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Rock.Chubut: 113 Vicios y el vómito de furia de una generación que no se resignaba

Los años 90 fueron difíciles para una juventud que a la que nada grato había para ofrecerle. Entre privatizaciones de YPF, despidos y cortes de rutas de los desocupados, crecían en la Patagonia. Muchas veces, el rock fue un refugio a tanta injusticia y 113 Vicios fue una emblemática banda que desde su impronta acompañó a las y los jóvenes que pateaban calles buscando un mundo mejor a tanta injusticia.

Ernesto ZippoTrabajador de Correo Argentino | MAC Rio Gallegos - Sta Cruz

Sábado 6 de marzo | 04:44

Los integrantes de 113 Vicios comenzaron sus primeros ensayos en Comodoro Rivadavia a mediados de 1989, en plena hiperinflación, con razias policiales en las cuales muchos jóvenes terminaban detenidos en una sucia comisaría, simplemente por ir a un recital, parar en una esquina o salir a protestar por trabajo u otra demanda justa.

Supieron plasmar con letras viscerales, con poesía y un sonido descarnado de grandes pretensiones. Lo importante para ellos era ser lo más directo posible, pero con una lírica que exprese la desesperación de una privación de futuro.

La banda estaba formada por Titín Naves, José Luis Jara, Claudio Ramírez, Alakrán Márques y Marcos Azocar. El nombre de la banda en un principio era C1-113 Vicios y se refería a la patente que los nefastos Ford Falcon que usaban los grupos de tareas, para secuestrar militantes sociales y activistas sindicales.

En los primeros recitales que realizaron, había detenciones y es que en Comodoro Rivadavia, como en el resto de la Patagonia, seguía con los mismos métodos de tortura luego de terminar en un calabozo a pesar de ya estar en los primeros años de la década del 90 y en plena era menemista.

Algunos de sus músicos decían en los medios de prensa que al principio les fue difícil tocar, ya que no estaban bien vistos por los pocos espacios donde tocar. Su público llegaba de las periferias de la ciudad y de otras localidades. Es que ellos se ganaron el reconocimiento de un público que se identificaba en sus letras directas y frontales. De a poco fue creciendo una leyenda que los hizo populares, desde la costa hasta la cordillera.

Algunos de sus mejores temas son “Esta noche”, “Cansancio”, “Terciopelo terráqueo”, “Pagar para ver”, “Clandestino”, “Amargo”, “Aburguesado” y “Veneno de muerte lenta”. Editaron dos discos altamente recomendables.
El primero fue editado en 1994 y se llama “Crudo”, con un título que hace honor a su sonido y letra. El segundo y último disco se llamó simplemente “Disco negro” y fue editado en 1998. Ambos fueron producidos de manera independiente.

La banda hizo su última presentación en vivo, en el 2013. Marcos Azocar y Claudio Ramírez ya no están en este mundo. Pero aún queda viva sus canciones, su potencia y su vomito de furia, que a muchos y muchas de las que crecimos en esos años y quienes siguieron los guardamos en la memoria y el corazón.

En el 2017 se estrenó el muy recomendable documental “Desde el sur hacia ninguna parte”, a sala llena en varios espacios de Chubut y actualmente se puede ver gratuitamente en You Tube.

Varias bandas patagónicas los toman de referentes y suelen versionar sus temas a manera de homenaje.

No suele conocerse la historia del rock en la Patagonia, pero hubo y hay bandas que marcan generaciones y 113 Vicios supo conseguir un espacio privilegiado de aquellos músicos que no se subieron al pedestal y siempre fueron tan iguales a su público, que ya es mucho mérito para estos tiempos.




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