Sociedad

OPINIÓN

Carta de docente a las familias de Guernica: volver y pisar el barro pero esta vez como militante revolucionaria

Emociones y solidaridad de clase luchan al unísono por tierra para vivir.

Martes 29 de septiembre | Edición del día

Enfoque Rojo

El paisaje de un domingo por la tarde distinto, no fue como tantos otros, la desigualdad en todo su esplendor a las que las familias de Guernica y de tantas otras barriadas populares viven cotidianamente en pandemia.

Comenzaban a vislumbrarse los rostros, las miradas, los brazos, en esas risas de alegría y tristeza entremezcladas con la precariedad y el hacinamiento. Hizo eco en mi memoria. Mi infancia en Guernica y algunas que otras veces en mi adolescencia y mi adultez. Por un instante esos recuerdos se apoderaron de mí generando un nudo en la garganta. Recordé a mi mamá un día de lluvia haciéndonos vitina con leche en un brasero porque no había otra cosa para cenar. Volver de la escuela y caminar con mi hermano cuadras de barro, cruzar la ruta para llegar a casa. A mi abuela mascar tabaco junto a mi abuelo al lado de un brasero en una casilla. Mis hermanos y primos jugando a la escondida o trepados a un techo o árbol en el medio del barro .Bañarnos calentando agua en un fuentón de lata y una cortina de plástico en la ventana. Las historias se repiten al sentir el aroma de nostalgias. No me olvido, los recuerdo a cada instantes para cambiar la historia de una vez y para siempre golpeando juntos.

Esa marea de manos y brazos, fuertes, aguerridas, de cientos de trabajadores, estudiantes y mujeres rodearon y abrazaron este domingo a las familias de Guernica que reclaman hace décadas un techo para vivir. Hoy fueron arrojados a las tomas.

Caminantes a paso firme, asombrados, sorprendidos, impactados antes de cruzar la zanja que divide para llegar a la toma. Rostros de mujeres, hombres y niñes estigmatizados en los medios de comunicación, soportando tempestades, agravios de funcionarios del Estado y la justicia. No se rinden ante las injusticias del Estado capitalista. Luchan por tierra para vivir. Ahora es cuando.

Esa inmensa resistencia oprimida y explotada despertó lazos de clase, convencidos en los cuatro puntos cardinales que se observan en esa montaña de olas de solidaridad en los pasamanos.Hermanados en una sola causa. La tierra.

[Drone] Importante solidaridad en Guernica para apoyar la pelea por tierra y vivienda

Continué en el pasamanos en esa pequeña montaña mientras respiraba por el tapabocas al ver la misma realidad de aquel entonces pero más recrudecida. Lágrimas contenidas de rabia pero organizada gritando al viento frío entre la llovizna que azotaba. Si ganan las familias de Guernica. Ganamos todos. Se respira y se siente felicidad de lucha tenaz.

Cientos de caminantes pisan el barro,color marrón oscuro, resbaladizo, charcos de agua y en cada subida se acercaban en cada paso a las casitas de plástico y madera; alguna que otra chapa atada con alambres o clavos que pudieron ingresar.

Se dejaba entrever carteles apoyando la toma en sus casitas y en las manos de los pequeños y adolescentes risueños que anhelan con toda sus fuerzas una vida que merezca ser vivida y disfrutada como toda infancia y adolescencia se merece.La misma realidad de ayer y hoy vemos en cientos de barrios más pobres del conurbano. Una sola voz se alza. Tierra para vivir.

Las familias de Guernica, las de los Ceibos, las del norte y las del sur del país “No están solos”, “Cuentan con nosotros” repetía una y otra vez el diputado provincial por el FITUClaudio Dellecarbonara mientras se encontraba en el pasamano humano de brazos extendidos.

¿Dónde está el estado para que las familias accedan a una vivienda digna con todos los servicios básicos?¿Ypara esos niños y adolescentes a tener una alimentación y salud adecuada, una educación de calidad, una vivienda? Mientras tanto el Estado se está preparando para emitir la orden de desalojo y reprimir. La única salida es la lucha hermanada porque si damos esta pelea vamos a estar más fortalecidos para ir por todos nuestros derechos.

Porque lo único que vemos y escuchamos en los medios hegemónicos es una fecha, unos supuestos dueños de una propiedad abandonada hace décadas que no pueden demostrar y cantos de sirena con promesas de diálogos vacíos y una orden de desalojo a como dé lugar agitan desde la oposición y el oficialismo. Claman desde sus cómodos recintos. Otros viven calentando el sillón, como los sindicatos sin omitir opinión ni pronunciarse. En concreto nada.

No se discute un plan de vivienda, una propiedad para los postergados y olvidados del sistema. Se cuida la propiedad privada en manos de unos pocos para la especulación inmobiliaria y mega negocios millonarios como los countrys con lagunas y manantiales artificiales; donde la inmensa mayoría de la población de Guernica no accederá. Solo será un espejismo del sudor de sus lágrimas y manos.

Hoy para la clase trabajadora no hay salario que alcance para acceder a una vivienda propia, ni siquiera para aquellos que se esfuerzan y esforzaron durante años. La crisis económica empuja a miles de familias a vivir alquilando cada vez en peores condiciones de precariedad, o vivir con sus padres con la mayor de las suertes y a otros miles arrojados a las calles. Pelear para que sus hijos coman. Derecho elemental. Pan y techo.

Quién escribe Intenta trasmitirles en palabras y lágrimas bajo un techo, sentada, viendo como el sol se asoma por la ventana. A muchos, luego de la jornada solidaria del domingo se nos habrá cruzado por la mente “tengo una cama calentita, una ducha caliente y ceno lo que elegí”. Nuevamente nos volvió a encontrar y a enseñar donde hay que estar. Distancia social Sí. Indiferencia Jamás.

Mientras nuestros hermanos de Guernica, sus hijos y porque no, nuestros alumnos, están expectantes para dar esa pelea por tener lo que les corresponde por derecho. Una vivienda digna como yo y como vos, pero no fue por esfuerzo meritocrático, ni sacrificio ¿Suerte o cuestión de privilegios? a lo que la mayoría de la clase trabajadora no puede acceder

Tal vez, hoy, estaría como ellos peleándola. Inmenso abrazo a su causa desde lo más profundo de mis raíces porque volver a Guernica no ha sido como turista. Nuevamente pisar el barro pero como militante revolucionaria y a eso los invito, a solidarizarse y pronunciarse. No al desalojo ni la represión. Su lucha es nuestra lucha, de clase.

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