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Red Internacional

Una serie de accidentes ocurridos en el último tiempo en las líneas que están a cargo de la Empresa de Transporte del Oeste S.A no solo ponen en peligro las vidas de sus conductores, sino también la de miles personas que viajan con ellos. Subsidios millonarios, inversiones en seguridad, muy pocas. El Estado y la UTA, ausentes ¿Cuál es la solución?

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Jueves 10 de noviembre

En su canción “Que Ritmo Triste”, Andrés “El Salmón” Calamaro asocia un colectivo de la Ciudad de Buenos Aires con el Titanic para expresar la atmósfera de tristeza en la cual se encontraba en ese momento. Hace veintidós años salió este tema musical y lo que sentía el compositor, en ese momento, hoy lo padecen los chóferes y pasajeros de la Empresa de Transporte del Oeste S.A (EDO S.A) por culpa de las problemáticas condiciones en las que se encuentran las unidades de colectivo. Y la falta de inversión de este grupo privado, en pos de priorizar sus ganancias, se está convirtiendo en un iceberg que pone en peligro la vida de miles que viajan de Moreno a Liniers y de Morón a la zona norte del Gran Buenos Aires.

La Izquierda Diario pudo acceder esta semana a varias denuncias de conductores de las líneas 244, 303, 320, 302, 390, 461, 462, 463 y 464 donde expresaron su preocupación y bronca por el estado en que se encuentra los coches. Uno de ellos comentó que se encuentra de licencia médica porque se le cayó esta semana sobre su cabeza la tapa de fusibles, la cual se encuentra arriba del asiento del conductor, mientras llevaba a pasajeros. Eso llevó a que un auto lo choque por atrás.

Tapa de fusibles caída luego de golpearle la cabeza a un chófer.

Manuel “Lolo” Veiga, chofer de la línea 302 y parte de la agrupación de Trabajadores del Transporte en el Movimiento de Agrupaciones Clasistas, relató que la semana pasada a un compañero suyo se le rompió la cruceta de dirección y rozó una columna. El volante giró pero no las ruedas. No terminó en desgracia porque venía a una baja velocidad.

Mencionó además que, cuando un compañero fue a revisar las ruedas de su colectivo ante un ruido imprevisto, se encontró con tornillos y tuercas zafadas. A su vez, denunció que hallaron en un coche una llave de encendido atada con precintos cuando debería tener un protector de plástico. Recordó que el año pasado una unidad se incrustó en un mini mercado sobre Acceso Oeste después de que se le salieran las ruedas traseras.

Tuercas y tornillos zafados en una rueda de colectivo.

“La patronal dice que no les alcanza la plata”

Por un lado, las fallas técnicas están relacionadas con el tiempo de uso de cada unidad. “El 80% de las unidades de Empresa del Oeste tiene más de 10 años de antigüedad”, enfatizó Veiga. Por el otro, apuntan a una falta de inversión en mantenimiento. Una fuente ligada a los trabajadores exclamó: “Le bajan subsidios millonarios y no invierten en los colectivos. No cuidan la integridad física de los choferes y de los pasajeros”.

La patronal dice que no les alcanza la plata y que pueden renovar los coches. Ponen excusas ante nuestros reclamos y nos piden que aguantemos”, contó “Lolo” Veiga sobre la postura de EDO S.A ante esta problemática. Sin embargo, los datos consultados por este medio al Sistema Integrado de Transporte Automotor demuestran que la empresa recibe un gran financiamiento a través de los subsidios y compensaciones, a la vez que han obtenido grandes ganancias en el último tiempo.

En septiembre de este año recibieron de parte del Ministerio de Transporte la suma de 300.131.936,95 pesos en subsidios. Al otro mes fue de 245.247.155,77. Si dividimos las 255 unidades de colectivo habilitadas que componen la flota de la empresa con la última cifra, podemos deducir que a cada coche le corresponderá 961.753,552 de pesos.

En el caso de las ganancias de EDO S.A, la información a la que se pudo acceder pertenece al septiembre pasado. Si se suman los 16.148.893,29 de pesos en materia de boletos con tarifa social, 11.140.122,09 en forma de boleto integrado (combinación entre distintos servicios de transporte pagando menos), 2.545.359,64 en boletos estudiantiles y 55.563.953,09 como recaudación sin IVA, nos dará que los ingresos de la empresa fueron de 85.398.328,10 de pesos.

Estos datos desmienten la posición de Empresa del Oeste de que no tienen fondos suficientes para invertir en la seguridad de los colectivos. Hay que tener en cuenta que las líneas del AMBA recibieron más de 96 millones de pesos en 2021, lo que representaba casi el 78% del total de los subsidios destinados al transporte público de pasajeros. Y a comienzos del 2022, el gobierno nacional aumentó un 40% la asignación para el Fondo Compensador del autotransporte urbano y suburbano de pasajeros.

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Un negocio redondo

La agrupación de Trabajadores del Transporte en el Movimiento de Agrupaciones Clasistas sostiene que el sistema de subsidios es un “negocio redondo con ganancias millonarias” para los empresarios del sector. No solo les permite cubrir salarios y costos de mantenimiento y de combustible, sino también recaudar millones de pesos a través del pago de boletos con la RED SUBE, especialmente gracias a los tarifazos aprobados por el gobierno nacional (el próximo sera en diciembre).

Lejos de concebirlo como un servicio esencial para el pueblo, la agrupación plantea que los monopolios ven al transporte público como un medio para el lucro y la acumulación de ganancias a costa de los subsidios del Estado y de la salud de los trabajadores.

Mejor organizarse que lamentar

Los choferes de la Empresa del Oeste denuncian que la UTA hace oídos sordos a estas problemáticas en las unidades y que la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT) no ha hecho revisiones desde la pandemia. Sin embargo, lo que padecen no solo es propiedad. Una fuente que realiza sus funciones en la línea 87, propiedad del grupo DOTA, remarcó que es “común” que se produzcan incendios en los coches por fallas mecánicas. Cabe recordar que el pasado 21 de septiembre un colectivo de la línea 21 se incendió en plena autopista Panamericana, a la altura de Tigre, y por suerte no hubo que lamentar pérdidas humanas.

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Hay varias formas de prevenir estos accidentes. Por un lado, se encuentra la necesidad de recuperar los cuerpos de delegados de las manos de la dirigencia tradicional, tanto del sector de Fernández como el de Bustinduy. Carlos Zaragoza, delegado de la línea 60, comentó que, cuando encuentran una falla técnica, no permiten la circulación de la unidad. Pero no alcanza solo con esto.

En cada una de las 9 líneas de EDO S. A viajan mensualmente 344 mil pasajeros y recorren 127.415 kilómetros. A eso sumemos que trabajan en ella 690 personas, entre conductores, mecánicos y personal administrativo. Si toda esa fuerza social se organizaría y uniría, se podría plantear medidas de seguridad laboral elementales que prevengan accidentes evitables, protejan la salud y los derechos de los usuarios y de los trabajadores. La reducción de la jornada laboral a 6 horas diarias y 36 horas semanales para los choferes y trabajadores del transporte, con un salario igual a la canasta familiar, permitiría, no solo generar más puestos de trabajo, sino también combatir los turnos largos y extenuantes a los que están expuestos los conductores.

En ese sentido, los choferes de “Trabajadores del Transporte en el Movimiento de Agrupaciones Clasistas” invitan a todo el personal de EDO S.A a participar este viernes a las 20h en la Casa Cultural del PTS en Moreno para debatir cómo enfrentar la desidia de esta empresa, a la vez de cómo construir una fuerza política de los trabajadores que ponga un freno a la sed de ganancias de los empresarios a costa de la seguridad y salud de los millones que usan el transporte público.


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