×
×
Red Internacional

Una reflexión a propósito del Dia Mundial de la concienciación sobre el autismo, el pasado 2 de abril y la falta de políticas de cuidado y promoción de la salud mental.

Martes 5 de abril de 2022 | 18:38

En el marco de un nuevo 2 de Abril, Día mundial de la conciencia sobre el autismo, y en vista a los recientes hechos conocidos a partir la viralización de un video, donde se puede ver a una mujer policía de la Ciudad de Buenos Aires agredir a un niño con condición del espectro autista, no siendo ésta la primera vez que lo observamos y aun sabiendo el esfuerzo y responsabilidad que muchas familias hacen al dejar que su hijo o hija con ésta condición se desenvuelva con progresiva autonomía y autorregulación en su cotidianeidad, como agentes de Salud y Educación nos parece un buen momento para visibilizar la falta de políticas de cuidado y promoción de la salud mental que garanticen una capacitación obligatoria estatal a lo largo y a lo ancho del país en tres de los pilares fundamentales de la sociedad: salud, educación y seguridad.

Pero… ¿Qué es el autismo?

Según las actualizaciones del DSMV (manual de psiquiatría) es un trastorno del neurodesarrollo, caracterizados por deficiencias persistentes en la comunicación e interacción social en múltiples contextos, incluidos los déficits en la reciprocidad social, los comportamientos comunicativos no verbales y las habilidades para desarrollar, mantener y entender las relaciones. Así como patrones restrictivos y repetitivos de comportamiento, intereses o actividades. En pocas palabras es una afección neurológica y del desarrollo que comienza en la niñez y afecta a cómo una persona se comporta, interactúa con otros, se comunica y aprende.

En esta nota, lejos de querer caer en tecnicismos y recetarios de cómo intervenir en una crisis o qué debemos hacer como individuos para lograr la inclusión de las personas con TEA, nos planteamos cuál es el rol del Estado en la inclusión plena de las mismas, qué políticas públicas son necesarias y cuál son los derechos vulnerados ante la indiferencia del Estado a la estigmatización que son sometidas.

Situándonos dentro del paradigma social, concebimos a la persona con discapacidad desde un enfoque biopsicosocial con derechos humanos, ampliando la mirada más allá de su diagnóstico y considerando a la sociedad como la que limita e impide que las mismas se incluyan, decidan o diseñen con autonomía su propio plan de vida en igualdad de oportunidades. Dentro de este paradigma, se defiende el derecho de las personas con discapacidad a establecer relaciones interpersonales y de convertirse en personas social y económicamente activas, con el objetivo de poder trabajar junto a ellos desde una mirada integral y multidimensional.

Es importante saber que, más allá del diagnóstico y tratamiento que sirven para que la persona desarrolle más herramientas y recursos para el día a día, todos y todas tenemos la obligación de asegurar su inclusión. La Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, obliga al Estado y a la sociedad a asegurar los derechos humanos para las personas con autismo.

La Argentina cuenta, desde diciembre de 2010, con una herramienta fundamental en materia de Salud y Derechos Humanos: Ley Nacional de Salud Mental N° 26.657. La misma incluye una legalidad en el campo de la Salud Mental, basadas en dos ejes centrales, el primero basado en el respeto de los Derechos Humanos, y un segundo eje que las políticas sanitarias desde Nación y en los Ministerios Provinciales generen formas de atención centradas en la inclusión de las personas que tienen estos padecimientos. Además, en el capítulo VI, artículo 13 se habla de los equipos interdisciplinarios, el derecho a la capacitación permanente y a la protección de su salud integral, para lo cual se deben desarrollar políticas específicas.

Dentro del área educativa, el Estado deberá proveer herramientas y recursos necesarios, garantizando la mayor aproximación de los alumnos con Necesidades Educativas Especiales en cuanto a los contenidos, ajustando y adaptando los mismos. Como así también ciertos objetivos, centrándose no tanto en las limitaciones de los sujetos sino en las competencias para el aprendizaje de diferentes contenidos básicos que le faciliten una mejor calidad de vida en los ámbitos social, personal y laboral.

Será importante, poder llevar adelante estrategias pertinentes y eficaces para potenciar a las personas con TEA, como así también contar con los materiales curriculares adaptados a las necesidades de los alumnos, comenzando a intervenir sin olvidar sus puntos fuertes y de esta manera, poder ampliar y desarrollar dichas áreas que tienen cada uno de ellos, para poder así, comenzar a abordar e intervenir en diferentes ámbitos en los que necesitan apoyo, como en las relaciones sociales, autonomía, bienestar físico, emocional, y procesos académicos.

Es importante entonces, conocer más sobre el autismo, las pautas y herramientas para tratar, comprender y acompañar en situaciones de crisis, ya que una inclusión plena de las personas con autismo y sus familias en la comunidad mejora la calidad de vida, el bienestar emocional y las posibilidades de ser feliz, desde una perspectiva dinámica que atiende los contextos familiares, clínicos, educativos, socioculturales, políticos, el desarrollo subjetivo y sus matices dimensionales en pos de la creación de apoyos que hagan del mundo un lugar más habitable.

Es por eso, que esto nos resulta fundamental, necesario y, sobre todo, urgente exigir al Estado políticas públicas de capacitación y concientización en materia de Autismo, y mayor presupuesto en Salud y Educación para que las mismas puedan llevarse a cabo.


Comentarios

DEJAR COMENTARIO


Destacados del día

Últimas noticias