Cultura

MÚSICA

Charly Garcia en el Gran Rex presentó “La Torre de Tesla” ante más de dos mil personas

El miércoles 27 de febrero se presentó en el teatro Gran Rex el músico argentino Charly Garcia. Otra noche inolvidable.

Viernes 1ro de marzo de 2019 | Edición del día

El recital fue presentado el miércoles 27 de febrero en el Teatro Gran Rex, junto a los músicos Rosario Ortega en voz y coros, “El Zorrito” Quintiero en teclados, Kiuge Hayashida en guitarra, Carlos Gonzalez en el bajo y a Antonio “Toño” Silva en batería.

Una inmensa generación pudo vivir la propuesta audiovisual de los inventores del siglo XX, donde confluye el sueño de la energía sustentable y la vanguardia musical que se reivindica libre de toda imposición y sistema.

Los teclados incendiaron la juventud creciente que vuelve a nacer, “De mí” cantó pidiendo no ser olvidada. La voz parada frente a "La Torre de Tesla" arrancó su melodía y se arrastró en los versos de "King Kong". El deseo de Charly García inició el presente que compone la inmensa tristeza de los nostálgicos de otras memorias, generaciones nuevas.

¿Quién sabe exactamente lo que se comparte? Al grito de “maestro” se deshacen y lloran sus salieris nombrados en el profundo agradecimiento mutuo que recrea las multitudes de su arte. Cada sílaba está danzando en una armonía que se mira entre músicos del aire y de cuerdas, golpean los platillos y los palos, saluda en un funky la pandereta media luna. El escenario atravesando 1982 hacia treinta y cinco años después, al revés con "Lluvia", "La máquina de ser feliz", "Otro" y "Rivalidad", para deslizar toda lágrima en "Canción de dos por tres" de "Yendo de la cama al living", súbito respiro de ningún tiempo.

La Negra en la imagen junto a la canción “Cuchillos”, de 1996, interpretada posteriormente y grabada en la obra "Alta Fidelidad": Hay mucho para dar/ En este lugar, en el recuerdo de un público consciente de las épocas que estos dos cantores guardan a través de las palabras, históricas sin el vivo de nuestras madres y padres, moviendo las calles grises de la ciudad que se sabe libre para odiar y amar. Otra vez, en esta noche, inaugura una nueva lucha con las canciones identitarias de los que no quieren esperar más, entre alguien (que) se quiere ir, alguien quiere volver, alguien que está atrapado en el medio de un recuerdo.

El silencio es el lugar para decir y pedir, pero Charly sostiene “no decir más”, ser un chico bueno, no hablar de política. Ese deseo que se desvanece en el momento que el niño se obstina en la clásica música y estalla en cuerdas eléctricas de una época que creó nuevos sentidos, convencido de escapar de las instituciones para componer una nueva obra de pelo largo que nos trae, tan cerca, otra rebelión setentista.

La cortina se cierra, si nadie nos echa no hay motivo para salir. La angustia es inexplicable para los no entendidos, solos con tanta gente alrededor, víctimas de libertad, llevando el anhelo otra vez de sus músicos amigos, Pedrito, El Flaco, León; compañeros y amantes de sinfonías para adolescentes.

Canciones interpretadas:

De mí.
La máquina de ser feliz.
Rivalidad.
Otro.
Cerca de la revolución.
King Kong.
Lluvia.
No importa.
Rock and roll yo.
Parte de la religión.
No llores por mí, Argentina.
Cuchillos.
Asesíname.
Canción de dos por tres.







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