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Red Internacional

El gremio de trabajadores rurales se declaró en estado de “alerta y movilización” para las vísperas de Año Nuevo. La Mesa de Enlace que reúne a los empresarios de campo no quiere dar una “gratificación extraordinaria”, a pesar de que este año ganaron millones.

Lucho Aguilar@lukoaguilar

Jueves 23 de diciembre de 2021 | 21:38

2021. Tucumán: cientos de trabajadores del citrus cortan las rutas del sur. Trabajan 12 horas, ganan 1000 pesos, si llueve no cobran. General Belgrano, plena pampa húmeda: un operativo “descubre” 30 personas trabajando en condiciones de servidumbre, sin salario y sin baños. La Plata: 50 familias son “rescatadas” de las quintas donde trabajaban contra su voluntad cosechando hortalizas. San Patricio del Chañar, Neuquén: el Ministerio de Trabajo llega, después de muchas denuncias, llega a la lujosa Bodega Fin del mundo y se entera que hay cosecheros que cobran jornales de 1000 pesos “en negro”. Jujuy: la seccional Ledesma de Uatre, combativa y democrática, realiza asambleas y marchas denunciando la miseria del plan intercosecha.

2021. Tucumán: por cada kilo de limón exportado las empresas reciben 85 pesos y pagan 1 al cosechero. Neuquén: la bodega del operativo, propiedad del empresario Eurnekian, anuncian nuevas inversiones y promociona sus vinos de alta gama de 5000 pesos. Santiago del Estero: antes de las elecciones el Gobierno anuncia que subsidiará parte de los salarios del trabajo rural con el Potenciar Trabajo. Rosario: la Bolsa de Cereales anuncia esta semana que aumentará en 2022 la superficie sembrada y las exportaciones de granos alcanzarían los u$s35.775 millones.

Los contrastes hablan por sí solos.

Mil veces hemos dicho que la pandemia no es para todos iguales. Que ha expuesto la desigualdad de los dueños del país y quienes lo hacen funcionar. Pero en pocos sectores es tan brutal como en el campo. De un lado, los sojeros y criadores se ha llenado de dólares (y pesos) con la exportación de cereales y carnes, además del aumento de los precios del mercado interno. Del otro, quienes se rompen el lomo y las manos con los limones y las vaquitas que siempre son ajenas.

Esa historia, tan vieja como la Sociedad Rural, hoy tiene un nuevo capítulo. Como todos los años, la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE), le pidió a la Mesa de Enlace, que representa a las entidades del campo, un bono de fin de año. Lo hizo tranquilamente. Si se conocen “como chanchos”. Por eso dijeron "60 mil pesos" y esperaban que al menos “les tiren un hueso” para empezar a negociar. Pero ni eso. Los “ruralistas” dijeron que no. Que es mucho. Que no importa cuánto ganaron porque es de ellos. Se creen los "fundadores de la patria".

Fue tan tajante la respuesta que el gremio tuvo que pintarse la cara como para ir a la guerra, aunque se disputa con la UTA el podio de los gremios con más medidas levantadas.

Pero hay bronca. Y hambre. Por eso en las últimas horas tuvo que sacar un comunicado firmado por su titular, José Voytenco. En un tono combativo, dice que “a 100 años de la Patagonia Rebelde los empleadores del sector quieren que la realidad de los peones rurales sea la misma que en aquellos años. Ante la insensibilidad de los empresarios del sector rural en un año de bonanza no nos queda más que salir a las calles. En un año de cosechas récord con buenos rindes y buenos precios internacionales, esa situación no se ve reflejada en el bolsillo de los trabajadores”. “Es vergonzoso - sigue Voytenco - en un sector rico los trabajadores somos pobres”. Como si ese contraste fuera a cambiar con un bono, cuando el mismo dirigente reconoció en agosto que hay 500 mil peones “sin registrar”, y los que están registrados tampoco es que tiran manteca al techo.

La medida podría incluir, según trascendió en los medios, la paralización de tareas y cortes de ruta en la semana de Año Nuevo en todo el país. ¿Dónde se puede votar eso, señor Voytenco? ¿Por qué esperar hasta Año Nuevo, si los que llenan las mesas de Navidad, desde las entradas hasta los postres, nunca pueden hacer lo mismo con las suyas?

Los ministros Julián Domínguez y Claudio Moroni no han dicho una palabra. La CGT tampoco. El apoyo de Uatre a Macri lo dejó afuera de la rosca de la reunificación sindical peronista. Cada burócrata negocia el bono de su actividad según su propia fuerza y la espalda de los empresarios. El resto que se arregle. A algunos les tocará 80 mil, a otros una sidra y un turrón, a otros nada.

Si la UATRE quiere honrar a los peones de la Patagonia rebelde tendría que llamar asambleas en cada estancia, cada quinta, cada finca, cada empaque, cada bodega. Seguro serían miles los hombres y mujeres que dejarían las canastas y tijeras para subirse a la ruta hasta que les den una mínima parte de lo que les roban todos los días.




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