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ESTADOS UNIDOS.Biden llama a la "unidad" en búsqueda de estabilidad para el golpeado bipartidismo

Detrás del discurso de Biden de "unificar y sanar" al país de las divisiones, está el objetivo real de satisfacer la necesidad de estabilidad y "normalidad" para garantizar la opresión capitalista. No es de extrañar que esté tan ansioso por trabajar con una "oposición" republicana "fuerte y de principios".

Lunes 11 de enero | 12:00

A 12 días de asumir como presidente 46 de Estados Unidos, Joe Biden, habló el viernes con los periodistas en Wilmington, Delaware, sobre el asalto al Capitolio el miércoles pasado. Uno de ellos le preguntó si los último hechos le harán más difícil o más fácil el trabajo de crear "unidad" y "sanar" las heridas de la división y la polarización, dos objetivos de los que Biden ha hablado repetidamente desde que ganó las elecciones.

“Creo que facilita mi trabajo”, respondió Biden. Mencionó a los "muchos" senadores republicanos que lo habían llamado para decirle que estaban "tan indignados, decepcionados, avergonzados y mortificados" como los demócratas por lo ocurrido. Celebró la posición de Mitch McConnell, jefe de la mayoría republicana en el Senado, y el hecho de que ahora está "avergonzado" por lo que Trump ha hecho. Mencionó a Mitt Romney, "un hombre de enorme integridad". Hizo referencia a la "minoría del Partido Republicano", personas que "deberían avergonzarse de sí mismas", mientras recordaba a sus oyentes que "ya no se trata de republicanos o demócratas", sino de entender "de qué se trata este país".

Biden declaró: "Mi objetivo principal es unificar este país" y señaló que "necesitamos un Partido Republicano. Necesitamos una oposición fuerte y basada en principios".

De hecho, muchos republicanos lo entienden, especialmente los "adultos en la sala" (como llamaban a los funcionarios responsables de contener a Trump) de los que hemos oído hablar durante los últimos cuatro años y que se suponía que constituirían un conjunto de "barreras" contra los peores impulsos de Trump.
Ellos lo entienden porque es lo que le exigen en este momento los verdaderos gobernantes de este país. Esto quedó muy claro por medio del vocero del capital financiero, el Wall Street Journal, que editorializó minutos antes de que el Congreso se volviera a reunir el miércoles pasado después del asalto al Capitolio que “todos los republicanos [deben] dejar sus objeciones a los electores estatales y ratificar la elección de Joe Biden, por aclamación".

La "unidad" y "cicatrización de las heridas" son palabras clave para la estabilidad capitalista. Una "oposición" republicana que tiene "principios y es fuerte" no se opone a eso en absoluto.

La pandemia continúa empeorando, arrasando en todo el país. Solo el 7 de enero se anunciaron un récord de 4.100 muertes, y en el área de Los Ángeles, una de cada cinco personas está infectada. La economía, que ya se pronosticaba que tendría un 2021 extremadamente inestable antes de que Covid-19 asomara su fea cabeza, enfrenta desafíos que podrían afectar seriamente la capacidad del capital para aumentar las ganancias y la tasa de explotación. La clase dominante necesita estabilidad, y lo ve como algo que viene ante todo de una transición pacífica a un nuevo Gobierno con el que pueda contar, sin sorpresas locas, sin unilateralismo, y que requiere “gobernar” (entendido como mantener el orden de manera que el motor del capital pueda seguir avanzando, en serio).

Biden es el hombre para ese trabajo. Tiene la experiencia y las conexiones para formar un equipo, el que ha estado construyendo con los anuncios de su gabinete, con el que la clase dominante puede contar para garantizar que las instituciones del Gobierno estén haciendo el trabajo para el que fueron creadas. Ha dejado en claro que quiere que participe de él la totalidad del establishment político, no solo su propio partido.

En una recaudación de fondos en junio de 2019 , Biden prometió a los donantes ricos que no "demonizaría" a los ricos si fuera elegido, y declaró: "La verdad del asunto es que (...) todos saben en su interior lo que hay que hacer. Podemos estar en desacuerdo en los márgenes (...) El nivel de vida de nadie cambiará, nada cambiará fundamentalmente ".

En una grabación del 8 de diciembre que se filtró y ahora está en YouTube, Biden también dejó en claro a los "líderes" negros en una reunión on line, todos vinculados al Partido Demócrata, que nada va a cambiar para los afroamericanos bajo su administración. Los políticos y funcionarios no hacen más que repetir palabras vacías sobre las demandas del movimiento Black Lives Matter, que salió con tanta fuerza a las calles el año pasado para protestar contra la brutalidad policial racista. Y así, Biden minimizó en esa reunión las solicitudes para la protección del derecho al voto y la intervención federal para abordar la brutalidad policial.

En resumen, la “normalidad” a la que Biden promete que Estados Unidos regresará, es la "normalidad" en la que no se va a abordar la creciente desigualdad de ingresos que ha empujado a millones más a la pobreza desde que comenzó la pandemia. Es una "normalidad" en la que no se va a combatir el racismo sistémico que mata a afroamericanos como George Floyds y Breonna Taylor en todo el país y hace que los manifestantes antirracistas pacíficos hayan sido brutalmente reprimidos fuera del Capitolio, cuando marcharon en Washington, mientras que a los seguidores de Trump y los partidarios de la extrema derecha que son blancos se les deja entrar con las puertas abiertas.

De esto se trata. Se trata de restaurar las “normas” y el “discurso civil” y las ilusiones de “democracia” que son inherentes al sistema capitalista. Se trata de apuntalar el sistema bipartidista estadounidense que, junto con el Colegio Electoral, se construyó para garantizar que el gobierno permanezca en manos de solo dos partidos burgueses que responden a los intereses imperialistas, para que el capital no tenga que lidiar con ningún desafío serio mediante las urnas.

Los eventos en el Capitolio el miércoles pasado fortalecieron al Gobierno entrante de Biden / Harris al crear la unidad burguesa -desde la prensa liberal hasta el Pentágono e incluyendo ambos partidos del capital- en respuesta a la amenaza "trumpista" y la "defensa de la democracia". No es casualidad que los grandes medios, incluidos el New York Times y el Washington Post , utilicen la retórica del "intento de golpe", la "insurrección" y la "sedición" para describir lo sucedido. Lo hacen al servicio de fortalecer el frente burgués contra la inestabilidad -encarnado en Trump y sus seguidores más ardientes- y para darle la mayor legitimidad posible a la nueva administración. En última instancia, el objetivo es crear el espacio para aplicar la agenda de Wall Street, especialmente las medidas de austeridad que serán necesarias en los próximos meses.

Todo esto explica el "bipartidismo" de Biden, sus reiteradas garantías de que trabajará con los republicanos, de quienes apenas se distingue. La estabilidad y la “normalidad” que pretende establecer y solidificar está en el centro de todo lo que dice. Y se puede contar con que McConnell y los otros políticos destacados de Washington aceptarán eso y se adaptarán, porque es lo que la gente para la que trabajan exige. Harán el trabajo por el que se les paga.

El presente artículo es una traducción del original publicado en inglés en Left Voice




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