Sociedad

ABUSOS SEXUALES ECLESIÁSTICOS

Caso Lorenzo: hay un sacerdote dispuesto a declarar a favor de las víctimas

En 2008 declaró en la causa (hoy desarchivada) por abusos sexuales contra el excapellán penitenciario. Según fuentes vinculadas con la causa, está dispuesto a volver a dar su testimonio y aportar más datos. Se confirma que el Arzobispado sabe todo desde el principio.

Daniel Satur

@saturnetroc

Estefanía Velo

@Stefania_ev

Lunes 16 de septiembre | 00:00

Foto Hernán Foulliet | Pulso Noticias

A través de fuentes estrechamente vinculadas al caso, este medio accedió al testimonio de quien conoce al cura Eduardo Lorenzo desde hace casi cuarenta años, cuando ambos compartían el seminario en La Plata. El sacerdote, a quien llamaremos L por pedido expreso de las fuentes, trabajó con Lorenzo durante mucho tiempo. Puede dar fe del comportamiento del excapellán, tal como lo hizo ante la justicia en 2008, y según expresaron las fuentes, se siente conmocionado por los relatos de las víctimas.

L es uno de los hombres que en 2008 declararon, en sede judicial y ante un tribunal eclesiástico, sobre las conductas y comportamientos de Lorenzo, quien había sido denunciado por el tutor de un adolescente de graves delitos sexuales y malos tratos.

Consultado por personas vinculadas directamente a la causa sobre si volvería a declarar, L aseguró que está a la espera de ser llamado por la fiscal Ana Medina para ratificar lo declarado en el 2008 y ampliar su testimonio.

Se trata de una declaración que debería trastocar la causa por abusos sexuales agravados y obligar a la jueza de Garantías de La Plata Marcela Garmendia a ordenar la prisión preventiva del cura de Gonnet.

Testigo clave

Según pudo conocer este medio, L no es de La Plata, y en diálogo con personas cercanas a la causa les afirmó que deberían llamar a declarar al arzobispo (emérito Héctor) Aguer quien conoce este tema desde el primer momento.

Su testimonio es tan contundente y clave para que el Poder Judicial deje de poner en dudas las palabras de las víctimas que hasta el abogado de Lorenzo lo llamó, tal como hizo con denunciantes y otros testigos, buscando saber si fue citado a declarar. “Depende de lo que digas, Lorenzo puede ir preso”, le habría dicho el abogado a L.

Tan contundente es su relato que el mismo L le dijo a las fuentes que “por mucho menos de lo que se lo acusa a Lorenzo la cárcel está llena de gente y el Servicio Penitenciario está lleno de sumariados”.

“Los chicos no mienten”

El Padre L le relató a las fuentes que se sintió muy conmovido cuando este año dos de las víctimas de Lorenzo, Diego Pérez y Julián Bartoli, hicieron públicas sus denuncias a través de varios portales periodísticos y canales de televisión. Y que además de haber llorado con sus relatos, quedó muy sorprendido de la claridad con la que Bartoli mostró la personalidad de Lorenzo. “Lo pinta tal cual es”, expresó.

Entre las particularidades de Lorenzo, el cura enumera desde el lenguaje grosero con el que se maneja hasta la ostentación de vínculos, de poder y de riqueza que hace todo el tiempo. “Me conmovió mucho Julián al verlo por televisión, porque me imagino todo lo que habrá pasado siendo un chico”, relató.

El sacerdote estuvo muy cerca de Lorenzo durante la época en que Diego Pérez y sus padrinos hicieron la denuncia por abusos. Y de hecho en su declaración de 2008 explicó cómo era la relación del párroco con los adolescentes. Allí confirmó que Lorenzo organizaba reuniones selectas en la casa parroquial, con muchos jóvenes y pocos adultos, con comida y alcohol, y que algunos adolescentes se quedaban a dormir con el cura. También aseguró que en verano eso se repetía en una quinta de City Bell, alquilada por Lorenzo y donde varios adolescentes pasaban las noches.

Tal como lo describieron otros testigos, L también les dijo a las fuentes que Lorenzo en público se muestra como una persona con autoridad, con poder, con vínculos, como alguien superior al resto. “Ante todo el mundo se muestra arrogante, soberbio y atropellador”. Y agrega algo que repiten los denunciantes de Lorenzo: te puede abrazar y decirte “hola, amigo, ¿cómo estás?” y después cerrar la puerta y decirte “tomátelas, negro de mierda”.

Respecto a los abusos, no le sorprende nada de lo que se dice de Lorenzo. Según relataron las fuentes judiciales, el Padre L manifestó que no puede dar testimonio de haber visto los abusos, pero sí de haber visto conductas que pueden naturalmente devenir en este tipo de acusaciones. Es decir, L vio juegos de manos con adolescentes varones, vio también cómo les tocaba el cuerpo de una manera que no es común, abrazos exagerados con esos chicos y hasta escuchó decirles “te quiero”. ¿Por qué un sacerdote se vincula con esos chicos con tanto exceso de confianza?

En la declaración del 2008, el Padre L manifestó las humillaciones y agravios que sufrían las mujeres que trabajan con Lorenzo, incluso “las amenazabas con echarlas del trabajo y que no iban a encontrar otro empleo”. El mismo relato se ratifica en los dichos de Julián Bartoli, quien aseguró que a una de las empleadas de la Iglesia Nuestra Señora de Lourdes le decía “sierva, esclava”, entre otros calificativos degradantes. Una escena similar repite otro joven, denunciante de cuando Lorenzo estaba en Olmos en los años 90, quien según consta en el expediente escuchó a Lorenzo gritarle a una adolescente compañera suya “chupame la pija”.

Siguiendo el relato de las fuentes, L les comentó que hay personas con mucha fe y devoción que padecieron y siguen padeciendo sus malos tratos. Aunque, según reconoce, no todo el mundo cuestiona a Lorenzo: “hay gente que se deja engañar o que no se convence. Cuando pasaron las cosas que se denuncian, mucha gente de esa comunidad sabiendo sobre el círculo íntimo de Lorenzo (refiriéndose a los adolescentes “elegidos”) miraba para otro lado, no quería involucrarse”.

Encubrimientos

El emérito arzobispo Héctor Aguer supo de la situación vivida en Gonnet desde el primer momento. El Padre L lo puso en conocimiento de los comportamientos de Lorenzo el mismo año que se radicó la denuncia. Aunque la respuesta eclesiástica fue altamente llamativa cuando Aguer, según afirman las fuentes, le dijo a L que ellos no podían hacer nada, que si le llamaban la atención y Lorenzo no quería cambiar, “¿qué quería, que lo maten?”.

El silencio de las máximas autoridades de la Iglesia platense predominó por sobre la verdad. Al interior se conoce que dos de sus criterios eclesiales son evitar el evitar el escándalo y manejarse con prudencia, lo que aplicaron rápidamente para echar tierra a las voces de las víctimas de Lorenzo.

¿Y qué papel juegan quienes saben y no hablan? Según relata L, hay muchos sacerdotes que saben, mucho o poco, y se mantuvieron al margen, convirtiéndose en “cómplices”. Desde su visión, en la Iglesia se usa mucho la idea de ser “prudente”, de pensar, evaluar, meditar y rezar. “Recemos es lo primero que se dice, aún viendo al chico en la televisión contando todo lo que sufrió”, contó L a las fuentes.

Foto María Paula Ávila | Pulso Noticias
Foto María Paula Ávila | Pulso Noticias

Desde hace meses, el abogado de una de las víctimas, Juan Pablo Gallego, viene solicitando a la fiscal Medina que convoque a declaración testimonial a las máximas autoridades de la Iglesia que estuvieron a cargo en 2008 y a los vicarios encargados de la investigación eclesiástica, tanto a los que participaron hace más de una década como a los actuales.

Según relatan las fuentes, L. también le contó sobre las conductas de Lorenzo a las autoridades del Ministerio de Justicia de la provincia y del Servicio Penitenciario. Fue también en 2008. Pero la única respuesta del ministro de ese entonces, Ricardo Casal, fue que Lorenzo y él caminaran por sendas diferentes.

Represalias

El Padre L le dijo a las fuentes que haber contado lo que sabe no le salió gratis. Recordó que en su ámbito de trabajo (en una dependencia pública), el capellán penitenciario se presentaba para controlar sus horarios de entradas y salidas, y todas sus actividades. Sumado a la suspicacia que generó sobre su persona, divulgando rumores y hasta inventando calumnias en su contra.

L insistió en que está dispuesto a ampliar su declaración de 2008, dando más detalles de Lorenzo. Hace once años fue convocado a declarar de manera irregular. La instructora de la UFI 1, Adriana Reynoso lo llamó por teléfono para solicitarle que fuera a dar su testimonio. Ahora él le dice a las fuentes que no quiere repetir ese momento, que quiere ser llamado a declarar mediante las vías formales.

Hoy la fiscal del caso, Ana Medina, tardíamente tiene la oportunidad de resarcir en parte los desastres procesales realizados hace una década. Además de encarar todas las medidas de prueba y periciales propuestas por los querellantes, no debería dudar un solo segundo en citar a declarar al Padre L.

El doctor Juan Pablo Gallego, patrocinante de parte de los denunciantes, ya solicitó hace meses que se lo cite y Medina continúa dilatando el punto. Pero L. asegura que aún no le llegó ninguna citación. Algo grave, teniendo en cuenta que su testimonio es clave para terminar con las maniobras de Lorenzo, sus abogados y sus secuaces. Quizás tan clave que a partir de él la fiscal no tenga más alternativas que pedir la elevación de la causa a juicio oral y público y así Lorenzo termine condenado por las aberraciones cometidas durante más de veinte años.

*Una coproducción de Pulso Noticias y La Izquierda Diario







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