Política

CARTA

CFK: entre la pesada herencia y el pacto social con los empresarios que despiden y precarizan

En plena tensión cambiaria la vicepresidenta reapareció con un discurso en el que volvió a justificar la grave crisis económica en la pesada herencia macrista e insistió con la idea de pacto social junto al empresariado.

Lunes 26 de octubre | 20:05

A un día de cumplirse el décimo aniversario de la muerte de Néstor Kirchner, la vicepresidenta publicó una carta a la que tituló: “A diez años sin él y a uno del triunfo electoral: sentimientos y certezas”.

En la misma, partiendo de dar cuenta de manera general de la gravedad de la situación económica, la vicepresidenta plantea una serie de tres “certezas” (según sus palabras), para intentar justificar la actuación del Gobierno y su lugar en él.

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Sintéticamente, la primera de estas certezas consistiría en que Alberto Fernández tendría “formas” distintas a las de Cristina Fernández, más amigables hacia el empresariado y los medios; la segunda de estas reafirmar el liderazgo del Presidente y certificar que ella no dirige desde las sombras, como afirman ciertos sectores, y la tercera que el problema del país sería su economía bimonetaria y que para escapar de este haría falta un pacto social con empresarios y otros sectores sociales.

La vicepresidenta también pareció dejar entrever alguna interna al mencionar que "más allá de funcionarios o funcionarias que no funcionan y más allá de aciertos o desaciertos". Sin embargo no dio mayores especificaciones.

Cristina Fernández ensaya una defensa de la elección por su parte de Alberto Fernández como candidato a Presidente, en mayo de 2019. Explica esa decisión, que remarca como suya producto de su peso político fundamental dentro del Frente de Todos, en la necesidad de encontrar una figura que pudiera unir al conjunto del peronismo, sea con quien fuere.

Para la ex presidenta, esto se justifica en la necesidad de enfrentar a Macri y lograr mantener un buen diálogo con la oposición. En este punto vuelve a cargar contra la pesada herencia macrista y la pandemia, para explicar la actual crisis económica y social: “Cuatro años en los que se volvió a endeudar al país a límites insostenibles, con el retorno del FMI a la Argentina que le sumó a la deuda de los privados 44 mil millones de dólares más. Cuatro años de tarifazos impagables en los servicios públicos, cierre masivo de PyMES, pérdida del salario y jubilaciones, etc, etc, etc.”

Si las consecuencias mencionadas por Cristina Fernández acerca del ajuste cambiemita son innegables, pareciera que la vara no se aplica igual para sopesar las brutales consecuencias sociales del ajuste encabezado por el Gobierno de Alberto Fernández. Ya Guzmán anunció para el año que viene el fin de la IFE y un recorte del presupuesto de 10 % en términos reales que afectarán directamente a las condiciones de vida de las grandes mayorías. Tampoco hay respuesta bajo este Gobierno a las miles de familias que se encuentran peleando por tierra para vivir, como ocurre en Guernica y tantos otros lugares a lo largo del país.

En una suerte de diálogo con sectores del empresariado, la vicepresidenta plantea que “En realidad, lo que no aceptan es que el peronismo volvió al gobierno y que la apuesta política y mediática de un gobierno de empresarios con Mauricio Macri a la cabeza, fracasó. Es notable, sobre todo en el empresariado argentino, el prejuicio antiperonista. Notable y además inentendible si uno mira los resultados de los balances de esas empresas durante la gestión de los gobiernos peronistas o kirchneristas -como más les guste-.”

La ex presidenta da cuenta de la oposición de sectores del empresariado, a su vez que no duda en admitir que bajo los gobiernos kirchneristas, lejos de afectar las ganancias de estos, para poder avanzar en revertir los profundos problemas de desigualdad y pobreza, “se la llevaron en pala”, como afirmó en alguna otra ocasión.

Y continúa: “Este prejuicio no encuentra explicación ni desde la política, ni desde la economía, y a esta altura me permito decir que ni siquiera desde la psicología… aunque ya les advertí que de eso no sé. Pero no quedan dudas que esta actitud incomprensible ha sido y es una de las dificultades más grandes para encauzar definitivamente a la Argentina”.

Una definición de mínima paradójica en momentos en que es el mismo Gobierno el que viene apostando a desarrollar un “pacto social” con estos mismos sectores a los que acusa de crear las “dificultades más grandes”. Sin ir más lejos, es el mismo Presidente el que acaba de juntarse hace pocos días con Paolo Rocca, el hombre más rico del país, y al que alguna vez denominó como “miserable”.

Pero Cristina Fernández vuelve a dejar planteado este programa en su carta: “El problema de la economía (...) es de imposible solución sin un acuerdo que abarque al conjunto de los sectores políticos, económicos, mediáticos y sociales de la República Argentina. Nos guste o no nos guste, esa es la realidad y con ella se puede hacer cualquier cosa menos ignorarla.”

La “solución” planteada por la vicepresidenta parece de mínima problemática a la luz de los acontecimientos. Son estos mismos empresarios a los que les pide un acuerdo común, los mismos que hoy presionan por una devaluación, con sus consecuente mazazo al salario y las condiciones de vida de las mayorías.

Apostar a una solución de fondo, lejos de cualquier expectativa puesta en los mismos empresarios dedicados a la fuga de capitales, debe partir de un programa que tenga por protagonistas a los trabajadores y el pueblo pobre, en vías de hacer cumplir sus demandas. Un programa que atacando los intereses del gran empresariado, avance en dar solución a los problemas acuciantes que sufren las grandes mayorías.







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