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Red Internacional

En todo el país hay 18,1 millones de pobres, según los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) que publicó el Indec. La pobreza subió al 39,5 % en el primer trimestre del año, pero no se restableció el IFE. ¿Todo es responsabilidad de la pandemia o hubo decisiones políticas?

Miércoles 4 de agosto | 20:50

La economía se recupera a paso lento, pero esa leve mejora no llega a las mayorías populares. La inflación y la pérdida de empleo empujaron a millones a la pobreza. Hay 18,1 millones de pobres en el primer trimestre del año, es decir 2,5 millones más de personas que hace un año atrás, según publicó el diario Clarín en base a los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) que dio a conocer este miércoles el Indec. A pesar de esta situación, el Gobierno no restableció el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) que eliminó del Presupuesto de este año.

Según los datos del organismo oficial, la pobreza subió del 34,6 % en el primer trimestre del 2020 al 39,5 % en el mismo período de este año. Resistencia (Chaco) es la ciudad que registra mayor pobreza con el 53,9 %, y en el conurbano bonaerense aumentó del 39,8 % al 44,4 %.

También hubo un salto de la indigencia del 8,6 % en el primer trimestre del 2020 al 11,2 % en el primer trimestre del año. Hay en todo el país 5,1 millones de indigentes mientras que hace un año eran 3,9 millones. Un millón más de personas en la indigencia.

No culpes a la pandemia

Alberto Fernández justifica el empeoramiento de las condiciones de vida de las mayorías populares con la pandemia y la herencia macrista. La llegada de la covid 19 afectó a todo el mundo, pero el Gobierno fue el responsable de las políticas que se llevaron adelante. En esa elección oficial hubo prioridades y no se empezó por los últimos como se prometió en la campaña electoral.

Los sectores que ganaron con la pandemia fueron las grandes empresas como las alimenticias, los agroexportadores, los laboratorios y los bancos. No es casual que en el último año los empresarios pasaron a apropiarse una mayor parte del ingreso total a costa de una caída en la parte que obtuvieron los trabajadores.

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En 2020 la Argentina se ubicó como uno de los países con menor gasto fiscal para atender las consecuencias del Covid-19 en la región, según un informe del FMI. Incluso gastó menos que Brasil, gobernada por el derechista Bolsonaro y con un ministro de Economía ultra ortodoxo como Paulo Guedes.

En el Presupuesto 2021 votado por el oficialismo se eliminó el IFE que si bien era una suma insuficiente, también era un alivio para muchos hogares que perdieron el empleo. En la actualidad hay alrededor de dos millones de desocupados.

Además, el gasto en programas sociales cayó 40,8 % en el primer semestre en términos reales. También hubo una fuerte reducción del poder de compra de jubilaciones y salarios públicos.

Antes de que la pandemia golpee en el país, el Gobierno decidió suspender la movilidad previsional que implicó un deterioro del poder adquisitivo de los adultos mayores. Luego aprobó una nueva fórmula y las jubilaciones aumentan por detrás de la inflación. En el primer semestre del año la inflación alcanzó el 25,3 % mientras que las jubilaciones tuvieron un aumento del 21,2 %. Estimaciones propias de La Izquierda Diario mostraron que el ajuste fiscal que "logró" el Gobierno ya alcanza los $ 50.000 millones gracias a la nueva fórmula previsional, en comparación con el desembolso que hubiese tenido de haber garantizado que las jubilaciones no pierdan contra la inflación.

El Gobierno realizó un fuerte ajuste, hasta lo felicitó el exministro de Economía, Cavallo, a Martín Guzmán. El objetivo es lograr cerrar un acuerdo con el FMI con un menor gasto como le gusta al organismo. A pesar de denunciar el endeudamiento de Macri, Fernández está dispuesto a honrarlo. También dejó claro este rumbo la vicepresidenta Cristina Fernández cuando reconoció que se pagarán vencimientos del Fondo con los DEG que va a recibir del organismo. El FMI sugiere que se usen para hacer frente a los efectos de la pandemia del Covid, pero el Gobierno decide usarlo para pagar la deuda.

Es criminal que la prioridad sea pagar la deuda cuando la pobreza alcanza a 18,1 millones de personas en todo el país. Hay que invertir las prioridades. Es necesario rechazar el acuerdo con el FMI y movilizarse por el desconocimiento soberano de la deuda.

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