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Carlos Slim: fortuna de uno, precariedad de muchos

Mientras el mexicano Carlos Slim, el hombre más rico del mundo, mantiene sus ganancias a tope, más de 60.000 telefonistas pagan con peores condiciones de trabajo las consecuencias de la reforma en telecomunicaciones.

Diana Valdez

México D.F. / @yellikann

Sábado 24 de enero de 2015 | Edición del día

Fotografía: Reuters

Desde principios de la década de los noventa y hasta hoy, el monopolio telefónico en el país ha estado en manos de Grupo Carso, liderado por Carlos Slim Helú.

Teléfonos de México (Telmex) logró en las últimas tres décadas convertirse en una de las empresas más competitivas del mundo, colocando a su dueño como el hombre más rico del mundo para 2014, dejando abajo a Bill Gates y amasando una fortuna que supera los 79 mil millones de dólares.

El empresario mexicano no sólo es dueño de Telmex, con el paso del tiempo ha ampliado el negocio y en los últimos tiempos ha accedido al mercado internacional, incluso en países como Estados Unidos convirtiéndose por ejemplo en el mayor accionista del New York Times.

Un mirada a la historia

Pero, ¿quién gana y quién pierde? Con la modernización de los años noventa y la implementación del modelo neoliberal en la economía mexicana vinieron los grandes empresarios nacionales, pero también vino con esto la precarización laboral, las altas tarifas para los usuarios y la construcción de un gran monopolio telefónico. Unos ganan mientras otros pierden.

Muchas de las empresas paraestatales pasaron a manos privadas durante los primeros años de la década de los noventa, y en vísperas de convertirse en grandes empresas competitivas y lograr la expansión deseada algunas como Telmex, utilizarían como principal herramienta de crecimiento las empresas filiales y la flexibilización en el Contrato Colectivo de Trabajo (CCT).

Los cambios en el CCT se vinieron en favor de la “productividad”, asegurar la buena publicidad de la empresa y mejorar la eficiencia utilizando modernos métodos administrativos necesarios para bajar los costos; permitiendo por supuesto grandes ganancias para uno- Carlos Slim- y mucha precariedad para otros –las trabajadoras y los trabajadores-. Esta tendencia no ha cambiado hasta nuestros días y parece profundizarse la gran brecha entre el rico y los pobres.

Los tiempos modernos

Durante casi 25 años al frente la empresa, Carlos Slim ha acumulado una fortuna que sobre pasa lo imaginable para cualquier mexicano promedio, y es que es casi una broma que pensando en que este señor gastara un millón de dólares diario, tardaría 79 mil días para terminarse el dinero que ha acumulado. Es más, esta fortuna es más grande que incluso el Producto Interno Bruto (PIB) de países como Paraguay, Bolivia, Líbano y Serbia, por nombrar a algunos.

Mientras tanto las trabajadoras y los trabajadores de Telmex sufren los fuertes ataques en sus derechos y condiciones laborales. Manteniendo bajos salarios, perdiendo prestaciones y siendo contratados por filiales, la empresa garantiza bajos costos y altas ganancias a costa de la calidad de vida de quienes la mantienen. Y no sólo en México, pues habrá que recordar que Slim es dueño de América Móvil, y tiene trabajadores por toda América Latina.

Hoy, ante el nuevo marco legal que impone la implementación de la reforma en telecomunicaciones aprobada el año pasado, y ante las restricciones que esta representa para aumentar las ganancias del empresario Carlos Slim, serán las trabajadoras y los trabajadores los que tendrán que garantizar su “viabilidad financiera”.

Si bien es cierto que las ganancias de la empresa se verán mermadas por la implementación de medidas como la “tasa cero de interconexión” y el “no cobro de largas distancias”, las utilidades estimadas son de 15 mil millones de pesos. Pérdidas que recuperará rápidamente cuando la empresa entre en el negocio del triple play.
Sin embargo, la empresa ya ha tomado medidas para aminorar las “pérdidas”, aumentando el número de años de trabajo para lograr la jubilación aumentando hasta 5 años más, recortando prestaciones, aumentando las horas de la jornada laboral hasta en 9 horas semanales –más de una jornada completa–, subcontratando personal y amenazando con despidos a aquellos que se nieguen a trabajar tiempo extra.

¿Y el sindicato? El Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana (STRM) representa aproximadamente a 60,000 telefonistas en todo el país. Sin embargo, su existencia no garantiza para los trabajadores contrarrestar los ataques de la patronal, y a pesar de que la base trabajadora ha manifestado su inconformidad con las condiciones laborales, la dirección del sindicato mantiene la postura de “ayudar a Telmex a mantener su estabilidad”, y argumenta que sólo así podrá garantizar futuro para sus trabajadores.







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