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Carolina Stanley recargada: la ministra que ahora también maneja la salud

A partir de la fusión de ministerios, en el reparto la ministra de Desarrollo Social ahora también tiene el área de salud en sus manos. ¿Quién es Carolina Stanley?

Martes 4 de septiembre de 2018 | Edición del día

Íntima amiga de la gobernadora de la Provincia de Buenos Aires María Eugenia Vidal, carolina Stanley tiene desde ayer un rol más clave aún ante los nuevos cambios de gabinete que propuso el presidente Mauricio Macri.

Hace tiempo, a través de un audio, Carolina Stanley habría hecho un “pedido muy especial”: rezar 10 días, o 9 como mínimo, para que Vidal no ceda en su postura contra el aborto no punible.

En su equipo de trabajo, aparecen figuras ligadas a la institución eclesiástica como Gabriel Castelli, secretario de Coordinación quien fuera presidente de la Comisión de Justicia y Paz de la Conferencia Episcopal Argentina, miembro de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE), y miembro del Consejo de Administración de la Universidad Católica (UCA).

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Los lazos con esta institución no son solo ideológicos, se materializan en subsidios millonarios que el Estado destina a sostener a esta institución y en la gran cantidad de personajes que salen de sus propias filas y que ocupan puestos de importancia en el Gobierno.

Los inicios de una chica bien

Cuando Carolina terminó su secundario en la bilingüe Saint Caterine School decidió continuar abogacía. En ese momento eligió inscribirse en la universidad pública. Como también señalará Andrés Fidanza en Anfibia, fue justamente cursando una materia, en la Universidad de Buenos Aires -que ponía el foco en el sistema carcelario y la situación de los detenidos- donde sintió que tenía una “vocación social”.

Hija del ex presidente del Citibank y ejecutivo del Banco Macro, Guillermo Stanley, Carolina entró al mundo de la función pública en 1998 con apenas 23 años, durante el gobierno del ex presidente Carlos Menem, como consultora en el Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto.

Fue gracias a su paso por el ministerio que dos años más tarde, en el año 2000, la legisladora María Laura Leguizamón, integrante del espacio peronista, le propone a Carolina ser su asesora en el área social. Este salto definitivo a la política también le significó una nueva etapa en su vida personal. En la misma época trabajaba en ese despacho un joven salteño y desenvuelto de tradición peronista: Federico Salvai. Se casaron y tuvieron dos hijos. Federico Salvai es hoy el jefe de Gabinete de la gobernadora de Buenos Aires, María Eugenia Vidal.

Contando ya con algunos años de experiencia, Stanley decidió tomar nuevos rumbos y al mismo tiempo que comenzó a militar en las filas del incipiente partido político de Mauricio Macri, en el 2003 se acercó al Grupo Sophia, el think tank fundado en 1994 por Horacio Rodríguez Larreta.

Larreta también tuvo sus inicios en la gestión pública con el peronismo. Durante la presidencia de Carlos Menem fue designado como Gerente General del ANSES. Rodríguez Larreta que ya había reclutado para su grupo a María Eugenia Vidal, vio en Carolina una mujer con un bagaje de experiencia social importante que además apoyaba la idea de que es el sector privado el que debe impulsar las políticas públicas para un “cambio social real”. Fue así que la nombra en el año 2004 Directora Ejecutiva del grupo.

Creer y Crecer y Grupo Sophia: los orígenes del PRO

En el año 2001, cuya crisis institucional forjó el “que se vayan todos”, caló muy profundo, en la sociedad en general, la idea de que la única alternativa de construcción era desterrando a toda la casta de dirigentes políticos del Estado. Esta es una de las razones por la cual think tanks (Tanques de Ideas) como el Grupo Sophia, y la Fundación Creer y Crecer, fundada por Mauricio Macri y Francisco De Narváez, vieron la oportunidad de poder introducir con un discurso aparentemente despojado de toda ideología, políticas que, sin embargo, tenían una clara orientación neoliberal.

Para ratificar la ideología que tienen estas organizaciones hay que hacer foco en su modo de financiamiento. Por ejemplo en el caso del Grupo Sophia, en su página web borrada y rescatada por el blog Polikratos, se mencionan como aportantes a grupos económicos y empresas multinacionales como Techint, Roemmers, Ledesma, Deutsche Bank, Arcor, Metrogas, Metrovías, Repsol YPF, Telecom, Telefónica, McDonald’s.

Estos son los mismos grupos que apoyaron leyes de flexibilización laboral y privatizaciones. Son los mismos que se beneficiaron durante años con la obra pública llevando sus ganancias a paraísos fiscales, o con la estatización de sus deudas a manos de Domingo Cavallo, o la pesificación que hizo durante su breve presidencia Eduardo Duhalde.

De modo que el aporte que hacen estas potencias económicas a los think tank no puede verse como un simple hecho altruista, sino como una fina estrategia para aumentar sus ganancias y tener un control del gobierno de turno.

Cuando Macri decidió lanzarse a la arena política, contó con Creer y Crecer como semillero de ideas y financiamiento para su campaña. Pero esto no era suficiente para armar un partido político. De modo que se ocupó de agrupar a diferentes actores políticos, constituidos básicamente por cinco pilares.

De acuerdo a lo que se describe en su libro “Hagamos equipo”. Pro y la construcción de la nueva derecha en Argentina, Gabriel Vommaro y Sergio Morresi, “la primera de ellas, a la que llamamos la facción de derecha, fue formada por algunos partidos menores de origen conservador popular o federalista (como el Partido Demócrata de Buenos Aires, PDBA), algunos partidos liberales en declive (como AR) y partidos conservadores de escasa envergadura (como el Partido Nacionalista Constitucional, PNC), así como por algunos ex dirigentes de la UCeDe y líderes del liberalismo de Buenos Aires que habían desempeñado papeles importantes en la última dictadura militar, como el actual auditor de la CABA, Santiago de Estrada (…) el segundo grupo está formado en su mayoría por jóvenes profesionales llegados desde fundaciones, think tanks y organizaciones no gubernamentales vinculadas a la investigación y la promoción de las políticas públicas y sociales. A este grupo lo denominamos la facción de las ONG (…) entre ellos es notable el peso de los ex miembros del Grupo Sophia (…) la tercera facción, a la que llamamos facción de los empresarios, congrega a dirigentes que provienen del mundo corporativo (…) se caracterizan por tener una sólida experiencia en puestos técnicos y financieros y por sus estrechos vínculos con el líder del PRO (…) el cuarto grupo al que llamamos la facción radical agrupa a individuos (o pequeños grupos) provenientes de la UCR. En general se trata de políticos con experiencia que ocupaban la segunda fila en sus partidos de origen cuando fueron invitados a sumarse a PRO (…) el quinto y último grupo, al que llamamos facción peronista, se compone mayormente por miembros del PJ porteño que, como vimos, en 2003 se vieron en una situación muy difícil”.

Mundo PRO

Con la llegada de Mauricio Macri a la jefatura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Stanley fue designada en el año 2007 al frente de la Dirección General de Fortalecimiento de la Sociedad Civil. Ya en el 2011 asumió la cartera de Desarrollo Social.

De sonrisa amplia, haciendo de las redes sociales uno de los pilares de su función, no escapa al perfil que constantemente quiere dar el PRO a sus funcionarios, de efectividad y honestidad. Sin embargo es necesario señalar, que en el año 2013 la Ciudad de Buenos Aires, soportó un temporal climático que dejó un saldo de 8 personas muertas. Esto generó que fuera denunciada por “Estrago culposo seguido de muerte e incumplimiento de los deberes de funcionario público”.

Si bien es cierto que los factores climáticos son a veces impredecibles, la realidad es que durante la gestión de Stanley se comprobó que las obras para aliviar las inundaciones estaban paralizadas desde hacía tres años y parte de las partidas presupuestarias sub-ejecutadas y utilizadas en otras áreas.

Pero a pesar de este siniestro antecedente, Mauricio Macri decidió nombrarla ni bien asumió su cargo como primer mandatario, al frente del Ministerio de Desarrollo Social, pero esta vez a nivel nacional.

Resaltando su impronta católica, Carolina designó a varios funcionarios para su ministerio con arraigados orígenes cristianos. Así, por ejemplo, nombró como viceministro a un dirigente de Cáritas, Gabriel Castelli, que además fue director del HSBC Bank, es miembro de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa y miembro del Consejo de Administración de la Universidad Católica.

En esa misma línea está, como Subsecretaria de Responsabilidad Social, Victoria Morales Gorleri, secretaria de la Vicaría Episcopal de Educación por diez años, y por lo tanto, de estrechísimos lazos con Jorge Bergoglio, hoy Papa Francisco.

Gorleri encabezó en el 2012 la marcha en contra del fallo de la Corte Suprema de Justicia para abortos no punibles, huelga aclarar que es una fervientemente opositora del proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo.
Durante este primer año de gobierno Stanley no fue muy innovadora en lo que se refiere a políticas públicas. Sino todo lo contrario, como lo prueba el lanzamiento del programa “Belleza por un futuro” . Ubicando a la mujer en un rol estereotipado que asume además que las mujeres jóvenes y pobres no están para estudiar sino solo para “tareas manuales y menores” que les aseguren una rápida salida laboral, aunque la precarización sea la paga que recibirán a cambio.

Aplauso, medalla y beso

El gran objetivo a cumplir desde el minuto cero, era controlar la presión de los movimientos sociales, una reacción que más temprano que tarde llegaría de la mano del ajuste brutal que el Gobierno de Cambiemos descargaría sobre los sectores más vulnerables.

Carolina entonces fue como anillo al dedo para Cambiemos: una aceitada relación con la Iglesia Católica y el Papa Francisco, que le sirvió de llave para un diálogo constante con los movimientos sociales.

Quizás el punto de contacto entre Stanley y los principales dirigentes de Barrios de Pie o el Movimiento Evita, sea la coincidencia en la que piensan deben distribuirse las partidas de dinero emanadas desde el Estado.

Esto puede explicarse mejor si se observa la forma de organización de los movimientos sociales y cómo utilizan los fondos públicos asignados.

Por ejemplo, Barrios de Pie, brazo territorial del Movimiento Libres del Sur, tiene unos 30 mil militantes y maneja casi 10 mil cooperativas. Estas cooperativas llevan adelante merenderos, huertas, panaderías comunitarias y emprendimientos laborales. Es decir que los cooperativistas que las integran, reciben una asignación por una tarea realizada. Tanto Stanley como los dirigentes de los movimientos sociales asumen que recibir un plan social debe ir acompañada, efectivamente, por un “trabajo” dentro de alguna cooperativa.

Pero lo preocupante es que los acuerdos que logró cerrar Carolina Stanley, con el beneplácito de los máximos dirigentes de los movimientos sociales, son la herramienta válida para legalizar la precarización laboral.

Sin embargo, su jaque mate, fue incluir en un documento firmado casi al inicio de su gestión, la famosa cláusula por la cual “se abstendrán de cualquier situación conflictiva” hasta el 2019, momento en el cual finalizará el mandato de Mauricio Macri. Intentando con este pacto asegurarle a su líder político un fin de año en “paz”. Los reproches recibidos obligaron a que los dirigentes hayan tenido que salir a “aclarar” que no eso no detendría las movilizaciones.

Claro que en esta cruzada pacificadora no estuvo sola. El encuentro de las organizaciones sociales con Bergoglio fue fundamental para apaciguar cualquier ánimo belicoso y llamar al orden a sus dirigentes, porque de lo que aquí se trata es de garantizar la “gobernabilidad” del ajustador Gobierno de Cambiemos.

Stanley se posiciona como una de las referentes del PRO, de hecho está siguiendo los mismos pasos que María Eugenia Vidal. La gobernadora de la provincia más importante del país también estuvo al frente de Desarrollo Social.

Casi podría afirmarse que en política las casualidades no existen, pero sí las estrategias y, en este sentido, el PRO fijó un rumbo muy claro para el área social: dos mujeres con fuertes raíces católicas, que utilizan el diálogo como estrategia básica para aplicar sin miramientos las políticas públicas más restrictivas.

A Vidal su paso por Desarrollo Social le sirvió de puente para llegar a la gobernación. El próximo será un año de elecciones, en donde Mauricio Macri está decidido a ganar, por eso no es de sorprender que Carolina Stanley sea su as bajo la manga.

Es que finalmente Stanley es la chica bien que supo bajar al llano, pero es parte de un Gobierno que esta propiciando un brutal ajuste que pagará la clase trabajadora.







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