Política Venezuela

TENSIONES POLÍTICAS

Bombarderos rusos en Venezuela, ¿qué busca Maduro y cuál es el objetivo de Putin?

Junto a los aviones militares llegó un centenar de efectivos rusos, que serán los encargados de completar las supuestas misiones y "ejercicios militares" en el país. ¿Qué significan estos movimientos por parte de Maduro, pero sobre todo de Rusia?

Milton D'León

Caracas @MiltonDLeon

Miércoles 12 de diciembre de 2018 | 19:58

Mucho ruido ha provocado la llegada al país de una escuadrilla militar compuesta por dos bombarderos estratégicos Tu-160 rusos con capacidad de transportar armas nucleares, además de un aparato de transporte militar An-14 y a un avión de pasajeros Il-62, el pasado lunes 10 de diciembre y que recorrieron más de 10.000 kilómetros.

La llegada de este tipo de bombarderos a Venezuela no es nueva. Hace diez años, dos Tu-160 aterrizaron también en el territorio nacional con el fin de efectuar vuelos de prueba en aguas internacionales, un año después de que los aviones estratégicos rusos reanudaran los vuelos a zonas patrulladas por Estados Unidos y la OTAN, que habían sido suspendidos desde 1992. El Tu-160, ("Black Jack", según la OTAN), es capaz de portar doce cohetes de crucero con ojivas nucleares o convencionales y 40 toneladas de bombas, y es el avión de guerra más grande de la historia.

De acuerdo a declaraciones del gobierno de Maduro, los aviones rusos serían para la realización de ejercicios militares conjuntos entre Rusia y Venezuela.

La llegada de la escuadrilla se realiza después de que la pasada semana Maduro hiciera una nueva visita a Rusia en la que habría cerrado “acuerdos de inversión” por más de 6.000 millones de dólares, además de un contrato para el mantenimiento y la reparación de armamento. Se trata de un monto que sólo lo ha afirmado Maduro, pero que desde el Kremlin no ha existido confirmación. En tal reunión se acordó la presencia de la escuadrilla militar rusa en el país.

El ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, declaró, en función de la presencia de los bombarderos, que: “Nos estamos preparando para defender Venezuela hasta el último palmo cuando sea necesario, y eso lo vamos a hacer con nuestros amigos, porque tenemos amigos en el mundo". Muy recientemente y casi simultáneamente, a Caracas han llegado representantes de alto nivel al país, además de Rusia, de países como China, Corea del Norte y Turquía, países en clara tensión con Estados Unidos.

Ni hay preparativos de guerra defensiva, como lo quiere hacer mostrar Padrino López, como tampoco amenazas mayores entre Rusia y Estados Unidos en función de Venezuela. No hay interés entre las dos potencias de un enfrentamiento bélico por Venezuela. Se trata de movimientos políticos pero sobre los cuales saca provecho Rusia. Ejercicios militares de este tipo ya los hubo en el año 2008 en el Gobierno de Hugo Chávez y después en 2013 a la llegada al poder de Maduro.

Desde el lado interno, Maduro está por asumir un nuevo mandato presidencial a partir del 10 de enero, luego de haber anticipado las elecciones presidenciales el pasado 20 de mayo, unas elecciones que un amplio espectro han desconocido, y busca dar un mensaje interno, de que al contrario de que se encuentra debilitado contaría con importantes aliados internacionales, un mensaje también hacia los países de la región.

Por su parte, los intereses de Rusia apuntan en otro sentido, y es claro que se trata de un aprovechamiento de Rusia de la situación venezolana. Moscú está buscando áreas de influencia en su proceso de negociación más amplio con Washington, mientras que Estados Unidos está considerando abandonar el Tratado de Fuerzas Nucleares de Rango Intermedio y ampliar las sanciones contra Rusia.

Es por eso que, más que apoyar decidido a la gestión de Maduro, como quiere hacer ver el gobierno, Putin usa a Venezuela para aprovechar su posición geográfica y desde el punto de vista geopolítico. Y nadie oculta que para Rusia, la trascendencia política de Venezuela es su ubicación cercana a Estados Unidos, sus recursos naturales y la oportunidad de obtener ganancias en negocios realizados en el país, como lo viene haciendo en el sector petrolero.

Esto es lo que explica que Rusia dijo a Estados Unidos este mismo miércoles que dos de sus bombarderos estratégicos, con capacidad para transportar armas nucleares, abandonarán Venezuela el viernes, anuncio la Casa Blanca, con lo que se pone fin a un despliegue que había incomodado a Washington. Esto lo ha afirmado la Casa Blanca, de acuerdo a la agencia Reuters, que recibiera un correo electrónico directamente de la secretaria de prensa, Sarah Sanders. ¿Qué habrán acordado para que sea el propio gobierno de Putin el que informe directamente a Washington? No se sabe aún en el hermético mundo del tablero internacional.

Por eso es que no dejó de calificarse de retórica el intercambio de declaraciones entre Whashington y Moscú, más que tensiones que presagien conflictos mayores. El secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, declaró que el envío de los dos bombarderos estratégicos rusos a Venezuela es dilapidación de dinero público por "dos gobiernos corruptos". A lo que el portavoz de la Presidencia rusa, Dmitri Peskov, respondió que "En cuanto la dilapidación de dinero público, no estamos de acuerdo con ello. Además, está fuera de lugar que un país que con la mitad de que gasta en defensa puede alimentar a toda África haga esas declaraciones".

Por su parte, Jorge Arreaza, quien funge como vicepresidente del país, declaró que “La reacción de @SecPompeo contra la cooperación militar entre Rusia y Venezuela, no es sólo irrespetuosa, es cínica: EE.UU. posee al menos 800 bases militares (conocidas) en 70 países. Hoy 75 de los 107 programas de EE.UU. para cooperación en seguridad, operan en América Latina”. Pero Caracas estaría jugando el papel de tonto útil en el tablero internacional, una situación a lo que lo lleva a jugar una burocracia corrupta.

En cierta consonancia con Estados Unidos, el presidente de Colombia (un aliado estratégico de Washington y "socio global" de la Alianza Atlántica OTAN), Iván Duque, aseguró que el continente debe "estar alerta" frente a los ejercicios militares de defensa entre Venezuela y Rusia, a los que califica de "inamistosos". Como mandado a declarar, Duque sostuvo que "El continente debe estar alerta, este no es solamente un acto inamistoso con Colombia, sino es un acto inamistoso frente a un continente, frente a una región". Llegó incluso a mencionar al TIAR, señalando que la región "tiene claro" que existe el Tratado de Asistencia Recíproca, que establece que si hay una agresión "todos los países deben proteger al país agredido". Pero el presidente colombiano no menciona la cantidad de bases militares estadounidense que están asentadas en el país neogranadino.

Maduro, más dependiente de los militares y más bajo la dependencia externa de China y Rusia

Así como hemos visto que ante su debilidad Maduro para sostenerse avanzó a un bonapartismo reaccionario cada vez más represivo y ligado internamente a las Fuerzas Armadas a las que les dio un poder inusitado, la imposibilidad de frenar la catástrofe económica y social que azota al país lo ha llevado a ser también cada vez más dependiente de China, del que depende de préstamos a cambio de petróleo y con quien ha comprometido empresas básicas de Guayana, siendo que Venezuela es hoy el país de mayor penetración China, y se acerca bastante a la situación de varios países africanos que están prácticamente semicolonizados por China.

Pero también dependiente de Rusia, buscando mostrar que cuenta con un aliado político de peso internacional, pero que Putin lo usa para mejorar su posición geopolítica en su disputa con EEUU. Al compás de esto, Maduro avanza en toda una depredación del Arco Minero del Orinoco, realizando un verdadero ecosidio para poder extraer oro a través de grandes transnacionales y negociando el mismo vía Turquía, en un camino depredatorio como nunca se había visto en el país.

Pero todos estos acuerdos para intentar frenar la espiral de la crisis no solo no fortalecen a Maduro sino que lo vuelven cada vez más dependiente de los militares en el plano interno, de China (en el económico externo) y de Rusia (en el político externo). Este es el camino que transita Maduro, al frente de un gobierno en franca descomposición política y sumergido en las peores catástrofes de su historia reciente. Y esto es lo que explica también toda una serie de nuevas alianzas internacionales que busca articular todo con el objetivo de buscar una sobrevida.







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