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#HAYROSCA2019

Bielsa, la arquitecta del peronismo permanente

El pueblo de Santa Fe sufre ya uno de los índices de desocupación más altos del país. Pero esto no conmueve a la casta política enfrascada en su rosca hacia el 2019. El nuevo capítulo llamado Bielsa, con la centoizquierda como actor de reparto.

Martes 23 de octubre de 2018 | 08:45

Semanas álgidas sacuden Santa Fe. La burbuja agorexportadora y la industria de PyMES subsi-diadas por el estado no existe más. Las cerealeras no guardan más las “formas”. Son ellas las que gobiernan. Siempre lo hicieron, pero ahora no se molestan en ocultarse tras sus empleados del PS, el PJ o Cambiemos. Las multinacionales como General Motors suspenden a mansalva y paga solo lo que quiere. Otras despiden, reducen horas, adelantan vacaciones e incluso cierran. La Iglesia medieval se impone ante las instituciones elegidas por el voto de miles, y quieren imponer su veto a leyes educativas porque al “señor” no le parecen bien. Las tarifas aumentan y el salario (en dólares) ya es la mitad que un año atrás.

Pero no es esto lo que conmueve a la casta política de Santa Fe, sino la rosca para el 2019, aunque en 2018 no se sepa cuánto quede en pie.

En los últimos días comenzó un nuevo capítulo de las operaciones políticas y mediáticas alrededor de María Eugenia Bielsa. La arquitecta vuelve a la escena, tratando de resaltar su perfil de outsider. Se ofrece como distinta a la casta política profesional y una inadaptada al aparato pejotista. Nada más alejado de la realidad.

Con la escudería del Lole

Hija de una familia de renombre, lejos de ser una outsider, su currículum es el de una verdadera insider del poder y principalmente del peronismo, en un momento nada progresista.

Entre 1991 y 1992 será funcionaria de la Facultad de Arquitectura de la UNR en el cargo de Secretaria de Investigación y Asistencia Técnica.

En 1993 ingresa a la función pública municipal con el cargo de Directora de Servicio Público de la Vivienda bajo el gobierno de Héctor “el Tigre” Caballero, que tras un fugaz paso por el “socialismo” naufraga en las costas del PJ, de donde jamás soltará amarras. María Eugenia Bielsa se mantendrá en funciones hasta 1995. Todos años donde el peronismo nacional mostró su rostro más neoliberal. En Santa Fe, ese peronismo tenía nombre: Alberto “Lole” Reutemann, quien ya en 1994 trazaba los planes para la privatización espuria y a precio vil, del Banco de la Provincia de Santa Fe a manos de los hermanos Rohm junto a Menem, Rockefeller y Cavallo. En el siguiente mandato, su alter ego Jorge “Turco” Obeid, completaría dicha entrega.

No sería este el único paso de María Eugenia Bielsa por la administración de Reutemann. Volvería brevemente a la Dirección de Infraestructura Escolar entre 1999 y 2003. Sí. Leyó bien, durante toda la catástrofe de 2001 y la brutal represión que se cobró en nuestra provincia más muertes que en todo el resto del país, una de ellas, de Pocho Lepratti, sobre el techo de una escuela.

Sí, hasta 2003, año de la catástrofe del Río Salado que fue tan “imprevista” que “solo” tuvo seis advertencias en los días previos. Ninguna suficiente como para tomar cartas en el asunto, no ya para realizar las obras tantas veces prometidas y nunca hechas, sino para evacuar a la población y evitar las 23 víctimas fatales según cifras oficiales, y que según organizaciones no gubernamentales y familiares elevan la cifra a 160 muertos.

A la arquitecta jamás se le escuchó una crítica al gobierno del que fue parte. Tampoco el acompañamiento a sus víctimas. Mucho menos una renuncia.

“La Turca” Bielsa

A fines del mismo año, sin ninguna hostilidad con el pejotismo, decide acompañar al antes mencionado Obeid y transformarse así en vicegobernadora, es decir en la política más poderosa de la provincia. ¿Outsider?

Valga aclarar que fue electa bajo la Ley de Lemas, una verdadera artimaña que hizo que el PJ gobernara 24 años consecutivos, incluso aunque candidatos de otros partidos contasen con más votos. Así, Bielsa fue la primera mujer en un ejecutivo provincial, pero con tan solo el 24,42% de los votos, mientras Hermes Binner había cosechado el 42,4% y tuvo que esperar otros cuatro años para acceder a la Casa Gris.

En su rol de vicegobernadora también contó con las primeras colaboraciones con Sergio Berni, quien desde el Ministerio de Desarrollo Social ya trataba de reconciliar la vieja estructura militar con la población, esencialmente alrededor de desastres “naturales” que solo podían abordarse con todo el peso del estado nacional.

Hacia el fin de su mandato, en 2007, muere en nuestra provincia Ana María Acevedo, joven de 19 años a quien se le niega desde el estado provincial el acceso a la interrupción de su embarazo pese a padecer un cáncer terminal. La Ministra de Salud de ese momento, Silvia Simoncini era una pública militante contra el derecho a decidir sobre el propio cuerpo por parte de las mujeres. Su política retardataria fue responsable de la muerte de Acevedo. La vicegobernadora María Eugenia Bielsa la apoyó en ese entonces, y en 2011 peleó para que ocupe un lugar desatacado en la lista de diputados nacionales del PJ.

Su carrera política sigue luego como Concejal rosarina, y finalmente como Diputada Provincial hasta renunciar porque sus propios compañeros no le dieron la presidencia de la Cámara. O sea, renunció porque no le dieron el cargo que quería, sin importarle mucho que miles de santafesinos la habían elegido para ser Diputada y no la presidenta del recinto.

A Dios rogando y al PJ implorando

Como se puede ver, María Eugenia Bielsa no tiene nada de “outsider” sino que fue parte del poder, en distintas escalas, desde 1993 hasta 2013, tan solo veinte años, que solo en el tango “no son nada”.

La corporación política de Santa Fe busca ahora en la arquitecta un “centro político”, equidistante al semimacrismo de Perotti y la semioposición kirchnerista. Aunque su inmediata visita al PJ para entrevistarse con su Presidente y Vice y negociar apoyos, la pinta de cuerpo entero.

Una versión rosarina de estas roscas un tanto obscenas mientras miles sufren las consecuencias del ajuste, es el llamado “Diálogo Abierto” que unió en una misma foto al presidente del PJ Rosario, Eduardo Tonioli, y el Robocop Sukerman (que oscila entre parecer progre, y hacer campaña encima de un patrullero), junto a sectores que representaron, en su momento, distintas variantes que fueron votadas como alternativas a la casta política de los partidos tradicionales: Ciudad Futura de Juan Monteverde y el Frente Social y Popular de Carlos Del Frade.

Este “diálogo” fue cocinado a fuego lento. Por un lado, el apoyo de Ciudad Futura para endeudar la ciudad (finalmente no votado por la oposición… de la derecha), darle la vicepresidencia del Concejo al PRO por las “responsabilidades institucionales” con tal de tener también una vicepresidencia ellos, o la fluida relación de antaño con “la arquitecta”. Por el otro, la unidad del Frente Social y Popular con Giustinani, aquel socialista que no dudó en ser parte del “barco delarruista” y que supo votar la reforma laboral de la corruptela conocida como “Ley Banelco” o incluso la votación de una “ley PyME” que no menciona la palabra trabajador pese a ser los primeros en el ranking de trabajo en negro, accidentes laborales, superexplotación, violación de derechos, etc., fueron marcando una integración creciente a las formas y las lógicas de la “vieja política”. El personalismo de esos espacios creció meteóricamente, de manera directamente proporcional a la licuación de todo su discurso contra la casta política y contra los aspectos más voraces del capitalismo agrario, industrial e inmobiliario en nuestra región.

Los llamados a votar por Scioli o los pedidos para que la ex Vicegobernadora Bielsa encabece el espacio del “diálogo abierto” son las precuelas de esta película que ya todos sentimos haber visto más de una vez.

La intención del pejotismo local, ese que se abraza a la Unión Obrera Metalúrgica que dejó correr miles de despidos y varios cierres de empresa, o al SMATA campeón de las suspensiones generalizadas con rebaja de sueldo para que General Motors no tenga problemas, es precisamente la de darse un baño de renovación y honestismo con jóvenes que aún tienen relación con trabajos barriales y en algunas universidades. Buscan la pátina que los congracie con un progresismo que excede las huestes peronistas y hoy tienen una brutal crisis de representación con el PS. Como dijo un referente peronista que se peinó en esa foto, la cuestión es “subirnos el precio”, mientras el peronismo es el principal garante de la estabilidad macrista.

La velocidad con que Ciudad Futura y el Frente Social y Popular accedieron a colaborar en la suba de la cotización pejotista suena a una renuncia pública a ser una alternativa a la casta política tradicional, expresar y organizar la lucha de los trabajadores, las mujeres y la juventud que en más de un 25% dio la espalda a esos aparatos en las elecciones de 2015 en Rosario. El intento de la centroizquierda por congraciarse con un sector de pequeños empresarios, miembros de la Mesa de Enlace, e incluso con la Iglesia Católica y Evangélica es además el anuncio de una nueva decepción para los y las santafesinas que los y las votaron para otra cosa.

Solo queda la opción de construir y fortalecer una alternativa social y política de los y las trabajadores, las mujeres y la juventud para pararle la mano al ajuste en 2018. Esa pelea ya empezó y continúa el 24 de Octubre contra el Presupuesto macrista y peronista.

La otra pelea que no puede ir separada de la primera, es la de construir una voz política propia como la que expresa el Frente de Izquierda.Las cuatro propuestas del PTS son hacia aquellos luchadores que en cada lugar de trabajo y estudio vean esta necesidad independiente y no quieran terminar tras las viejas “escuderías” de los Reutemann, Obeid, De la Rúa y Binner.







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