Géneros y Sexualidades

#NIUNAMENOS

¡Basta de violencia contra las mujeres! ¡Y basta de hipocresía!

Andrea D'Atri

@andreadatri

Viernes 22 de mayo de 2015 | Edición del día

Desde que se lanzó la convocatoria #NiUnaMenos para repudiar los femicidios y la violencia contra las mujeres, decenas de miles de personas viralizaron la propuesta inicial en redes sociales. También se sumaron figuras del espectáculo, artistas, escritores, periodistas, políticos. De golpe, la convocatoria se extendió a otras provincias. Y también aparecieron, las hipócritas fotos no sólo de aquellos y aquellas que no enfrentan la violencia contra las mujeres, sino que son responsables de su legitimación, de su reproducción, de su impunidad.

A las fotos de Mauricio Macri, de Aníbal Fernández o de Marcelo Tinelli, ahora se sumó también la hipócrita foto de Sergio Berni, el Secretario de Seguridad del gobierno nacional. Difícil que alguien no lo conozca. El ex carapintada que se había infiltrado en la huelga minera de Río Turbio en 1994, era el encargado de “negociar” con los movimientos de desocupados que cortaban las rutas en el sur del país, cuando Néstor Kirchner era gobernador de Santa Cruz.

El Rambo del modelo K

Desde 2012, al mando de Gendarmería, Prefectura, Policía Federal y Aeroportuaria desarrolló un plan de represión de las protestas sociales, especialmente en la ruta Panamericana, durante los largos meses que las familias trabajadoras despedidas de la multinacional LEAR resistieron la prepotencia de una patronal norteamericana, amparada por el gobierno “nacional y popular”. No dudó en cargar una y otra vez contra las familias trabajadoras, con gases, palos, perros y balas de goma. No dudó en comandar sus operativos desde el helicóptero, mientras en la ruta era asfixiada con gases y golpeada dentro de su automóvil una hija de desaparecidos, nieta restituida por las Abuelas de Plaza de Mayo, cuando se solidarizaba con los trabajadores despedidos.

No dudó en poner al mando de los operativos al gendarme Torales, que luego se hiciera famoso y fuera burlado por toda la sociedad, como el Gendarme Carancho, por inventar un supuesto accidente arrojándose sobre un automovilista que se solidarizaba con los obreros de LEAR. El mismo Torales que antes de disparar gases y balas de goma contra las manifestaciones gritaba a nuestros compañeros “¡Saquen a las mujeres!” y a quienes las mujeres de Pan y Rosas y el PTS en el Frente de Izquierda le contestamos “¡Nadie nos saca, porque nadie nos puso!”, mostrando nuestra libre voluntad de acompañar a las familias despedidas en sus reclamos.

No dudó en mandar a la Gendarmería para desalojar a las familias más pobres de la Ciudad de Buenos Aires, en connivencia con la Policía Metropolitana dirigida por Mauricio Macri. Allí, en Lugano, en el asentamiento “Papa Francisco”, desplegó hidrantes, camiones celulares, motos e infantería para despejarle el camino a las topadoras que arrasaron con todo. Y es el mismo que planteó que había que expulsar a los extranjeros, porque los inmigrantes son delincuentes y que no dudó en defender el uso de pistolas Taser, esas “picanas” que también le gustan a Macri.

También contra quienes legitiman y reproducen la violencia contra las mujeres

Quienes luchamos todos los días contra la violencia hacia las mujeres, quienes nos sentimos golpeadas por la muerte de una hija, una madre, una hermana, una compañera de trabajo, una amiga, una vecina cada 30 horas por la violencia machista, no estamos dispuestas a soportar la hipocresía de estos personajes.

Es el gobierno, en su pacto con el Vaticano, el que permite que sigan muriendo más de 300 mujeres cada año por abortos clandestinos. Son las fuerzas represivas del Estado, al mando de Berni, las que están implicadas como proxenetas o clientes y le otorgan impunidad a las redes de trata que han hecho desaparecer a más de 600 mujeres en el país. Es el gobierno y son los partidos políticos que defienden los intereses de los grandes empresarios los que permiten, con la complicidad de la burocracia sindical, que se sigan manteniendo las condiciones laborales de precarización impuestas por el menemismo y que enferman, dejan “rotas” de por vida o matan a las mujeres trabajadoras.

Para enfrentar el machismo y las instituciones que reproducen, legitiman y son garantes de la violencia contra las mujeres, nosotras nos organizamos por miles. También contra la hipocresía de sus personeros.







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