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Red Internacional

En el primer mes luego del esquema que premió a las patronales agrarias con un tipo de cambio de $200 las ventas al exterior se frenaron. Un regalo del Gobierno que representó una gran transferencia de ingreso a las patronales agrarias.

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Martes 1ro de noviembre | 20:20

La Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC), informaron este martes que en octubre la liquidación de divisas de Industriales Oleaginosos y los Exportadores de Cereales por las exportaciones del sector fueron de U$S 1.217 millones, un 85% menos que en el mes anterior y un 49% menos que en octubre del 2021. Es el primer mes después de la medida que concedió el Gobierno a las patronales agrarias conocida como “dólar soja”, que premiaba al agropower con un tipo de cambio especial de $200 por dólar.

Según el comunicado de la entidad patronal “el ingreso de divisas del mes de octubre es el resultado del régimen especial vigente en septiembre pasado del Decreto 576/22 (dólar soja)”.

Según los registros históricos de las cámaras empresarias, en octubre de este año se liquidó un 49% menos que en octubre de 2021, y un 29% menos que el mismo mes de 2019.

El dólar soja fue un regalo que significó una gran transferencia de ingresos a las patronales agrarias después que chantajearon y retuvieron granos. Alejandro Vilca, diputado del Frente de Izquierda Unidad, denunció que lo destinado al bono por única vez para los sectores más vulnerable equivale de gasto para el Estado $70.000 millones, mientras que la medida del dólar soja costó $ 280.000 millones. Cuando hay más de 17 millones de pobres en todo el país el Gobierno destinó “¡4 veces más para los sojeros…. que para los sectores más vulnerables de nuestra población!”, destacó el diputado.

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Por el mismo camino, el Gobierno concedió “una especie de ATP (Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción desplegado durante la pandemia)” a las patronales agrarias se “dispuso la entrega en forma directa de hasta 2,0 y 2,6 millones de pesos a productores de maíz y de soja, respectivamente”, según publicó el periodista Alfredo Zaiat en Página12. La nota advierte que no es un crédito sino una transferencia directa, que equivale al 40% de la inversión en semillas y fertilizantes. Otro regalo para el sector sin siquiera exigirle que liquiden la cosecha retenida de soja y maíz.

¿Quiénes se beneficiaron?

Las grandes agroexportadoras son las que más se beneficiaron con el dólar soja, también los empresarios agropecuarios dueños de las tierras que vendieron la soja retenida a las exportadoras, mientras ganaron menos los pequeños productores que liquidaron los granos antes para obtener liquidez para la próxima cosecha. Algunas de esas empresas son: Cargill, Viterra, Bunge, Aceite General Deheza, entre otras.

El comercio exterior está concentrado en pocas manos. Un 52% del comercio exterior de la Argentina corresponde al comercio de cereales y oleaginosas con sus derivados, y un 31% es el complejo sojero, según datos del Indec.

Los cuatro grandes son las firmas imperialistas que hace más de un siglo controlan el comercio mundial de granos y tienen gran influencia en los precios de los alimentos. Se trata de Archer Daniels Midland (ADM), Bunge, Cargill, todas estas empresas son de los Estados Unidos, y Louis Dreyfus de Francia. Junto con otras empresas, dominan las cadenas mundiales de valor agroindustriales, fijan pautas financieras, productivas y tecnológicas. Estas firmas son denunciadas en el mundo por el trabajo infantil, la deforestación, y el uso de transgénicos.

Además de los cuatro grandes, también están en Argentina la empresa china Cofco, que se transformó en la principal empresa exportadora y la suiza Glencore. También están las compañías argentinas Aceite General Deheza (AGD) y Molinos, que también siguen el modelo del agrobusiness.

Una fuente importante de dólares es el comercio exterior. Pero en la actualidad es controlado por un oligopolio privado, quienes acumulan dólares o los grandes productores que retienen granos a la espera de una devaluación. Un monopolio estatal del comercio exterior, como propone la izquierda, gestionado por los trabajadores permitiría administrar las divisas generadas por las exportaciones en función de las necesidades de una producción al servicio de las mayorías populares y no de las ganancias de unos pocos, que especulan con un tipo de cambio más alto para liquidar. Es importante administrar las importaciones y que se priorice la compra de lo necesario para el funcionamiento productivo y la atención de las necesidades de la población.

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