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Red Internacional

Este fin de semana se desarrolló el Bum Bum, festival “itinerante de música urbana y popular" impulsado por uno de los referentes del género, “La Mona” Jiménez junto su hijo, devenido productor del espectáculo. En dos jornadas, el pasado 14 y 15 de enero, se dieron cita cerca de 60 mil personas. Tuvo lugar en la playa norte del Estadio Kempes, en Córdoba Capital.

Lunes 16 de enero | 10:23
Fotografías: Laura Vilches

El Festival Bum Bum se presenta como el primer festival de "música urbana y popular" más grande del país, que “reúne a los máximos referentes de los géneros más bailables de nuestro país y región”, con "La Mona" Jiménez como anfitrión permanente.

En dos fechas que involucraron a referentes musicales de diversos géneros, pero con la marca predominante del cuarteto cordobés, se desplegó el festival Bum Bum , impulsado por el músico y empresario Carlos “La Mona” Jiménez, quien luego de la pandemia hizo el lanzamiento bajo esta modalidad, en reemplazo de sus clásicos bailes de fin de semana en el Sargento Cabral y el Estadio del Centro, sus albergues cuasi permanentes.

Según los organizadores, en la jornada de apertura, 30 mil personas se dieron cita para ver a La Mona, que cerraba la primera noche ante la euforia de su tradicional público, al que se sumó un importante número de turistas. Durante el segundo día, según la organización, se cortaron 27 mil entradas.

El festival contaba con dos escenarios, un principal con gran despliegue tecnológico de pantallas, luces y sonido de altísima calidad, y a prudente distancia, un escenario secundario (auspiciado por una marca cola) que intercalaba música en vivo para dar tiempo a que el escenario principal dispusiera lo necesario para la salida a escena de cada artista central.

Se dispusieron carpas para la compra de bebidas, puestos para la venta de comida y espacios para refrescarse. Un espacio dedicado a las infancias, el Bum Bum Kids daba cuenta de la afluencia de público familiar esperada. Además había espacios para la venta de mechandising y un puesto especialmente dedicado al registro de tatuajes "jimeneros". Desde la organización contaron que dicha iniciativa comenzó con la edición de Jesús María para que aquellas personas con tatuajes vinculados a “La Mona” se acerquen para su registro (tinta y diseño incluidos) con el objetivo de hacer un libro.

Para turistas y curiosos estaba especialmente montada una sección del Museo de La Mona con la muestra de algunos de sus trajes típicos; tapas de algunos de los 90 discos que lleva editados hasta 2022; una estatua de tamaño real que vestía el traje que Jiménez usó para su festival de 50 años en Forja y un juego interactivo para que las y los asistentes adivinaran las señas características del “lenguaje jimenero” mediante el cual cada barrio y localidad cordobesas son nombrados desde el escenario de los shows.

El sábado 14 contó con Los Pericos, la presencia destacada de la banda de cumbia La Delio Valdez, junto a Cazzu, la “jefa del trap” que se presentó inmediatamente antes de Jiménez. Por el lado del mundo cuartetero, fueron las bandas Ke Personajes y de Damián Córdoba las más esperadas. Lorena Jiménez, hija de La Mona, se presentó también en el escenario alternativo.

El domingo 15, Turf, Miranda y el cantante mexicano Cristian Castro estuvieron entre los artistas que no son del “palo cuartetero”, mientras que La Barra y Magui Olave se movieron junto al público al ritmo del “tunga tunga”.

El festival fue escenario para el lanzamiento del vino que lleva la marca de La Mona, el Mandamás . La estrategia de marketing fue clara: al ritmo de “Quién se ha tomado todo el vino”, el mandamás cuartetero convidó a sus invitados en el escenario con un trago que brotaba directamente del “tetra”.

La fiesta en cada una de las jornadas, fue sin sobresaltos y a puro disfrute popular a pesar de que el precio de las entradas y el costo para el consumo de alimentos y bebida (ya que no permitieron ingresar al predio con nada llevado "de casa"), ponen un límite material a la posibilidad de un acceso efectivamente masivo al festival. Las entradas tenían un costo de $6000 por jornada y $10000 el abono para ambos días. El "vip" llamado "Espacio Bum Bum" costó $30 mil cada día o $55 mil para ambas fechas.

Como señaló la legisladora y concejal (mandato cumplido) del PTS-FITU, Laura Vilches en sus redes sociales, "el derecho a espectáculos cómo éste, de gran nivel, no debería ser una mercancía por la que la juventud y lxs laburantes tengan que pagar, juntando monedas tras monedas de sus laburos precarios que hasta les impide irse de vacaciones. La diversión y el tiempo de disfrute son un derecho."

Espectáculos y festivales como éste, el "Cosquín Rock" e inclusive los tradicionales del folclore en las localidades de Cosquín, Jesús María o del festival de Peñas de Villa María, deberían ser mirados desde el mismo ángulo: para una familia obrera y de los sectores populares se vuelve casi imposible la asistencia para disfrutar de shows de alto despliegue y nivel.

Mención aparte merecería la utilización política de estos eventos así como las actitudes machistas de artistas controvertidos como La Mona Jiménez, aunque no son objeto de esta nota: al cierre de la segunda noche, Jiménez se mostró en una foto junto al Jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, cuyo distrito figura entre los "auspiciantes" del Festival Bum Bum , en lo que parece ya una estrategia clara de Juntos por el Cambio para "entrar" con uno de sus candidatos presidenciales al segundo mayor distrito electoral del país de la mano de su artista más popular.


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