×
×
Red Internacional

El Departamento de Seguridad Nacional del Gobierno de Biden ha tomado medidas para arrestar y expulsar a miles de inmigrantes haitianos y de otros países latinoamericanos, que están detenidos en condiciones miserables e inhumanas en la ciudad fronteriza de Del Río en Texas.

Viernes 24 de septiembre | 02:41

El pasado fin de semana, el titular del Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos (N.R.: DHS por sus siglas en inglés) Alejandro Mayorkas, comenzó a brutalizar y deportar a miles de inmigrantes, en su mayoría haitianos, que cruzaron la frontera entre Estados Unidos y México y acamparon en las afueras de Del Río, Texas.

Al menos 16.000 inmigrantes cruzaron el Río Grande desde Ciudad Acuña, México, a mediados de septiembre. La mayoría son haitianos, a los que se unen algunos venezolanos, cubanos y nicaragüenses. Muchos llevaban niños pequeños e incluso bebés. Los migrantes debieron atravesar aguas que a veces les llegaba hasta el pecho, llevando sus pertenencias, incluida la comida, en bolsas de plástico.

Haití es el país más pobre del hemisferio occidental y ha sido blanco del peor racismo durante siglos, antes y después de que la revolución de 1791 a 1804 expulsó a los esclavistas y logró la independencia. En la década de 1990, el presidente Bill Clinton encarceló y deportó a decenas de miles de refugiados haitianos que huyendo de un golpe militar en ese país caribeño, intentaron llegar a Estados Unidos.

El salario mínimo del país hoy en día equivale a un ingreso anual de solo U$S 817, para aquellos haitianos que pueden conseguir trabajos estables. Muchos de los refugiados haitianos que llegan hoy a Estados Unidos han sido trabajadores migrantes en América del Sur, en países muy afectados por la pandemia de COVID-19. Seamos claros: cerrar las fronteras a los haitianos y deportar tanto a adultos como a niños a Haití es indignante y es profundamente racista.

Esta crisis fronteriza se produce en un período de crisis para Haití: después del asesinato del presidente del país, Jovenel Möise, en julio, un terremoto de magnitud 7,2 mató a casi 2.000 personas en agosto y dejó a decenas de miles sin hogar.

Una vez en el lado estadounidense, los migrantes declararon ante los guardias fronterizos y esperaban obtener asilo. Pero éstos les impidieron seguir avanzando, encerrándolos y obligándolos a acampar debajo del Puente Internacional Del Río.

La mayoría de la gente duerme sobre cartón, mantas o directamente en la tierra. Muchos tienen que cruzar de un lado a otro para comprar alimentos en México y traerlos de regreso al lado estadounidense. Un padre venezolano con dos hijos dijo a Reuters : "Hay orina, heces y estamos durmiendo junto a la basura".

El último sábado, el DHS declaró que estaba tomando medidas para arrestar y expulsar a los migrantes del campamento. El domingo, la Patrulla Fronteriza anunció que había sacado a 3.300 personas que recibieron orden de deportación o fueron encarceladas, en estaban en espera de deportación. El jefe de la Patrulla Fronteriza, Raúl Ortiz, prometió sacar a todos del campamento dentro de una semana.

Las fotografías y los videos muestran que los agentes de la Patrulla Fronteriza montada usaron descaradamente sus caballos para arrear a los haitianos mientras giraban y balanceaban látigos de cuero para caballos; es una imagen que podría haber venido directamente del siglo XVIII. Incluso hicieron esto en un intento de devolver a los migrantes del campamento que compraban comida en México y se la llevaban a sus familias que no tenían casi nada para comer.

Joe Biden dijo que se oponía al racismo de Donald Trump. Sin embargo está expulsando por la fuerza a miles de haitianos, muchos de ellos niños.

Migrantes haitianos denuncian abusos estadounidenses

El domingo 19 el Gobierno de Estados Unidos deportó a más de 320 personas a Haití, en tres vuelos. Al menos doce deportados le dijeron al New York Times que los agentes estadounidenses mintieron diciéndoles que los aviones se dirigían a Florida.

Cuando se dieron cuenta de que los estaban deportando, algunos migrantes protestaron y los guardias los esposaron. Se planean seis vuelos de deportación de haitianos, todos los días, durante las próximas tres semanas con el fin de expulsar a unas 14.000 personas. El gobierno haitiano ha pedido a Estados Unidos que suspenda las deportaciones, diciendo que no puede proporcionar alimentos ni seguridad suficientes para esa cantidad de personas.

Además ese mismo fin de semana, la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos envió 400 oficiales adicionales a Del Río. Cuentan con la asistencia de la Policía estatal de Texas y las tropas de la Guardia Nacional para llevar a cabo estos arrestos y deportaciones masivas. La Patrulla Fronteriza está registrando a los migrantes en el campamento con números de seguimiento y separando a los adultos sin hijos de las familias.

Zareal German, un migrante de 45 años cuya esposa está embarazada, le dijo a Los Ángeles Times : "No se preocupan por nosotros, mira cómo vivimos, como animales". Alex Bravener, un joven de 25 años con una hija de 3, vino desde Brasil y ya no tiene dinero. "Sabemos que venimos aquí ilegalmente, pero también somos humanos, como el presidente [Biden]".

En 2018, Donald Trump llamó a Haití, El Salvador y las naciones africanas "países de mierda" y defendió el uso de gases lacrimógenos contra los migrantes que intentaban cruzar la frontera. Hoy, con un presidente demócrata, el Estado sigue expulsando a 16.000 haitianos y otros inmigrantes, y en lugar de gases lacrimógenos, hay látigos para caballos.

En mayo, la administración Biden dijo que estaba extendiendo el "Estatus de Protección Temporal" (N.R.:TPS por sus siglas en inglés) para los inmigrantes haitianos dentro de los Estados Unidos. Esta prohibición legal para la deportación de personas a Haití se promulgó después del severo terremoto de 2010 en un reconocimiento de que el país no es seguro para los deportados debido a la devastación, la violencia y la pobreza extrema.

Sin embargo, el TPS solo se otorga a aquellos que han completado un proceso de solicitud burocrático después de inmigrar a los Estados Unidos. El Gobierno argumenta que la “expulsión” de inmigrantes recién llegados es diferente a la deportación de inmigrantes establecidos lejos de la frontera.

El imperialismo estadounidense es directamente responsable de gran parte de los disturbios políticos y la destrucción ambiental en Haití en la actualidad. Ahora, Biden está llevando a cabo esta expulsión masiva (N.R.: de personas que trataban de huir de las consecuencias creadas) a raíz de un asesinato presidencial y de un terremoto que destruyó o dañó más de 100.000 viviendas.

Claire Bazille fue deportada a Haití con su hijo pequeño. Su madre y sus seis hermanos no tienen hogar. Dado el desempleo masivo en el país, dijo: "No sé cómo voy a sobrevivir". Bazille llegó a Estados Unidos después de trabajar durante varios años como conserje en Chile.

Las falsas promesas de Biden

Las declaraciones y acciones de Biden sobre inmigración han estado llenas de contradicciones. Durante un debate de 2019 , aceptó la idea de que cruzar la frontera sin permiso debería ser un delito civil, en lugar de una ofensa criminal. Pero había defendido la deportación de 3 millones de personas por parte de la administración Obama. En 2020, Biden cambió de rumbo y comenzó a complacer los votos al decirle a Univision y a los miembros del Caucus Hispano del Congreso que la deportación masiva de Obama había sido un "error". En la campaña electoral, Joe Biden intentó distinguirse de Trump prometiendo un sistema de inmigración más "humano" .

A pesar de sus promesas de campaña, Biden ha mantenido y profundizado el sistema de inmigración racista de su predecesor. La organización United We Dream informa que Biden deportó a más de 597.000 personas en sus primeros cinco meses en el cargo. En marzo de este año, la embajada de Estados Unidos en Haití tuiteó una foto de Biden con la cita: "No vengas".

La administración Biden continuó empleando la Regla 42 de la administración de Donald Trump, que usa el Covid-19 como excusa para autorizar la deportación inmediata de inmigrantes adultos sin hijos, negándoles el derecho a solicitar asilo.

Biden también ha continuado con la política de Trump de depender del Gobierno mexicano para reprimir y encarcelar a los migrantes que intentan cruzar México utilizando guardias fronterizos militarizados.

Palabras vacías de demócratas "progresistas"

Cuando el DHS comenzó a expulsar a los haitianos, un grupo de 56 demócratas encabezados por Ayanna Pressley, Nydia Velázquez y Alexandra Ocasio-Cortez (AOC) escribió una carta el 16 de septiembre al secretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas, solicitando que detuviera las deportaciones a Haití,liberar a los haitianos detenidos y permitir de forma selectiva que algunos que esperan a lo largo de la frontera en México entren a los Estados Unidos.

Sin embargo, incluso estas modestas solicitudes suenan huecas cuando se analizan las acciones de estos demócratas "progresistas". En el primer día de AOC y Rashida Tlaib en el Congreso en 2019, ambas votaron Sí a un proyecto de ley que financia el DHS.

Los demócratas supuestamente radicales no van a organizar protestas masivas disruptivas por fuera de los pasillos del Gobierno contra el liderazgo de su propio partido. Ciertamente no van a dejar el partido ni retirar su apoyo a Biden. Su estrategia es un callejón sin salida, que depende de rogarle simpatía a los funcionarios demócratas que manejan la máquina de la deportación.

Si bien miles de personas marcharon hacia los aeropuertos al comienzo de la presidencia de Trump para oponerse a la detención y deportación de las personas que llegan de los países de Oriente Medio, que eran objeto de la prohibición musulmana, la respuesta a la actual crisis fronteriza es mucho más silenciosa. El Partido Demócrata tiene el efecto de la kriptonita para el internacionalismo.

¿Qué podemos hacer?

Al igual que la gente inundó los aeropuertos para protestar contra la prohibición musulmana de Trump, los activistas, los trabajadores sindicalizados y no sindicalizados y los jóvenes deberían marchar hacia el aeropuerto de San Antonio, Texas, hoy y comenzar una sentada masiva para oponerse a los vuelos de deportación de Biden a Haití.

Debemos pedir a los auxiliares de vuelo, los manipuladores de equipaje, los mecánicos de las aerolíneas y los pilotos que se crucen de brazos y se nieguen colectivamente a arrastrar a las personas de regreso a Haití en contra de su voluntad.

La clase trabajadora es internacional. La clase trabajadora estadounidense no puede construir su fuerza apoyando a un partido capitalista que oprime a los trabajadores de las naciones más golpeadas por la división imperialista del trabajo y la riqueza.

Las deportaciones masivas en Del Río muestran que la domesticación del levantamiento Black Lives Matter (BLM) de 2020, desactivado y derivado al Partido Demócrata a través del control de las ONG y el respaldo electoral, ha sido desastroso.

El resultado del partido capitalista liberal estadounidense ahora es visible para que todos lo vean. Policías federales montados persiguen con látigos a personas de color.

Los millones que se levantaron contra el asesinato de George Floyd también podrían combatir esta indignación, con trabajadores de base organizados. El hecho de que BLM esté demasiado desmovilizado hoy como para emprender una acción de solidaridad inmediata con los haitianos, contra el gobierno de Estados Unidos es el resultado de la estrategia de alinearse con el Partido Demócrata.

Debemos exigir fronteras abiertas para todos los inmigrantes y refugiados de Haití, Afganistán y todos los demás países. Esto incluye el mismo derecho a trabajar en los Estados Unidos, con el mismo salario y condiciones que los trabajadores nacidos en en el país. Al construir solidaridad, derribar restricciones y disolver la Patrulla Fronteriza, aprenderemos en la acción cómo luchar contra el imperialismo y nuestros propios capitalistas en casa. ¡Por fronteras abiertas! ¡Déjalos entrar!




Comentarios

DEJAR COMENTARIO


Banner elecciones 2019

Destacados del día

Últimas noticias