MARXISMO

Byung Chul Han: burnout, depresión y fracaso en el capitalismo contemporáneo

Byung Chul Han es un pensador coreano alemán que se ha convertido en un bestseller de la filosofía. Su obra analiza las enfermedades del capitalismo neoliberal.

Juan Castellanos

Maestro e integrante de la Agrupación Nuestra Clase

Miércoles 22 de marzo de 2017 | 15:21

Doctorado en la Universidad de Friburgo en Alemania Byung Chul Han es de Corea del Sur. Su trabajo de investigación, con el que obtuvo el grado, es sobre el pensamiento de Martin Heidegger en 1994. Mintió, a sus padres, para estudiar filosofía y abandonó sus estudios de metalurgia.

Publicó dos libros que le valieron fama mundial. La sociedad del cansancio, traducida al español en 2012, y La sociedad de la transparencia, traducida en 2013. Chul Han es un fenómeno editorial: al publicarse La sociedad del cansancio el libro se agotó en dos semanas.

Chul Han se convirtió en un fenómeno al analizar los mecanismos de opresión psicológicas y tecnológicas del capitalismo neoliberal. Recurriendo a la obra de Michel Foucault, Giorgio Agamben, Walter Benjamin analiza las enfermedades del siglo XXI, las repercusiones de las redes sociales en el individuo y los sutiles pero efectivos mecanismos de opresión el capitalismo neoliberal.

Enfermedades del siglo XXI

La tesis central de Chul Han en la “sociedad del cansancio” es que pasamos a una sociedad superior en mecanismos de opresión a la que describió Michel Foucault y la escuela “post estructuralista”. Para el autor de Arqueología del saber el “sujeto” había terminado y la destrucción de la soberanía del ser, o del albedrío, y fue reemplazado por el biopoder (forma capital de imposición de la disciplina) por medio de las instituciones y dispositivos. Esta concepción de poder, “post moderna”, remplazó la idea de cambiar el mundo por un “grado cero” del problema de la estrategia.

Foucault olvida el poder concentrado del estado capitalista, “monopolio de la violencia” en Karl Marx, y su pensamiento derivó en un escepticismo de la posibilidad de cambiar el mundo. El poder, como biopoder, disciplinario de los cuerpos aparece en la obra foucaultiana imposible de subvertir. En todo caso la misión del intelectual es la de describir los mecanismos de opresión de las instituciones modernas: la clínica, la fábrica, la sexualidad, la escuela, la prisión.

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De la sociedad “disciplinaria”, se pasó, según Chul Han, a la sociedad del rendimiento. Si en el pensamiento de Foucault se llegó al fin del sujeto que es oprimido por las instituciones en el tiempo actual el verdugo y opresor es “uno mismo”. Según Chul Han las enfermedades del siglo XXI son el “burnout” o síndrome de estrés, el trastorno de bipolaridad, personalidad limítrofe y depresión.

El neoliberalismo reconfiguró a los sujetos, sugiere Chul Han, bajo el aumento de una potencia subjetiva. En medios de comunicación, publicidad, en la escuela y en el trabajo, en la familia, todos estamos presionados a poder ejercer efectivamente, bajo la égida del discurso del libre mercado, nuestros deseos, proyectos y aspiraciones. Con el discurso del mérito, meritocracia, del emprendimiento, cada uno de nosotros es capaz de cumplir sus sueños: todo es posible en el neoliberalismo siempre y cuando uno se esfuerce lo suficiente.

Este tipo de sociedades, de rendimiento absoluto, generó que las enfermedades más comunes entre la juventud, la clase media y los trabajadores sea la depresión y la sensación al fracaso. El cansancio crónico de lograr los objetivos, el ejercicio de presión permanente entre los asalariados para conseguir los resultados en los call centers, en la fábrica, en la escuela, y aumentó los niveles de enfermedades neuronales: el “burnout” el más emblemático. A diferencia de una sociedad disciplinaria, dice Chul Han, la sensación de fracaso y depresión viene de un yo interno, el rendimiento, y la opresión viene de uno mismo no del exterior.

“En esta sociedad de obligación, cada cual lleva consigo su campo de trabajos forzados. Y lo particular de este último consiste en que allí se es prisionero y celador, víctima y verdugo, a la vez. Así, uno se explota a sí mismo, haciendo posible la explotación sin dominio.” (Chul Han, 2012: 48).

Las enfermedades del “burnout” o síndrome de estrés, el trastorno de bipolaridad, personalidad limítrofe y depresión son las enfermedades del Siglo XXI. Según la Organización Mundial de la Salud la depresión afecta a 350 millones de personas en el mundo. En el mundo de la docencia y la medicina el síndrome de “cabeza quemada” (cansancio físico, mental por estrés laboral) llega a niveles espeluznantes. En Estados Unidos el 70% de médicos tiene “burnout”. En noviembre de 2016 una nota esclarecía los aumentos de enfermedades neuronales “No damos abasto con la cantidad de psicólogos y psiquiatras que se necesitan”.

China: suicidios por depresión

En algo, considero, se equivoca Chul Han. No liquida su aportación (la relación entre neoliberalismo y depresión) pero la explotación del patrón y de los jefes en el individuo genera, también los síndromes neuronales y es su principal causante. El ejemplo más emblemático de los tiempos que corren es el caso de China: el modo Foxconn.

Con la restauración del capitalismo en China el país se convirtió en un paraíso de mano de obra barata. El taller del mundo sufrió un extraño patrón: el aumento de suicidios de jóvenes obreros que no aguantaban el ritmo de la fábrica, del acoso de los patrones y sus jefes.

El caso emblemático de Xu Lizhi, poeta obrero que trabajaba para Apple, es el síntoma y resumen de una generación alienada en el trabajo del capitalismo. Marx llamó al proletariado la clase con las “cadenas radicales” la que sufre mayor explotación en el modo de producción capitalista. En la Apple, con unos 8 mil obreros, por lo menos unas decenas se suicidaron, luego de un largo periodo de depresión. El poeta, de 24 años, expresaba que la fábrica aliena “Taller, línea de ensamblaje, máquina, tarjeta de fichar, horas extra, salario./ Me han entrenado para ser dócil./ No sé gritar o rebelarme,/ cómo quejarme o denunciar,/ sólo cómo sufrir silenciosamente el agotamiento".

Con la crisis de 2008 los patrones han aumentado la extracción de plusvalía de la clase trabajadores aumentado los niveles de explotación redoblada de la fuerza de trabajo. La inexistencia de sindicatos, contratos colectivos, aumentos de la jornada laboral, salarios raquíticos, la desaparición del derecho a la jubilación, la precarización del trabajo son formas de aumentar la extracción de plusvalia en el neoliberalismo. Las enfermedades descritas por Chul Han adquieren una fuerza e intensidad mayor en las filas de los asalariados: la explotación en la fábrica genera este tipo de fenómenos aberrantes que obligan a imaginar una sociedad enteramente nueva.

Son motivos centrales para pensar la urgencia de cambiar el mundo. En un mundo que genera depresión y sentimientos de fracaso es imperante luchar por un mundo enteramente nuevo. Por un mundo en el que “cada cual según sus capacidades, a cada cual según sus necesidades”

Byung-Chul Han, La sociedad del cansancio, Herder, Madrid. 2012.






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