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Red Internacional

Historia. Bartolomé Mitre, el hombre detrás de los mitos fundacionales

A 200 años de su nacimiento, proponemos un esbozo biográfico con los aspectos y acciones más destacadas de su vida política, siempre a favor de la oligarquía porteña.

Sábado 26 de junio de 2021 | 12:19

Bartolomé Mitre nació en Buenos Aires el 26 de junio de 1821. Era hijo de Ambrosio Estanislao Mitre y de Josefa Martínez Whertherton. La familia Mitre tuvo que mudarse a Carmen de Patagones debido al puesto de tesorero del fuerte que debía cubrir don Ambrosio Mitre. Allí nacerían los hermanos de Bartolomé, Emilio y Federico.

Años después un Bartolomé todavía niño, fue enviado por sus padres a "El rincón de López", una de las estancias de Juan Manuel de Rosas regenteada por su hermano Gervasio. El plan era que se formase como hombre de campo, pero el joven Mitre no logró adaptarse a la férrea disciplina de la estancia y fue devuelto con estas palabras de don Gervasio: "Dígale a Don Ambrosio que aquí le devuelvo a este caballerito, que no sirve ni servirá para nada, porque cuando encuentra una sombrilla se baja del caballo y se pone a leer".

Alrededor del año 1831, la familia Mitre se instala en Montevideo, donde un ya adolescente Bartolo fue inscripto en la Escuela Militar de Montevideo. A la par que inicia su formación militar empieza a delinear sus convicciones políticas al integrarse al Partido Colorado, la versión oriental del partido unitario porteño. En 1846, Mitre inicia un derrotero de trotamundos: vivirá un tiempo en Bolivia donde debía armar la artillería del ejército pero ante la caída del gobierno de turno tuvo que emigrar a Perú, de donde también fue expulsado hacia Chile. En este último país colaboró en los periódicos El Comercio de Valparaíso y El Progreso propiedad de Domingo Faustino Sarmiento. Finalmente en 1851, por apoyar una revuelta contra el presidente chileno Manuel Montt, Mitre es deportado y regresará a Buenos Aires.

El regreso a Buenos Aires

Con el pronunciamiento de Urquiza, hecho que desembocaría en la batalla de Caseros y marcaría el inicio del fin del rosismo, varios emigrados unitarios regresaran a Buenos Aires incluido Mitre. Depuesto Rosas, se unirán los unitarios con ayuda del Imperio de Brasil para la revuelta del 11 de septiembre de 1852. Dicha revolución buscaba la caída de Urquiza y la separación de Buenos Aires como Estado autónomo de la Confederación Argentina. Mitre surge en este marco como uno de los mayores representantes del liberalismo porteño.

Durante la existencia del Estado de Buenos Aires de 1852 a 1861, se desempeñará en diferentes momentos como miembro de la legislatura provincial, ministro de Guerra y gobernador. En 1859, las fuerzas de la Confederación Argentina y Buenos Aires vuelven a enfrentarse en la Batalla de Cepeda. Recordemos que la disputa en torno a la secesión de Buenos Aires, respondía a que ésta no quería nacionalizar su aduana. El liberalismo porteño, en términos generales, propugnaba que la provincia de Buenos Aires no necesitaba a nadie más para sustentarse y que de unificarse con la Confederación, la dirección política debía estar en sus manos. Esta búsqueda de hegemonía rioplatense cuyo máximo exponente fue Mitre, tenía como norte además de preservar la Aduana y sus ingresos, favorecer la entrada del Imperio Británico a toda la región del Plata. Volviendo a Cepeda, Mitre estuvo el mando de las fuerzas de Buenos Aires al enfrentarse a Urquiza y la Confederación, cuyo resultado fue un triunfo militar para esta última. Mitre se consolidó como teniente general de retiradas y no de victorias: 100 hombres murieron, 2000 fueron detenidos. El ejército de la Confederación perdió solo 300 hombres. Producto de la derrota, Valentín Alsina fue obligado a renunciar como gobernador de Buenos Aires y ésta fue reincorporada a la Confederación.

De esta forma Mitre fue elegido gobernador de Buenos Aires en 1860, su responsabilidad era la incorporación plena de la provincia a la nación. Dicha incorporación significaba la distribución de las rentas aduaneras. Santiago Derqui como presidente de la Confederación dejó hacer libremente al flamante gobernador y el resultado fueron pocas contribuciones y con retraso de las arcas bonaerenses a las finanzas nacionales. Para Mitre la única nación era Buenos Aires y su oligarquía comercial terrateniente, lo que sucediera con el resto no importaba.

La era y legado mitrista

Para agosto de 1861 las relaciones entre Buenos Aires y la Confederación se cortaron. La suerte de la nación en construcción se resolvió en la Batalla de Pavón, de la cual Buenos Aires y Mitre fueron virtuales ganadores. Virtuales porque Urquiza, que dirigía las fuerzas nacionales, se retiró del campo batalla y Mitre en su acostumbrada táctica de retirada fue dado por ganador. La Confederación colapsa y Mitre se convierte en presidente de facto de la Nación aunque es ratificado en octubre de 1862. Así inicia formalmente el proceso denominado Organización Nacional, es decir la fundación del Estado argentino consolidando la hegemonía política de la oligarquía bonaerense sobre todas las provincias. Este proceso iniciado por Mitre, fue continuado en las presidencias de Domingo Faustino Sarmiento (1868- 1874) y Nicolás Avellaneda (1874- 1880).

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La fundación del Estado implicó varias tareas y procesos, no es algo que ocurrió de una vez. Mitre, como representante político de la oligarquía, una vez que se hizo del timón del Estado necesito consolidar este proyecto político y económico. Como dijimos más arriba, la burguesía porteña veía con agrado el amparo de la pujante Inglaterra, que estaba atravesando su segunda revolución industrial por lo cual estaba famélica de regiones que pudieran proveer de materias primas y a las cuales venderles sus manufacturas. Las provincias del Interior cuyas economías fueron arruinadas veían que esta intromisión británica solo les traería más miseria. Las montoneras que Mitre se empeñó en eliminar representaban eso, el rechazo a la destrucción total de sus economías. Con sus contradicciones y particularidades, el Paraguay si constituía una alternativa al proyecto liberal porteño, por ello la saña con que Mitre junto al Imperio esclavista del Brasil llevaron adelante aquel genocidio que fue la Guerra de la Triple Alianza, para dejar hacer a los civilizados banqueros y usureros piratas británicos, he ahí el gran legado mitrista.




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