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Red Internacional

A esto se suma la detención de 57 mil menores de edad. La mayoría de las y los deportados eran procedentes de Honduras.

Lunes 9 de noviembre de 2020 | 20:00

Parece que el deseo de Trump sobre que México pagara el muro fronterizo fue real; pero éste no se dio como se anunciaba, no resultó en un muro que dividiera la frontera entre EE. UU. y México, sino que se volvió un muro para contener desde la frontera sur de México, encarnado por la Guardia Nacional.

Según informes de la Secretaria de Relaciones Exteriores (SRE), durante 2019 84 mil migrantes fueron deportados desde México hasta sus países de origen en Centroamérica, esto para impedir el flujo migratorio hacia EE. UU.

De esos migrantes el 44 % son de Honduras, el 27 % de Guatemala y el 11 % de El Salvador. Estas cifras son dadas por la SRE, mientras el Instituto Nacional de Migración (INM) sostiene que fueron 118 mil las y los deportados.

Sumado a ello, la SRE informó de la detención de 12 mil menores de edad, de los cuales 1,188 niñes fueron entregados al DIF. Por su parte el INM reportó la detención de 50 mil menores, de los cuales se deportó a 37 mil.

Toda esta información es presentada por dichas instituciones como “un éxito” y como una política migratoria bien ejecutada, incluso el INM menciona que las cifras muestran la “contundencia de la política migratoria de López Obrador”.

Esto no es casual, desde la llegada de AMLO a la presidencia, y ante la política xenófoba de Trump, ha mantenido una política del buen vecino para con EE. UU., algo que se reafirmó con su visita a la Casa Blanca, en la que declaró que Trump nos ha tratado “con respeto”.

Lo que queda claro es que AMLO, pese a criticar a gobiernos anteriores, ha mantenido una relación de subordinación hacia EE. UU., misma que queda clara con la política migrante antes señalada, pero también con los beneficios hacia las transnacionales (en su mayoría estadounidenses), en la frontera norte, al declarar al sector maquilero como esencia, volviendo a dicha industria focos de contagio que están cobrando la vida de la clase trabajadora en medio de la pandemia.

Con estos datos queda claro por qué para la 4T era fundamental aprobar la creación de la Guardia Nacional, una institución represiva que desde su puesta en marcha ha tenido como una de sus principales tareas contener las caravanas migrantes, en la frontera sur.

Biden, quien recientemente ganó los votos del colegio electoral para la presidencia de los EE. UU., ha intentado desmarcarse de la política de Trump en torno a la migración. Ha afirmado que no continuara con la construcción del muro fronterizo. Sin embargo, de fondo la política del partido demócrata no dista de la que ha sostenido Trump en estos cuatro años.

Muestra de ello fueron los 3 millones de deportaciones que se efectuaron bajo el gobierno de Obama.

Más allá del cambio de presidente en EE. UU., es muy probable que la mano dura contra las y los migrantes sea una constante en el gobierno de AMLO.

En medio de la pandemia, la crisis migratoria se agravó, producto de las terribles condiciones en Centroamérica devenidas de la crisis sanitaria y económica, miles de migrantes han tenido que dejar sus países de origen para subsistir. Las cifras mencionadas, muestran la indolencia del gobierno actual, ante las y los migrantes que buscan pasar por México y encontrar trabajo en los EE. UU.

Ante esta grave situación, es importante exigir plenos derechos -incluyendo refugios dignos y seguros, y atención sanitaria para las y los migrantes-, así como libre tránsito. Más aun en medio de una crisis sanitaria, pues son ellas y ellos los más expuestos en un contexto como el actual, al no tener fuentes de ingresos o derecho a la salud.




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