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Red Internacional

La precariedad mata. Chubut: un nuevo crimen social en Comodoro Rivadavia

Una mujer, trabajadora de la educación, Evangelina Tolosa y su pequeño hijo de un año y medio murieron el lunes 2 de mayo por el fuego en su precaria vivienda del Kilómetro 8 de la ciudad petrolera. Mientras las grandes empresas amasan fortunas, la clase trabajadora muere por las condiciones de hacinamiento a las que la condena la crisis.

Martes 3 de mayo | 11:37
Fotografías: ADNSur

Una mujer, trabajadora de la educación, Evangelina Tolosa y su pequeño hijo de un año y medio murieron el lunes 2 de mayo por el fuego en su precaria vivienda del Kilómetro 8 de la ciudad petrolera. Mientras las grandes empresas amasan fortunas, la clase trabajadora muere por las condiciones de hacinamiento a las que la condena la crisis.

Evangelina con su hijo intentó escapar del fuego, se escondieron en el baño de la casa, fueron rescatados con vida, pero fallecieron. “No hay gas. Es un momento triste y doloroso. Son pocas las palabras que a uno le sale. Pero todos los años es lo mismo. Más de media hora estuvimos esperando la ambulancia”, lamentó un vecino. Y a esta denuncia se suma que ya en el año 2021, se había informado que, en Comodoro Rivadavia, la ciudad más grande de la Patagonia solo había tres ambulancias para cubrir las urgencias, incluyendo los accidentes en la ruta.

Evangelina Tolosa, de 42 años, era docente de la Escuela Provincial N° 722 del barrio Prospero Palazzo y estaba estudiando Trabajo Social en la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco.

"TODOS LOS AÑOS LO MISMO"

En la ciudad petrolera por excelencia, más de 20 000 personas tienen problemas de vivienda a pesar de estar inscriptas, en algunos casos, hace 30 años en el Instituto Provincial de la Vivienda a la espera de una solución habitacional, y más de 100 000 están bajo la línea de pobreza, a pesar de que la ciudad produce el 67% del petróleo que exporta el país.

Seguramente habrá quien diga que se trató de un "accidente". Pero un accidente es algo que no se puede evitar. Y este no es el caso. Cuando este sistema capitalista organizado en función de la ganancia empresaria y su Estado nos imponen condiciones de vida miserables, hacinamiento, precariedad, las comunidades están expuestas a morir. En una vivienda digna esto no ocurriría. Por eso nos llena de dolor y de bronca.

El crimen social de Evangelina Tolosa y su hijo, es producto de la política de lo posible de los últimos 40 años, al menos, que viene posponiendo los verdaderos problemas de la clase trabajadora para un “más adelante” que nunca llega. Millones de metros de gas son entubados desde Chubut, pero la población debe calentarse ante el crudo invierno con un mechero. El desarrollo de la extracción de hidrocarburos no esta en función de garantizar lo mínimo indispensable para la población, sino las ganancias de los capitalistas.

El Estado es responsable

El lunes 2 de mayo, por la mañana, se incendió una casa en el kilómetro 8. Mientras se están investigando las causas, de fondo queda expuesta la precariedad de infraestructura que sufren hace décadas los barrios obreros.

Se trata de muertes evitables, que se pierden por la precarización y la falta de viviendas dignas. El Estado es responsable.

No es una tragedia, es un crimen social

Con el comienzo de los primeros fríos vemos cómo las casas de las barriadas populares se caen a pedazos, con instalaciones de luz y gas precarias que convierten las viviendas, muchas de ellas de madera, en verdaderas casas cromañón.

Hay que invertir las prioridades

El estado nacional y provincial no tiene ningún tipo de plan de viviendas populares ya que su prioridad es cumplir con el FMI y los bonistas. Y es una situación muy dolorosa que bajo ningún punto de vista vamos a naturalizar.

A las familias trabajadoras que se le niega el acceso a una vivienda digna, vivir en la precariedad se vuelve una trampa. La última amenaza de fragilidad a la que son expuestos tiene responsables. En un municipio donde la desigualdad estructural es cada vez más brutal.

Es urgente luchar por un plan de viviendas públicas de calidad para terminar con la precariedad de los barrios populares.

No queremos que ninguna persona pierda la vida por vivir en condiciones miserables, por eso decimos que la crisis la paguen los capitalistas y peleamos para que las futuras generaciones puedan tener una vida que merezca ser vivida.




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