Política

JUSTICIA DE CLASE

Bonadío y el Gobierno no se quieren dar tregua

El jueves la Cámara Federal porteña lo apartó de la causa sobre lavado de dinero en los hoteles patagónicos de los Kirchner. Ayer el juez federal respondió allanando el Ministerio de Planificación, YPF y Enarsa a pedido de diputados del PRO. Una novela de campaña a ritmo de expedientes.

Daniel Satur

@saturnetroc

Sábado 18 de julio de 2015 | Edición del día

Horas antes de comenzar la feria judicial de invierno, en algunos tribunales se calentó el ambiente político.

El jueves al mediodía la sala I de la Cámara Federal porteña apartó al juez Claudio Bonadio de la causa "Hotesur", en la que se investiga a la presidenta Cristina Fernández y su familia por presunto lavado de dinero en sus emprendimientos hoteleros del sur. El juez cometió anomalías y dilaciones, según la resolución, además de violar las garantías de defensa de los acusados.

Dos de los tres jueces de esa sala hicieron lugar a una nulidad planteada por las defensas de Romina Mercado, presidenta de la firma Hotesur y sobrina de Cristina, y del empresario Lázaro Báez.

A Bonadio lo corrieron de la causa tres días después de que realizara una treintena de operativos en Santa Cruz, con la ayuda de la Policía Metropolitana de Macri, en busca de información contable. Los empleados del juez federal visitaron Austral Construcciones, la empresa de Lázaro Báez, la inmobiliaria de Máximo Kirchner y Osvaldo Sanfelice en Río Gallegos y los hoteles de la familia presidencial.

Allí el juez requirió datos a otras empresas constructoras como Loscalzo y Delcurto y Kank y Costilla, y también pidió material a los bancos HSBC, Nación y Santa Cruz y a las firmas hoteleras Hotel Alto Calafate, Hostería Las Dunas, La Aldea y Los Sauces.

El desplazamiento de Bonadio produjo un revuelo político, mediático y judicial. Desde el gobierno festejaron la medida de la Cámara Federal, ya que es un golpe a uno de los jueces más alineados con la oposición. Por su parte Clarín, el PRO, el radicalismo, la Coalición Cívica y el GEN cuestionaron la decisión, ofuscados por esta ayuda judicial a la familia millonaria de la presidente.

A última hora de ayer se supo que la diputada nacional Margarita Stolbizer apeló el fallo, ya que es la querellante en la causa. Ahora la Cámara deberá resolver si acepta la apelación, lo cual será recién en agosto, cuando termine la feria judicial.

Bonadio contraataca

Impulsado por la afrenta de la Cámara Federal y apoyado en un pedido de investigación realizado por legisladores del PRO, ayer mismo el juez federal mandó a allanar las oficinas del Ministerio de Planificación Federal, de YPF y de ENARSA. Es en el marco de una causa por importación de barcos con Gas Natural Licuado por parte de esas empresas entre los años 2008 y la actualidad.

Los diputados macristas Laura Alonso, Patricia Bullrich y Federico Pinedo habían presentado una denuncia ante Bonadio contra el ministerio que dirige desde 2003 Julio De Vido, YPF, ENARSA, Transener y varias empresas y particulares que figuran como asesores o intermediarios en las operaciones de provisión de GNL. Para ello se basaron en reportajes dados a diarios por el exministro menemista y actual asesor de De Vido, Roberto Dromi y en un comunicado de la petrolera de mayoría estatal.

En esas declaraciones periodísticas, Dromi (uno de los artífices de las privatizaciones de principios de los 90) expresaba que "YPF actuaba en la compra de gas desde 2012 sin transparencia y fuera de la Ley". A esa consideración se suma que YPF denunció en su momento que antes de 2012 los dueños privados de la petrolera actuaban sin transparencia, con intermediaciones y pago de comisiones innecesarias "’en perjuicio del país’".

Bonadio aprovechó esa presentación y terminó la semana jugando una nueva carta, allanando oficinas públicas a troche y moche.

El procedimiento fue cumplido en el Ministerio de Planificación por un oficial de justicia, acompañado por efectivos de la Policía Metropolitana. "Por lo visto hay allanamientos para todos y todas", dijo De Vido tras el procedimiento.

Desde YPF dijeron que en el operativo realizado en el edificio de la compañía en Puerto Madero, el juez federal Bonadío "requirió documentación vinculada con las compras de GNL por parte de Enarsa, durante el período que va desde el año 2008 hasta la actualidad". Y a su vez adelantaron que la empresa no tiene nada que ocultar y que todo lo realizado en la compra al exterior de gas fue legal y sin secretos.

¿Como Nisman?

Antes de realizar los allanamientos en las oficinas ocupadas por funcionarios kirchneristas, Bonadio tuvo tiempo para hacer declaraciones radiales victimizándose a más no poder.

"Si aparezco suicidado, busquen al asesino; no es mi estilo", dijo el juez federal en referencia a la ofensiva del kirchnerismo que lo hizo apartar de la causa Hotesur. Obviamente hacía referencia al caso Nisman, donde más allá de lo lejos que quedó la crisis desatada en enero, al día de hoy se sigue discutiendo si fue suicidio u homicidio lo que le pasó al fiscal de la causa AMIA que había acusado días antes de morir a Cristina Kirchner y otros funcionarios por encubrimiento.

Que Bonadio hoy se ponga en el lugar de víctima, cual perseguido político por el poder, no sólo es poco serio sino que es una provocación. Sin ir más lejos el propio juez reconoció en las mismas declaraciones radiales que en las últimas semanas había recibido invitaciones de parte del entorno de Daniel Scioli, a quien conoce amistosamente desde hace muchos años, para reunirse con el candidato presidencial kirchnerista en medio de esta coyuntura crítica.

Paradógicamente (o no) el mismo Frente Para la Victoria que estuvo llamando a Bonadio para acercar posiciones en medio de la campaña electoral es el que el año pasado sacó a la luz su currículum vitae, donde quedó al descubierto (una vez más) que fue uno de los famosos jueces de “la servilleta” del exministro de Menem, Carlos Corach (otro de los que rodean a Scioli). Además hicieron todo lo posible para pegarlo a Sergio Massa, cuando el exjefe de Gabinete de Cristina todavía era una amenaza con su Frente Renovador.

Si de algo sirvieron los esfuerzos del kirchnerismo contra Bonadio, fue para desnudar que la supuesta independencia de los hombres y mujeres del Poder Judicial es una mentira, sustentada a base de sueldos millonarios y a cargos vitalicios que nadie vota. Una mentira que el propio kirchnerismo, claro está, se encargó de preservar y sostener en todos estos años.

Y si de algo está sirviendo esta pelea de poder e intrigas entre Bonadio y el gobierno es para demostrar que la caracterización realizada desde el Frente de Izquierda sobre “los hijos de Menem” no es para nada errada. Candidatos presidenciales como Scioli, Macri y Massa que tienen en el expresidente riojano a su padre político, exministros de Menem que siguen actuando en las sombras al servicio del gobierno y de la oposición, y jueces como Bonadio que pueden haber perdido la servilleta pero no las mañas, hablan por sí solos.







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