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MADRID

Carmena privatizará la gestión de dos edificios históricos pese a la oposición de los vecinos

El Ayuntamiento de Carmena pretende privatizar la gestión de dos edificios históricos. Dos nuevos pelotazos urbanísticos a cambio de desvalorizar el patrimonio histórico-artístico de la ciudad.

Juan Carlos Arias

@as_juancarlos

Jueves 20 de octubre de 2016 | Edición del día

Foto: EFE

Se trata de dos edificios arquitectónicamente e históricamente emblemáticos, el frontón Beti Jai situado en el céntrico barrio de Chamberí y el Palacete de los Vargas, ubicado en la Casa de Campo.

Ambos edificios están considerados bienes de interés cultural, y sin embargo, esto no está suponiendo un freno a la pretensión del Ayuntamiento de privatizar su gestión y darle un nuevo uso comercial, privando así a los madrileños del disfrute libre y abierto.

El objetivo declarado por Manuela Carmena y su equipo es desarrollar en sus instalaciones actividades de carácter empresarial y elitista. Una explotación empresarial y comercial que ofrecerá espacios de ocio vinculados al turismo con la implantación de restaurantes y/o zonas comerciales para recreo de aquellos que puedan pagar servicios de alta calidad. Todo destinado a empresas de primera línea dentro de los sectores vinculados a la hostelería y al turismo.

Las obras en el caso del frontón Beti Jai comenzaron en el año 2014 y han supuesto un coste de 90.000 euros. Este edificio fue levantado en la segunda mitad del siglo XIX y declarado bien de interés cultural en 2011. Pasó por las manos de una amplia diversidad de propietarios hasta que en el año 2010 fue “expropiado” por el Ayuntamiento por 7 millones de euros.

El Consistorio realizará un concurso público para otorgar la concesión de este histórico edificio que fue el antiguo frontón en Madrid. Existen al menos cuatro inversores interesados en adquirir lo que seguramente será una gran bicoca.
Por su parte, fuentes del Ayuntamiento han llegado a declarar que “llega el momento de abrir el Beti Jai al barrio”. Estas declaraciones quedan evidenciadas por el uso privado que se pretende hacer del edificio, tal y como denuncia el ex -pelotari y miembro de la Plataforma Salvemos el Beti Jai Fernando Larumbe, “nosotros queremos una rehabilitación estricta y exacta, pero entendemos que el espacio puede ser utilizado para más usos: el deportivo, incluyendo la pelota vasca, el cultural, y en tercer lugar el espacio ciudadano que sea centro de socialización para el barrio de Chamberí, como antiguamente lo eran los frontones en las ciudades y pueblos”.

Desde la Plataforma aseguran que sobre el proyecto presentado por el Consistorio “no nos han informado de nada, solo nos han utilizado para decir que ha habido participación”, dejando claro que el proyecto municipal no está asegurando el respeto a los usos del espacio y no da garantías de desvalorizar la catalogación y el valor del patrimonio cultural deportivo que tiene como frontón más antiguo del mundo y único por su tipología”.

Por otra parte, el Palacete de los Vargas es un edificio del siglo XVI, levantado durante el reinado de Felipe II y posteriormente remozado por Francisco de Sabatini, el famoso arquitecto de Carlos III. Es por tanto un edificio de clara importancia histórico-artística y cultural y un bien patrimonial de importancia destacada. Actualmente permanece cerrado y protegido por una valla metálica.

El Ayuntamiento del PP decidió en 2014 iniciar obras de restauración de la fachada y la cubierta, con una inversión de 300.000 euros tras más de seis años de abandono, con la intención, claro está, de satisfacer la desorbitada especulación inmobiliario-financiera.

Sin embargo, el Ayuntamiento de Manuela Carmena, en lugar de impulsar la necesidad de dar cabida a la demanda de espacios públicos para todo tipo de actividades culturales, políticas y sociales para una urbe como Madrid, sigue el curso del Consitorio predecesor y se echa en brazos de los intereses especulativos privados.

Los opositores más decididos a este proyecto, la Plataforma Salvemos la Casa de Campo, no dudan en afirmar que este palacete es pieza fundamental en la recuperación del carácter histórico del jardín y su perímetro, que incluye además el Puente de los Franceses, cuya totalidad del conjunto está declarada Bien de Interés Cultural, y señalan que “no tiene sentido proponer una biblioteca internacional de gastronomía con un restaurante” puesto que “esta actividad no tiene ningún vínculo con este lugar tan cargado de historia”. Todo en referencia a la pátina cultural que le quiere dar el Ayuntamiento con la construcción de dicha “biblioteca” y la ubicación en su interior del Instituto de Estudios sobre el Hambre en el Mundo para disimular las verdaderas intenciones del proyecto.

Este colectivo defiende un uso del inmueble acorde con la memoria y el recuerdo del parque para convertirse en un punto de divulgación, encuentro e información para los visitantes de ese rico pasado histórico.

Sin duda, estos proyectos son dos claros ejemplos más de actuaciones urbanísticas, por no hablar de los grandes proyectos (Canalejas, Calderón, Castellana Norte,Bernabeú, etc.) o la demolición del edificio del Taller de Precisión de Artillería. Proyectos, todos ellos, en los que el Ayuntamiento de Manuela Carmena se ha puesto al servicio de la especulación inmobiliaria-urbanística y en contra de los intereses y derechos “de los de abajo”.

Como vemos, todos los proyectos siguen adelante a pesar de la denuncia y la oposición a estas iniciativas por parte de las asociaciones ciudadanas y vecinales del entorno geográfico o cultural. Los mismos que han venido luchando, y lo siguen haciendo, de manera más decidida por el mantenimiento de estas edificaciones como parte del acerbo patrimonial de la ciudad de Madrid para el libre uso y disfrute de los ciudadanos.

Mediante la gestión privada, lo que se está garantizado por parte del Ayuntamiento “del cambio” en Madrid es exclusivamente el interés especulativo privado de las instalaciones, lo que supone, además, de privar al conjunto de los ciudadanos un espacio que por derecho propio les pertenece. Aminorando y desvalorizando, por otra parte, el patrimonio histórico-artístico de la ciudad de Madrid al servicio de sus ciudadanos y convirtiendo al Ayuntamiento en cómplice de la especulación urbanística y del patrimonio histórico artístico que es y debe ser exclusivamente propiedad colectiva de todos los ciudadanos.







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