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Carrió arremetió de nuevo contra Angelici y Nosiglia

La diputada de Cambiemos asegura que cuida mucho al presidente Macri, pero condiciona su continuidad en la coalición si el Gobierno persisten en los acuerdos con Angelici y Nosiglia.

Lunes 25 de diciembre de 2017 | Edición del día

El mensaje navideño de Elisa Carrió fue duro. Volvió a desmarcarse de algunas decisiones de la coalición gobernante.

Nuevamente recurrió a su fama de garante de la moral, para sostener que prorrogará su estadía en Cambiemos a cambio que Macri rompa con la alianza que tiene con Enrique “Coti” Nosiglia y Daniel Angelici.

En una entrevista que publicó ayer el diario La Nación, Elisa Carrió sostuvo que: "La legitimidad de Cambiemos lo evalúa la sociedad. Si para Cambiemos nuestros actos son buenos, la Coalición Cívica (CC) va a ser parte de Cambiemos. Pero si la sociedad se inclina por un Cambiemos más ligado al fútbol, a los negocios, a las viejas tradiciones políticas, seguramente nosotros no tenemos más nada que hacer".

Y agregó que la "aleja mucho de Cambiemos el acuerdo en la Capital entre Coti Nosiglia y Angelici". Carrió se refiere a la alianza que conformaron Nosiglia y Alngelici en la interna de la UCR porteña. Muchos ven detrás de este acuerdo a Macri, incluso algunos analistas se atreven a sostener que el Presidente buscaría una UCR fuerte para limitar el poder del jefe porteño, Horacio Larreta, que se prepara para ser el sucesor de Macri.

En la entrevista Carrió sostuvo que le preocupa que Macri tenga “algunos amigos explícitos que están en el juego, en el fútbol, en la política”. Si algo le resulta fácil a la diputada que se alzó con más del 50 % de los votos porteños, es ser una outsider… en el discurso. En los hechos ha sido la garante de apoyar las leyes más regresivas de la coalición gobernante y de encubrir las estafas millonarias de la familia Macri al Estado argentino.

Sobre la contrarreforma previsional y otros grandes conflictos que atraviesa el macrismo, lo único que cuestionó la diputada de la CC es la forma de comunicar que tiene el Gobierno.

"Más allá de que tengas la legitimidad y que tengas los votos, tenés que poder dar razones de lo que estás haciendo. Hay algunas teorías de la comunicación y algunos sectores del Gobierno que dicen que no hay que comunicar", sentenció Carrió.

Y para mostrar que es imprescindible en la coalición gobernante dijo: "Yo no puedo estar en la televisión todo el tiempo explicando".

Lo que nadie podría obviar es que la diputada salvó al Gobierno de cometer varios acting out en la última semana.

Primero fue su intervención en la Cámara de Diputados el pasado 14 de diciembre, cuando en una sesión, que reunió los peores ingredientes del republicanismo, se intentó votar una ley que le roba los escasos ingresos a más de 17 millones de personas.

A esa sesión el Gobierno llegó después de haber extorsionado a los gobernadores con no girar los Aportes del Tesoro Nacional que necesitan las provincias para pagar salarios, pero como no alcanzaron a obtener el quórum para dar inició a la sesión, sentaron en las bancas a dos “diputruchos”. Mientras esto pasaba dentro del recinto, a fuera, en las inmediaciones del Parlamento, la ministra Bullrich ordenaba, con el consentimiento de Macri, una feroz represión contra decenas de miles de manifestantes que se oponía a la contrarreforma previsional. Los gendarmes distribuyeron gases tóxicos a granel, que perduraron por horas en el ambiente.

En ese marco represivo, y una sesión escandalosa, diputados nacionales como Nicolás del Caño denunciaban la represión y que Cambiemos usaba los mismos métodos de a vieja política, que dicen combatir.

Elisa Carrió entendió los riesgos de continuar bajo esas circunstancias y mocionó que se levanté la sesión porque no se podía votar en esas condiciones. Salvó al Gobierno del primer intento de suicidio político. Horas más tarde, cuando el gobierno había sido derrotado en las calles por una inmensa movilización, el Ejecutivo estuvo a punto de cometer un nuevo acting out. Circuló la versión que horas más tardes de fracasada la sesión Macri habría firmado (o estaría por hacerlo) un DNU (decreto de necesidad y urgencia), que ordenaba la reforma previsional.

Carrió recordó esto durante la entrevista que le otorgó al diario La Nación: "Yo cuido al Presidente. La verdad es que el Presidente hubiese pagado un precio altísimo por ese acto, de los que no se hubieran hecho cargo ninguno de los que lo asesoraban", puntualizó.

La diputada subrayó que pudo parar al gobierno con un tuit. "La cuestión estaba dividida, y yo estaba en mi casa. Cuando vi que no había forma de que se impusiera la visión más moderada, saqué un tuit, porque yo no iba a involucrar a la Coalición Cívica en eso, hasta ahí, no".

La dirigente de la CC, que volvió hacer alarde de su republicanismo, por supuesto no cuestionó que la reforma previsional se votará días más tarde a pesar que más del 70 % de la población está en contra de esta ley que consideran un ataque a los más vulnerables.

El pasado 18 de diciembre se votó la ley mientras en las calles la Policía del jefe porteño, Horacio Larreta, reprime salvajemente a los manifestantes. Más de 80 personas fueron hospitalizadas, cinco perdieron la vista de un ojo. La prensa oficialista tradujo las imágenes de la represión en ataques de manifestantes violentos contra la fuerzas de seguridad.

Esto no fue cuestionado por la líder de la CC. Por el contrario, Carrió también invirtió la carga de la prueba. No habló de la represión desatada el lunes por la tarde contra la decena de miles que llegaron al Congreso, sino que afirmó que hubo "un claro intento de desestabilización" de parte del " kirchnerismo" y "la izquierda".

Así Carrió, como no podía ser de otra manera, se sumó al relato oficialista, de la prensa y el Gobierno, de la violencia política. Sostuvo que esos hechos se deben a que "se cayó el sistema de impunidad". Lo que no aclaró, si esto fuera así, porque no detuvieron a Franco Macri, que estafó al Estado. Solo por la empresa Correo Argentino, desde los 90 le adeuda al Estado de 300 millones de pesos de entonces.

Estas encorsetadas denuncias de impunidad y el apoyo al robo a los jubilados de la "líder moral" es que Carrió pudo afirmar: "Ahora (Macri) está chochísimo, ayer hablamos, no me agradece porque es medio duro, pero está todo bárbaro. Incluso se dijo que había rispideces con María Eugenia, pero no es así, está todo bien".

Cómo no va a estar "chochísimo" Macri con Carrió, si ella acompaña al Gobierno que utiliza los mismos métodos de la vieja política que supuestamente venían a cambiar. Para encubrir esto la diputada volvió a referirse a la corrupción del kirchnerismo, que todavía “garpa”. "La detención de Julio De Vido (ex ministro de Planificación Federal) es un punto sin retorno, porque ahí todos se dieron cuenta de que la cosa iba en serio", sostuvo sin ruborizarse de la mentira que acaba de pronunciar.

Muchos de los jubilados y trabajadores que votaron a Cambiemos confiando en un cambio positivo, en tan solo una semana comprendieron que fue un error.
Carrió y Macri han quedado expuesto que son parte de la vieja política.







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