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RIVER 1 BOCA 0

Bajo presión

River estaba complicado y salió adelante con pierna fuerte y asfixiando a un Boca que no supo resolver el partido que se planteó. Fue triunfo local 1 a 0 y ahora es el xeneize el que está obligado.

Lionel Pasteloff

@queenlionel

Viernes 8 de mayo de 2015 | Edición del día

Foto: EFE

Como en toda serie de tres partidos, el segundo prometía dar más certezas que el primero. River se recuperó de local y se llevó el primer cruce copero. ¿Cómo lo hizo? De varias formas.

Primero, como era previsible, salió a presionar. Intentando parecerse a su versión de 2014, complicó el juego de Boca redoblando el esfuerzo y generando incomodidad. Los de Arruabarrena, que no podían fingir sorpresa ante el accionar local, respondieron de varias formas. En principio intentaron jugar. No tuvieron precisión, pero la intención de avanzar en campo de River estuvo. Al cabo de unos minutos la confusión aumentó y River, con Ponzio y Kranevitter, se hizo fuerte. Las chances claras no sobraron (Teo tuvo tres, ninguna realmente peligrosa), pero los de Gallardo prevalecían. También se hicieron fuertes a base de patadas: Vangioni raspó innecesariamente a Gago y Funes Mori metió un planchazo totalmente injustificado. Ambas jugadas, de roja directa, fueron amarilla. Delfino permitió el roce en exceso del local y no se hizo respetar. En Boca se fue lesionado el Cata Díaz (sin que mediara ninguna acción violenta) y lo reemplazó Burdisso.

En el complemento Boca salió decidido y tuvo dos chances seguidas (la primera, un mano a mano importante de Calleri), pero no le duró mucho. Rápidamente aflojó y si bien mejoró respecto a la primera parte, no se llevó por delante a River. De a poco el local se fue reestableciendo y pudo ponerse arriba con un pique de Sánchez, que apareció solo y definió pésimo. Justamente el uruguayo, quien zafó de la roja tras pegarle a Gago sin pelota, sería el gran protagonista del partido. El ingresado Martínez aprovechó una falla de Marín y generó un penal que el volante por derecha convirtió, tras primerear a Mora y a Teo, otros con intenciones de patear y con antecedentes cercanos de yerros. Cuando parecía merecerlo menos, River se ponía en ventaja.

Pareció ser suficiente para que los de Gallardo se replegaran un poco. Quedaban nueve minutos y el cansancio de la intensidad inicial ya había hecho lo suyo. Para colmo, Teófilo Gutiérrez, que aguantó bien la pelota pero se cansó de errar goles, se fue expulsado en una de sus tantas conductas infantiles: Le fue fuerte a Burdisso y se perderá la revancha.

Quedó tiempo para poco más. Cubas pudo irse expulsado (lo buscaron todos los jugadores de River desde su amarilla temprana) y Osvaldo reemplazó a Calleri sin éxito. El plan de Arruabarrena, con el ex All Boys como referencia ofensiva no dió los frutos esperados. El delantero aguantó poco y luchó demasiado. Gago estuvo muy impreciso, Lodeiro guapeó y Pérez intentó contagiar. Pavón no oxigenó. Ninguno se pudo imponer. Pese a la adversidad, el DT visitante tardó bastante en mover el banco.

Fue fiesta de River, que necesitaba dar un paso adelante y pasarle la responsabilidad al xeneize. Obtuvo una diferencia importante, pero no decisiva. Ahora, la carga la tiene Boca, pero el resultado es de los más abiertos y no habilita a relajarse. Se define en seis días, bajo las luces de la Bombonera y la invisible pero palpable presión de tener que ganar o irse a casa empujado por la peor de las derrotas.







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