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Red Internacional

En días anteriores Joe Biden, realizó 17 decretos ejecutivos con los cuales, según él, busca revertir las medidas migratorias del gobierno trumpista, con lo cuál quiere dar una cara “progresista” y de compromiso social, mientras ordenó bombardeos en Siria y puso en pie su primer centro de detención temporal para infantes migrantes.

Miércoles 3 de marzo | Edición del día

Estos 17 decretos únicamente contemplan a las personas que, llegadas antes de la mayoría de edad, recuperarían el derecho a estudiar y a trabajar de manera legal, es decir a las y los beneficiarios del DACA, no a la totalidad de la población migrante.

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Anuncios como este elevan las esperanzas de millones de mexicanos y centroamericanos a ambos lados de la frontera, quienes huyeron de sus países de origen producto de la pobreza, la violencia o la falta de empleo para poder mantener a sus familias.

Pero la gran contradicción está en que la apuesta de Joe Biden y Lopez Obrador se centra en destinar presupuestos de millones de dólares, pero que son apenas suficientes para algunos programas de desarrollo y apoyo social en Centroamérica, con el fin de detener la migración, no de regularizar la situación de millones de personas que habitan EUA sin ninguna clase de derecho.

Mientras tanto, el Gobierno de la 4T ha buscado hacer eco de este nuevo clima migratorio, para proponer su propio acuerdo, donde AMLO impulsa regularización provisional de entre 600 y 800 mil migrantes, dando empleos, pensando en las necesidades económicas para el desarrollo del gigante del norte, en otras palabras, podríamos decir, mano de obra barata, pero legal.

Por su parte, el Secretario de Seguridad Nacional de Biden, Alejandro Mayorkas, aseguró que están explorando la posibilidad de poder reunir a más de 500 niños y niñas, que fueron separado de sus familias en la frontera México-EUA.

Sin embargo, la promesa de la reforma migratoria tiene décadas, y ni el carismático Barack Obama la cumplió. Pensando en eso, se ve lejana una verdadera transformación que no se quede en la utopía de reformar el sistema judicial estadounidense y que este otorgue todos los derechos a los millones de migrantes que son base de su economía, acabando con las racistas y xenófobas que siguen prevaleciendo.

Pero la cosa no acaba ahí, mientras esa reforma queda en el suspenso, el gobierno de México y de EUA acordaron el T-Mec, que es la continuidad del TLCAN, acuerdo que expolió, empobreció y despojó a millones durante la década de los 90 y los primeros ’00.

Es momento de plantear que la tarea para que ningún ser humano sea considera ilegal en ninguna parte, inicie por las y los trabajadores en EUA, México y Centroamérica, quienes conformamos una enorme cadena de producción a nivel regional. Es decir, hay que plantear en toda la región plenos derechos políticos, sociales y económicos , que incluyan el derecho a la salud gratuita de todas las personas que migren.

Ni las promesas de los Demócratas que buscan quedar bien ante su base social, ni las de los gobiernos progresistas o de derecha del contienen que se acoplan a los planes imperialistas podrán acabar con las penurias de la región,esto mientras los planes económicos que se implementen beneficien siempre a los mismos.




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