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Red Internacional

La CTNBio, organismo técnico de bioseguridad de Brasil, dio su aprobación para la harina de trigo producida con la semilla transgénica HB4, resistente al peligroso agrotóxico glufosinato de amonio, lo que habilita su siembra intensiva en la Argentina.

Jueves 11 de noviembre | 12:41

La agencia brasileña de bioseguridad CTNBio aprobó hoy la solicitud de
la Tropical Melhoramento Genético, empresa socia de Bioceres SA de Argentina, que desarrolló la variedad de trigo HB4. La aprobación se refiere a la harina realizada con ese trigo y no a la semilla.

La semilla HB4 está modificada genéticamente incluyendo genes de girasol que la hacen resistente a la sequía, pero se trata más bien de todo un paquete biotecnológico, ya que incluye la resistencia a un agrotóxico aún más peligroso que el mortal glifosato, el glufosinato de amonio. Por esto viene siendo denunciada por organizaciones ambientales, partidos de izquierda y el colectivo Trigo Limpio, que incluye a más de mil científicos investigadores y trabajadores de la salud.

La noticia generó algarabía en Bioceres, empresa propiedad de los magnates Hugo Sigman y Gustavo Grobocopatel, que desarrolló la semilla utilizando los recursos del sistema estatal de ciencia, en particular de la Universidad Nacional del Litoral y del CONICET. La resistencia al glufosinato es importante para los intereses de la empresa dado el creciente rechazo mundial al glifosato, herbicida de efectos nocivos para la salud y prohibido por este motivo en distintas zonas de Estados Unidos, Canadá, Inglaterra, Escocia, España, Australia, Nueva Zelanda, Malta, Eslovenia y Suiza.

Frente a la noticia, las acciones de la empresa subían un casi un 7% en el Nasdaq en Wall Street. A su vez, la compañía de biotecnología anunció que obtuvo ingresos por 64,8 millones de dólares durante el primer trimestre fiscal del 2022.

La semilla HB4 ya había sido aprobada por Resolución 41/2020 de la Secretaría de Alimentos, Bioeconomía y Desarrollo Regional del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca a cargo en ese momento de Luís Basterra (hoy a cargo de Julián Domínguez), a condición de que se aprobara en Brasil.Producto de la lucha de organizaciones ambientales y científicas, la resolución fue cuestionada judicialmente incluso en nuestro país. Y hasta ahora la resolución venía siendo retrasada por la CNTBio.

Frente a la noticia, los molineros de harina brasileños han amenazado con dejar de comprar trigo de Argentina si CTNBio aprueba las importaciones de trigo transgénico del país vecino. Y ya viene siendo resistida por productores locales, ya que una vez sembrada contamina el resto de la producción. Pese a esto, la misma Bioceres divulgó que unas 55.000 hectáreas en Argentina ya se han sembrado con trigo transgénico de forma experimental.

Se trata de una pésima noticia para la salud de la población, sobre todo de las comunidades donde prolifera el agronegocio, donde también proliferan los pueblos fumigados. Pésima también para pequeños agricultores, ya que esto implica costos más asfixiantes, y también para consumidores, ya que abona la degradación de los alimentos producidos por este trigo.

En todo el mundo se calculan 220 000 muertes al año en todo el mundo por cáncer, contaminación de cursos de agua, malformaciones y daño genético en niños entran en los márgenes de lo seguro y sustentable. Millones de hectáreas sembradas de trigo HB4 resistente a la sequía son millones de litros de glufosinato de amonio esparcidos en el suelo, el aire, el agua. A medida que pasa el tiempo esa cantidad aumenta, porque cada vez se necesita más herbicida para mantener el área libre de malezas. La contaminación genética que ocurre durante la polinización y la resistencia del HB4 al stress hídrico de los suelos permite el avance de la frontera agrícola y la consecuente destrucción no solo de biodiversidad, sino de las comunidades que viven en territorios marginados. Se trata de una cara más de un modelo extractivista que arrasa poblaciones y territorios para producir commodities, ganancias para un puñado de empresas y dólares para el pago de la deuda externa al FMI.

Al mismo tiempo, esto promueve el avance de la desforestación en el país a manos del agronegocio, un vector de aumento de la concentración de Gases de Efecto Invernadero (GEI), en especial CO2, causantes del calentamiento global.

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