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Red Internacional

Rabiosa antipiquetes, la titular del PRO (partido creado por un “domador de reposeras”) quiere convencer a su electorado de que quienes cobran planes sociales “no trabajan”. ¿Qué propone si llega a la Casa Rosada en 2023? Algo no muy distinto a lo que hace el Frente de Todos, lógicamente con mayor voluntad represiva.

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Viernes 23 de diciembre de 2022

Este miércoles Patricia Bullrich visitó los estudios de su canal amigo LN+. Entrevistada por Jonatan Viale, uno de los voceros mediáticos más consustanciados con el macrismo, la titular del PRO y precandidata a presidenta por Juntos por el Cambio hizo varias definiciones. Alguna de ellas las difundió luego desde su cuenta de Twitter.

“En mi carácter de futura posible presidenta de la nación, yo voy a decir basta desde el primer día”, dijo mientras se mostraban imágenes de la nueva manifestación callejera de la Unidad Piquetera frente al Ministerio de Desarrollo Social en la Ciudad de Buenos Aires.

“¿Pero cómo los sacás? Decime cómo sacás a esa gente que está en la 9 de Julio”, preguntó enseguida Viale, buscando seguramente que Bullrich respondiera con su clásica verborragia represiva y gorila. “Primero no los dejo llegar, no los dejo llegar, no los dejo llegar”, dijo inmediatamente la exministra de Seguridad.

Y luego desarrolló su “propuesta” respecto a qué hacer con los millones de planes sociales que da el Estado a parte de quienes integran las franjas más empobrecidas de la sociedad. “Aquel que va (a las manifestaciones) no cobra más un plan”, amenazó. Y agregó que “el primer día los planes se transformarán en un seguro de desempleo, la gente se tendrá que presentar todos los días a tener un curso de formación para capacitarse para trabajar o seguir la escuela secundaria y tener una o-bli-ga-ción. Cualquier persona que trabaja cobra por una obligación. No puede ser que alguien que cobre plata del Estado no tenga una obligación”.

Desconociendo la realidad que viven quienes perciben planes como el Potenciar Trabajo u otros similares, Bullrich propone lo que de hecho ya vienen haciendo esas cientos de miles de personas desde hace años. Desde cursos de oficios hasta el sostenimiento de comedores y merenderos, pasando por el cumplimiento de estudios secundarios, en las barriadas populares se sabe muy bien de las “obligaciones” a las que somete el Estado a esa porción de la población, a cambio de “beneficios” que no alcanzan siquiera para cubrir una canasta básica familiar.

Profundizando su idea de precarizar aún más la precaria vida de millones de personas, la exministra de Trabajo de Fernando de la Rúa dijo que en “los seis primeros meses se formarán, pero después las personas, secuencialmente, van a ir a trabajar. Se tiene que terminar esta Argentina, porque esta Argentina nos está destruyendo culturalmente”.

¿Van a ir a trabajar? ¿Adónde? ¿Quién las contratará? ¿Con qué salarios? ¿Serán trabajadoras y trabajadores registrados, con obra social, aportes jubilatorios, vacaciones pagas y demás beneficios de estar “en blanco”? Nada de eso dice la demagoga precandidata que, dicho sea de paso, es una de las exponentes políticas de las clases dominantes que más ha hecho en décadas por “destruir culturalmente” a la Argentina, con sus discursos de odio y sus políticas clasistas, represivas y estigmatizantes de quienes salen a luchar por sus derechos negados.

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Pero, además, parece que Bullrich ni siquiera mira los canales de televisión a los que va de invitada. Cada vez que un móvil de LN+, de TN u otro medio alineado con Juntos por el Cambio se acerca a un piquete a dialogar con sus protagonistas (cuando lo hacen con “buena onda” y no buscando roña), son infinitos los relatos de mujeres y hombres que día a día se rompen el lomo en las más diversas tareas sociales “tercerizadas” por el Estado.

Que una fiel exponente de la casta política burguesa, acostumbrada a recibir fortunas del Estado (en “sueldos” y en especies) por “trabajar” en favor de las minorías sociales
que se quedan con las riquezas de las mayorías, amenace a parte de esas mayorías con sacarles las migajas que el propio Estado les da mientras no satisface ninguna necesidad básica, es cuanto menos un insulto a la inteligencia. Y si, encima, le agrega una promesa de represión (con el prontuario criminal que tiene en sus espaldas), lo insultante se combina con lo temerario.

Sin dudas, quien más agradece las palabras de Bullrich es el Frente de Todos. Porque al polarizar con discursos reaccionarios como el de la presidenta del PRO, las propias políticas de hambre, miseria y ajuste aplicadas por Alberto Fernández, Cristina Fernández de Kirchner, Sergio Massa y Victoria Tolosa Paz, entre otres, pueden parecer “menos malas” para algunas y algunos laburantes.


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