Sociedad

OPINIÓN

Cárcel para muchos, comodidad hogareña para pocos

Meke Paradela

@mekepa

Jueves 15 de septiembre de 2016 | 11:09

Zárate. Desde ayer, la crónica policial copó las radios, las pantallas de televisión y se convirtió en portada de todos los medios online. Ya no importaba la inflación, ni el mini Davos, incluso ni siquiera resonó en los medios otro tipo de inseguridad, la desidia patronal que llevó a que un trabajador de la línea 60 muriera aplastado por un colectivo debido a que la empresa no hizo absolutamente nada para mejorar las condiciones laborales.

Desde ayer, y hace varias semanas ya, los medios únicamente hablan de "justicia por mano propía", de "defensa propia", de "justicia" y de otros tantos clichés cuya única finalidad es generar una psicosis colectiva para legitimar la presencia de fuerzas policiales y de gendarmería para el amparo y cuidado de una población que "ya no sabe como actuar" ante los hechos delictivos, al margen de la histórica connivencia de estas fuerzas con el narcotráfico, los desarmaderos y la trata de personas.

Hace unas semanas, cuando ocurrió otro hecho en una zona de la provincia de Buenos Aires de homicidio en "defensa propia", el médico que abatió al supuesto ladrón fue reivindicado por Patricia Bullrich, la jefa de seguridad, al afirmar que en la situación la única víctima había sido el profesional y no la persona fallecida. Quizás para timonear un poco el barco, y en pos a la buena imagen que viene desarrollando a lo largo de su gestión, María Eugenia Vidal, gobernadora de la provincia de Buenos Aires, se aprestó a declarar que "las víctimas fueron dos".

Sin embargo, para no ser menos, en la mañana de hoy Mauricio Macri realizó polémicas declaraciones sobre el caso de Zárate al sostener que "acá hay problemas graves de inseguridad, que lleva a la desesperación", y sobre el carnicero que persiguió, atropelló y mató a un supuesto ladrón concluyó que es "un ciudadano sano, querido y reconocido por la sociedad" y consideró que "si no hay riesgo de fuga, debería estar con la familia, tranquilo".

Es decir, para un comerciante que no tiene ni la menor posibilidad de justificar sus actos mediante la "defensa propia" y que directamente persiguió a una persona con la intención y finalidad de matarlo, la respuesta es quedarse tranquilo en su casa. Del otro lado, para el 61% de las personas que tampoco tienen sentencia firme, la respuesta es la cárcel directa, a prisión preventiva sin derecho a réplica.

Según un informe de la Procuración General de la Nación, la cantidad de los detenidos en estas circunstancias pasó de 6271 en diciembre de 2015 a 6422 en junio de este año, lo que representó una suba del 2,4%. Al igual que con el tarifazo, la inflación y los servicios, de la misma manera las cárceles federales fueron aún más abarrotadas con personas que, a la espera de una sentencia firme, se encuentran privadas de su libertad. Las cifras son aún más alarmantes entre las mujeres, en donde el 70% de ellas se encuentra en esa misma inestabilidad.

Mientras la sociedad se conmueve con los hechos de inseguridad y clama por justicia para quienes asesinaron a personas que, en todo caso, eran presuntos "chorros", "negros de mierda", entre otros términos peyorativos, y que reciben incluso el apoyo gubernamental al ponerse del lado de "la gente de bien", la mitad de los detenidos en las cárceles federales no goza ni del menor apoyo ni defensa por parte de un mismo gobierno que mantiene las diferencias de clase, distinguiendo entre los delitos de guante blanco por parte de los individuos respetados por la sociedad, y de los "negros de mierda", que para que no sigan con su presunto raíd delectivo es mejor tenerlos encerrados, para tener a salvo a los "ciudadanos de derecho".

Los números hablan por si solos, y también lo hacen las numerosas causas de gatillo fácil junto con los "excesos" policiales que provocaron muchas veces purgas dentro de las fuerzas así como también el gran entramado del negocio de las drogas y de la prostitución que año a año mueven grandes cantidades de dinero y que actúan con la explícita complicidad de estos organismos. El aparato mediático ya arrancó la precampaña electoral, y el bombardeo de las crónicas policiales solamente refuerza los objetivos y conceptos del gobierno macrista, que a fuerza de tarifazos y la presencia de las fuerzas policiales, continúa con su intención de acallar y refrenar el descontento social.







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