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Red Internacional

Entrevista.Bernardo Veksler: “Seriot relata la rebeldía de los marginados actuales”

“Seriot, un superhéroe cartonero” relata la historia de un joven que enfrenta con sus poderes la represión policial en las calles de Buenos Aires.

Claudia Ferri@clau.ferriok

Viernes 5 de noviembre | 20:54

Sea ficción o no ficción, en la obra de Bernardo Veksler la historia argentina ocupa un lugar destacado. Publicó una investigación que recorre la experiencia de trabajadores y trabajadoras ceramistas en la Zona Norte del Gran Buenos en los convulsivos años 70; incluso rescatando su propia historia como militante en el sindicato. Luego incursionó en la ficción en Fatalidad en el Paraíso que tiene como escenario la Patagonia.

Hoy en Seriot, el superhéroe cartonero, de reciente publicación incursiona nuevamente en el mundo de la ficción. Esta vez contando la historia de un superhéroe muy distinto a los que vemos habitualmente en cómics y películas. La particularidad de este personaje es que utiliza sus superpoderes para enfrentar la represión policial.

¿Cómo surgió la idea de contar una historia que tiene como protagonista a un superhéroe que es cartonero? ¿cómo describirías a este personaje tan particular?

La idea original comenzó a dar vueltas en mi mente hace muchos años y tenía que ver con un hecho que marca, de alguna manera, nuestra colonización cultural: todos los superhéroes fueron generados en el norte, estaban enraizados en familias acomodadas y actuaban con paternalismo, individualismo y su protección hacia los desamparados era un gesto casi caritativo. Entonces, comencé a idear un personaje que sea parte de los desposeídos y, por lo tanto, sus actitudes debían ser solidarias y colectivas.

Consideré que en momentos que la sociedad parece encaminarse hacia el sinsentido, cuando los humildes ven caer su nivel de vida, cuando el retroceso económico suma víctimas cotidianamente y los referentes sociales no dan respuestas acordes a la magnitud del drama desatado; la ficción puede delinear un espacio que contribuya a conjeturar un país mejor, un mundo que pueda encaminarse por senderos más racionales y solidarios.

Cuando las fuerzas sociales aparentan ser insuficientes para frenar tantos agravios a los más necesitados, resulta tonificante imaginar un superhéroe surgido de la marginalidad que llega para imponer justicia ante tantos despropósitos.

En la novela se cruzan dos momentos muy importantes de la historia argentina - muy lejanos entre sí temporalmente- como fueron el genocidio indígena en el sur de la Patagonia y la crisis del 2001, de la que pronto se cumplen 20 años. ¿Qué te llevó a querer rescatar estos dos momentos de nuestro pasado?

Yo estuve muchos años viviendo lejos de Buenos Aires, cuando regresé me encontré con un panorama conmovedor que era la enorme cantidad de gente viviendo en y de la calle. No era la ciudad que yo había dejado.

Trabajaba en el centro, pasaba todos los días por la plaza Roberto Arlt y veía una construcción precaria en la vereda que alojaba a varios cartoneros, fue el auxilio de la realidad para armar mi historia. Se sumó un proyecto de Macri, jefe de gobierno, para entregar el negocio del reciclado de la basura a empresarios y la presencia en puestos de gobierno de descendientes de la familia Braun -los genocidas de los nativos fueguinos y de los peones de la Patagonia Rebelde-, completaron la composición de lugar que armaba el puzle de esta historia.

Entonces, la actualidad política enlazó mágicamente las necesidades actuales de los trabajadores cartoneros con la reparación histórica de los que pudieron sobrevivir al brutal exterminio impuesto por los estancieros australes.

Con las manos manchadas de sangre conformaron una poderosa rama de la oligarquía argentina.

Es interesante cómo en Seriot se revierte “la visión clásica” de quiénes son los buenos y quiénes son los villanos en la ciudad. ¿Qué tenés para decirnos acerca de esto?

Hay dos procesos que se cruzan, uno tiene que ver con la actualidad desesperante que viene empujando insensiblemente a millones de personas a la miseria más cruel, es terrible ver como en un país productor de alimentos la mitad de la población esta subalimentada; en un país donde las constructoras hacen fabulosos negocios inmobiliarios hay un déficit de más de un millón de viviendas y miles de familias viviendo bajo cuatro latas, y lo peor, cuando buscan quebrar la falta de respuestas de los gobernantes, ocupando terrenos sin uso, se los reprime salvajemente. Todas esas contradicciones estuvieron presentes en Seriot.

Tapa del libro Seriot, un superhéroe cartonero

El otro proceso tiene que ver con mi experiencia en las luchas obreras. Cuando participé de ellas en los años 70, 80 y 90, pude constatar que en las fábricas, cuando se crean ámbitos de debate, cuando las decisiones se toman en asambleas, donde todas las opiniones son respetadas y consideradas, aún los compañeros con menos experiencia pueden tener saltos asombrosos en sus potencialidades.

Entonces, arribé a la conclusión que los seres humanos pueden llegar a ser ‘hombres nuevos’ si se les ofrecen oportunidades para que sus capacidades exploten y superen las angustias que genera la lucha por la subsistencia.

También lo diferencia de las versiones hollywoodenses que aquí está muy presente la solidaridad, la lucha colectiva, contra los malos….

Exacto, como te decía anteriormente, Seriot relata la rebeldía de los marginados actuales, la frustrada resistencia de los nativos fueguinos y encarna mi propia rebeldía por los productos culturales que promueven la evasión y la alienación. La historia se fue armando por aproximaciones sucesivas, hasta llegar a la síntesis de proponer un superhéroe que siente en carne propia el desprecio de los poderosos, pero, al mismo tiempo, lleva en su genética al pueblo selknam, sus superpoderes tienen ese origen. Entonces, no puede eludir el doble sentido que las luchas del presente le dieron a su vida y el lazo con el pasado que le brinda la continuidad en el poder de los que exterminaron a los suyos.

Por otra parte, el libro tiene tres componentes la novela, un apéndice con la verdadera historia de Seriot, un nativo fueguino que resistió como pudo a la invasión de los blancos, y una historieta que adaptamos con Fernando Cany Soto (un genio ilustrador, tempranamente fallecido) para publicarla en su revista Fuego.

En tu obra, sea ficción o no ficción, soles rescatar con mucho trabajo de archivo distintos momentos de la historia de la clase trabajadora en Argentina. Escribiste sobre el movimiento obrero patagónico, sobre los y las ceramistas de Zona Norte en los años 70-rescatando tu propia experiencia-, ahora en Seriot visibilizas a la realidad de los cartoneros, ¿tenés pensados nuevos proyectos?

La realidad sufriente es el mayor caldo de cultivo de historias. No es casual que las dos posguerras mundiales fueron los contextos que prohijaron la mayor cantidad de genios de la literatura, el cine, la música, las artes plásticas…

Todavía no tengo un camino elegido, pero el otro día, mi hijo me dijo ¿por qué no escribis Seriot II? Así que tal vez pueda ser esa mi elección.

¿Querés agregar algo más?

Si, la presentación del libro no la pude hacer por las dificultades generadas por la pandemia, así que espero poder hacerla en marzo y allí poder tener contacto con los lectores.

¿Dónde conseguir el libro? Ya está distribuido en algunas librerías y cadenas de librerías, online y se puede hacer el pedido y se entrega a domicilio dentro de CABA y Gran Buenos Aires desde el perfil de facebook del autor. También puede conseguirse en la librería del Instituto Pensamiento Socialista.




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