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Causa Lear: ¿quién es Jorge Sica, el fiscal amigo de los que reprimen?

El mismo fiscal que continúa persiguiendo judicialmente a los que participaron del conflicto obrero más importante del 2014 es acusado por su negativa a investigar a los responsables del genocidio cometido en la última dictadura cívico militar.

Gloria Pagés

Hermana de desaparecidos | CeProDH | @Gloria_Pages

Carlos Platkowski

Abogado CeProDH

Miércoles 22 de febrero de 2017 | 16:06

La edición de ayer de La Izquierda Diario daba cuenta que a más de dos años del durísimo conflicto de LEAR, la justicia de San Martín, sigue persiguiendo penalmente a manifestantes que fueron detenidos en la movilización solidaria del 8 de julio de 2014. Y que, incluso, se llega al colmo de encontrarse imputadas personas que se acercaron al juzgado a denunciar y acreditar que la Gendarmería, por órdenes del entonces secretario de seguridad Sergio Berni, los había lastimado gravemente en esa represión. Todo con un resultado insólito: terminaron ellos siendo investigados y los gendarmes impunes.

Que la justicia funcione de este modo se entiende cuando detrás de ella se encuentran personajes más oscuros que las noches sin luna. En este caso el personaje se llama Jorge Sica.

Los antecedentes del Fiscal Federal de San Martín hablan por sí mismos.

Causa Blumberg: "Imprudente, precipitado e improvisado"

Tal vez la primera vez que este funcionario judicial se hizo realmente conocido fue por ser el fiscal a cargo del caso de Axel Blumberg. En ese dramático caso del 2004 donde el joven Blumberg terminó asesinado, el desempeño del fiscal ue deficiente a tal nivel que le valió una denuncia del por entonces Ministro de Justicia, Seguridad y de Derechos Humanos Gustavo Beliz. En aquella denuncia judicial Beliz afirmaba: "Queda claro que todo falló y que el accionar del fiscal en cuestión (Sica), que tiene por superior al fiscal general de San Martín, Pablo Quiroga, contribuyó al trágico desenlace del secuestro de Axel Blumberg".

Según Beliz la estrategia y el accionar del fiscal Sica fue "imprudente, precipitado e improvisado" y que al momento de ordenar “cortar el pago” y detener a una parte de la banda no tuvo en cuenta “las perspectivas reales de éxito ni las consecuencias fatales que podía tener su fracaso". Según Beliz la idea del fiscal no solo era imprudente, como finalmente se comprobó, si no ilegal. Según la misma denuncia la conducta del fiscal probablemente tenía como objetivo " hacerse de alguna persona para en el hipotético pero improbable caso de éxito extraerle datos útiles mediante el uso "de cualquier método", tal como lo había reconocido el fiscal". Es decir el plan, que fracasó, se trataba de torturar a los capturados para dar con Axel.

Lesa Humanidad: entorpeciendo la investigación contra empresarios y militares

Diez años después fue denunciado públicamente por las Abuelas de Plaza de Mayo. En aquella oportunidad fue recusado hasta por la secretaría de Derechos Humanos de la Nación y para que se lo aparte de la megacausa "Campo de Mayo", por “su falta de objetividad y compromiso demostrada por el fiscal Sica para investigar y acusar a los responsables de los miles de crímenes de lesa humanidad cometidos en Campo de Mayo durante la última dictadura cívico militar.” Según el mismo organismo “El Fiscal no sólo no ha impulsado la investigación -no solicitó medidas de prueba fundamentales ni indagatorias de represores identificados- sino que, inclusive, la ha obstaculizado, por ejemplo, apoyando un pedido para que no fuera detenido un represor prófugo. Estas conductas implican un claro desconocimiento de sus deberes como representante del Ministerio Público Fiscal.”

En una solicitada publicada en el año 2013 y firmada por decenas de organismo de derechos humanos alertados por la falta de avance de la megacausa Campo de Mayo definieron a este fiscal de un modo lapidario: “Sica ha obstaculizado y en oportunidades impedido llegar a la verdad: los allanamientos que no se pidieron, la documentación que no se buscó, los partícipes que no se investigaron, los delitos que se dejaron de incluir en la acusación. Esos déficit se traducen en la imposibilidad de juicio y castigo a todos los culpables”.

Finamente los familiares de la víctimas del terrorismo de estado que se llevó adelante en esa guarnición del ejército admitieron que la investigación tuvieron que hacerla ellos mismos y a pesar del fiscal.

La falta de investigación de Jorge Sica benefició también a los autores civiles del golpe genocida. La causa contra los directivos de Ford es un ejemplo clarísimo. Esa causa se estancó desde el años 2006 cuando pasó a los Tribunales de San Martín, y cayó en manos de Sica. Los beneficiados fueron los directivos de la automotriz, el ex gerente de manufactura de Ford, Pedro Müller, el ex jefe de seguridad de la planta de General Pacheco, Héctor Francisco Sibilla y Guillermo Galárraga, ex gerente de relaciones laborales. A ellos se los acusa por su responsabilidad en el secuestro y torturas a 24 trabajadores, y de haber entregado listas, datos y domicilios de los obreros y delegados combativos.

La causa quedó absolutamente paralizada, en la misma línea de conducta que en la megacausa Campo de Mayo. Actualmente la investigación se encuentra a cargo del fiscal Miguel Angel García Ordás. Recién en 2013 la jueza Alicia Vence los procesó.

Se esperaba que en marzo de este año se iniciara el juicio, pero otra vez primó la impunidad: al superponerse con otras audiencias de la causa Campo de Mayo, jueces Marta Milloc y Diego Barroetaveña pospusieron de manera indefinida el comienzo del juicio.

En el día de hoy concluyeron las indagatorias a los detenidos en la brutal represión del 8 de julio de 2014. Aquella movilización reclamaba la reincorporación de más de 200 trabajadores de la autopartista LEAR Corporation.

La movilización era masiva y el exsecretario de Seguridad Sergio Berni tuvo que recurrir a un mega operativo de cientos de gendarmes que disparaban a la cabeza de los manifestantes. Al joven que declaró el día de hoy lo golpearon mientras se encontraba esposado. Le tiraban perros encima, aún cuando estaba inmovilizado.

Uno de esos cobardes golpes se lo da un gendarme a sabiendas que no se
podía defender ya que se encontraba esposado en el piso. Fue tal la violencia que le provocó múltiples fracturas en el rostro. Esta escena fue perfectamente documentada por un documentalista de Enfoque Rojo quien aportó la filmación en el juicio. Además otros heridos se presentaron para denunciar a la Gendarmería por hechos similares que ocurrieron aquel día.

Fiel a su tradición, el fiscal Sica, al ver el video y las pruebas de los varios lesionados, ordenó que se los investigue a ellos , en lugar de ir contra los gendarmes. Si la gendarmería los molió a palos, para el fiscal Sica, por algo será.







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