en un relato de 1942, contó con James Stewart y Grace Kelly en los roles estelares y fue nominada a los premios Óscar por mejor director, mejor fotografía en color, mejor guión adaptado y mejor sonido.

Vértigo (1958)

Fue la primera película en utilizar el recurso del travelling compensado, un efecto de la cámara que distorsiona la perspectiva y que fue la clave para transmitir al espectador el “vértigo” que siente James Stewart, nuevamente protagonista de otra película de Hitchcock. El misterio, la parálisis psicológica y física, las referencias psicológicas y sexuales junto a la fragilidad del amor son los temas centrales de la trama, que ocurre en torno a un policía retirado que es contratado por un viejo amigo para que vigile a su esposa, aparentemente poseída por un espíritu. Debido a las particularidades de la historia y los recursos utilizados, fue una película adelantada a su tiempo: su estreno supuso un fracaso de taquilla y recibió fuertes críticas. Sin embargo, con los años fue ganando fama y actualmente es considerada una de las mejores películas de todos los tiempos, además de ser uno de los grandes clásicos del director.

Psicosis (1960)

Basada en una novela de 1959, es una de las mejores películas del director y logró convertirse en parte del imaginario popular con la ya clásica escena de terror de Vivien Leigh gritando en la ducha mientras la sombra de un cuchillo cae sobre ella. Las escenas de violencia, la perversión y la sexualidad llevaron al cine a un nuevo estadío, que tuvo una gran acogida por parte del público. Hasta el momento era completamente impensada la muerte de una protagonista y ese efecto sorpresa fue uno de los grandes terrores de los espectadores, que literalmente gritaron en las salas. El film narra los apuros de una mujer que se fuga de su trabajo con un dinero que no le corresponde y en el transcurso decide parar en un hotel, atendido por un solitario hombre que hace permanentes referencias a su madre. Fue un éxito rotundo y fue reeditada en cines cinco años después.

Los Pájaros (1963)

Los Pájaros transcurre en la ciudad costera de Bodega Bay, California. Melanie (Tippi Hedren) es la hija mimada de un magnate de los medios de comunicación. Autoritaria, muy segura de sí misma y desenvuelta, es conocida por sus escándalos que suelen estar reflejados en la prensa y así conoce a Mitch (Rod Taylor) en una pajarería. Se enamora y a pesar del desdén con el que la trata, inventa una excusa cualquiera para viajar hacia su pueblo y más específicamente hacia su casa, en donde sufre un accidente parcial con un pájaro que chocó con su cabeza. Ya rendido a sus pies y con la noche al caer, Mitch le ofrece una solución para quedarse a dormir en la ciudad hasta el día siguiente. Es entonces cuando comienzan a desencadenarse una serie de eventos que transforman la película de una naif comedia romántica a un escenario de muerte y destrucción. Para el rodaje de una de las últimas escenas donde el personaje sufre el ataque de las aves, Hedren luego declaró que “me envolvieron el cuerpo con bandas elásticas, con unos hilos de nylon que salían por pequeños agujeros de mi vestido. Enseguida entendí: una pata de cada pájaro fue atada con hilo de modo que, cuando me atacaran y yo cayera al suelo, no pudieran irse volando y siguieran en pleno revoloteo, colgados de mí". La escena en cuestión tardó una semana en filmarse y la actriz terminó en el hospital: “Fue la peor semana de mi vida”. En la última escena en la que los pájaros atacan, Hitchcock la obligó a repetir la escena numerosas veces mientras lanzaban hacia ella pájaros reales y de madera. Uno de ellos impactó en el ojo de Hedren y le provocó un derrame de retina. Tras la filmación, Hedren terminó llorando exhausta y tuvo que ser llevada (otra vez) al hospital.




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