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COVID EN EL TRANSPORTE

Cada vez viaja más gente parada en el subte

Oficialmente, el transporte público sigue siendo exclusivo para las actividades esenciales. Pero aunque la cantidad de pasajeros sigue siendo muy baja con respecto a antes de la pandemia, ya empieza a viajar gente parada. Lo que pasa cuando se liberan actividades sin planificación y atendiendo a criterios económicos y no sanitarios.

Viernes 7 de agosto de 2020 | 15:06

Quien vaya por estos días a tomar un subterráneo, puede ver el incremento en la cantidad de pasajeros que lo están utilizando. SI bien funcionarios aseguran que sólo viaja el 6% de la cantidad que viajaba en momentos de “normalidad”, depende el horario y la línea, se está haciendo cada vez más difícil viajar sentado y con asiento de por medio, como recomiendan las autoridades.

Desde el 20 de marzo, día en que inició el aislamiento obligatorio, los medios de transporte fueron un tema de importancia y preocupación debido a lo que significan en una pandemia como la que está atravesando el mundo. Por eso, desde ese momento (aunque con idas y vueltas a lo largo de las distintas “fases”), y a raíz del decreto presidencial 297/2020, se estableció que su uso quedara reservado para las trabajadoras y trabajadores esenciales.

Desde esa fecha hasta el día de hoy, la cuarentena fue pasando por distintas etapas. Fuimos testigos en las últimas semanas del aumento de los contagios y muertes en todo el país, sobre todo en el AMBA. Al 6 de agosto, son 4291 fallecidos, y 228915 contagiados en total.

Algunas etapas fueron de más apertura de actividades. Hubo momentos donde se cerraron otras, pero nunca hubo una lógica ni un planeamiento donde se jerarquicen las necesidades sanitarias y económicas de trabajadores, jóvenes y sectores populares. Más bien siempre primaron las necesidades de los patrones, aquellos que no están dispuestos a ceder una porción de sus infinitas ganancias, y que están dispuestos a destinar a la muerte y la miseria a la mayoría.

Un claro ejemplo se dio en la fábrica FelFort, que no produce alimentos esenciales pero que sin embargo mantuvo la producción, provocando el contagio de más de 70 operarios en menos de una semana. Sin embargo, las autoridades porteñas no hicieron absolutamente con esta situación. Otro que se dedicó a seguir incrementando sus ganancias a costa de la salud y las vidas de sus empleados fue el nefasto empresario Alfredo Coto, cuyos supermercados detentan la mitad de todos los contagiados entre todas las cadenas de supermercados.

Y mientras los funcionarios no dedican un solo segundo a hablar de la irresponsabilidad de los empresarios en el incremento de casos, vemos un spot del Jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, que nos indica que somos los responsables de nuestros propios contagios. O los ministros de Salud, tanto de la Ciudad como de la Nación, que en conferencias de prensa le echaron la culpa a las reuniones sociales y los asados.

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En el subte ya son 74 contagiados entre sus trabajadoras y trabajadores, y en la mayoría de los sectores de trabajo no se respetan protocolos o faltan elementos de protección personal.

El resultante de una cuarentena dictada por los criterios de los grandes empresarios, muchas veces en complicidad con las burocracias sindicales y avalados por los funcionarios de todos los gobiernos, son medios de transporte adonde quienes deben salir día a día para ganarse el pan, empiezan a viajar sin la posibilidad de mantener la distancia aconsejada para evitar contagios.







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