Política

UN AÑO SIN SANTIAGO, EL ESTADO ES RESPONSABLE

Aunque quiera, Clarín no puede afirmar que Santiago Maldonado murió el 1° de agosto

Uno de sus periodistas, tal vez el más servil de la Sociedad Rural y el Gobierno, hace malabares para contar una historia que no cierra.

Daniel Satur

@saturnetroc

Lunes 30 de julio de 2018 | 21:49

A horas de cumplirse un año de la desaparición forzada de Santiago Maldonado, cada empresa periodística refresca el caso a su manera. Clarín, con el operador Claudio Andrade a la cabeza, intenta reforzar la idea propagandizada desde la Casa Rosada acerca de que Maldonado simplemente “se ahogó” en las aguas del Río Chubut tras correr desde la Ruta 40 en el marco del despeje de un piquete por parte de la Gendarmería.

Este lunes, con un frenesí digno de admiración, el pseudoperiodista se ganó parte de la portada de la web de Magnetto con cinco artículos al hilo, todos bajo el cintillo “A un año de la muerte del artesano”. Así, al menos en la presentación, Clarín ya decretó que Santiago Maldonado perdió la vida aquel mediodía del 1° de agosto de 2017 y en el mismo lugar en que fue visto por última vez por sus compañeros mapuches.

Sin embargo, las ansias macristas no pueden ser complacidas del todo por sus escribas. Por eso en uno de sus artículos, bajo el título “Santiago Maldonado: qué se sabe hoy sobre la muerte en el río Chubut”, Andrade debe recurrir a ciertos malabares para que algunos datos e ideas se ajusten a sus intereses.

¿Cuándo y dónde?

Según la nota, “los peritos y el juez coinciden” en que el “el joven murió ahogado en el río y permaneció desde agosto hasta octubre en el agua”. Pero aunque intenta dar la idea, no puede decir de forma contundente que Santiago murió el 1° de agosto al mediodía, exactamente en el mismo lugar en el que los testigos lo vieron por última vez y que su cuerpo se mantuvo allí durante los 78 días siguientes hasta ser hallado el 17 de octubre.

Es que aún eso no pudo ser demostrado en la causa judicial que investiga la desaparición forzada y posterior muerte del joven artesano. Por el contrario, luego de la autopsia sobre cuerpo de Maldonado se abrieron muchos interrogantes que no fueron resueltos aún respecto a cuándo y dónde murió.

Clarín se basa en las conclusiones elementales a las que llegaron los 55 peritos que actuaron en la autopsia y que determinaron que Santiago falleció “por sumersión en las aguas del río, coadyuvado este ahogamiento por hipotermia”. Y en que según determinados cálculos científicos “el cuerpo permaneció bajo el agua más de 73 días”.

Según Andrade, el hecho de que la autopsia haya determinado que el cuerpo de Maldonado no presentaba señales de “arrastre” alcanza y sobra para “descartar” que “pudiera haber sido golpeado o trasladado hacia algún sector para luego ser reubicado en el caudal”.

El periodista agrega que un informe realizado en “la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, estableció que las especies de algas encontradas en la cavidad cardíaca y otras partes de su cuerpo y ropas, coincidían con las que fueron recogidas por los expertos desde el río en diciembre”. Pero vuelve a maniobrar en función de sus intereses y dice que “en otras palabras, esa fue el agua y ese fue lugar en el cual murió Maldonado”.

No, Andrade. Si usted se refiere con “ese lugar” al sitio donde fue hallado el cuerpo, debería basarse en algo más que en la coincidencia entre el agua del entorno y el agua encontrada en el cuerpo de Santiago. ¿No sabe acaso que buena parte del Río Chubut de la región (ese agua) está ubicada dentro de las tierras de Bennetton, con lo que eso significa? Aunque el agua sea la misma, no necesariamente se ahogó en esos metros cuadrados que, curiosamente, habían sido rastrillados por el mismo Estado varias veces antes del hallazgo del cuerpo.

Relatos

Clarín insiste en sembrar múltiples dudas respecto a los testimonios de miembros de la comunidad mapuche reprimidos con saña por Gendarmería y de referentes de derechos humanos, quienes hasta el momento aportaron los datos más coherentes al expediente.

Al mismo tiempo, pese a tener toda la información de “primera mano”, pareciera que para el “gran diario argentino” no hubiera ninguna fisura ni contradicción entre los amañados testimonios de los efectivos que protagonizaron la represión. Mucho menos son cuestionables, según su visión, las mil y una maniobras realizadas durante todo un año por los funcionarios del Ministerio de Seguridad al mando de Patricia Bullrich.

Nada que sorprenda. Pero no hay que dejar de decirlo. Sobre todo porque con esa operación el pseudoperiodista termina lanzando una provocación digna de repudio.

Amparándose en el anonimato de sus supuestas “fuentes”, Andrade dice que “miembros de la Justicia en Esquel y del Gobierno Nacional coinciden en que los mapuches sabían desde el principio que Maldonado no fue detenido y que en las horas posteriores se armó la versión de la Desaparición Forzada con ayuda de militantes K, Izquierda y de Derechos Humanos”.

Y remata con que “una voz muy calificada de la justicia” le dijo que “lo demás fue relato”.

Como el perro (policía) que se muerde la cola, Andrade y quienes le pagan el sueldo combaten supuestos “relatos” armando versiones propias de la realidad que ni siquiera les sirven para informar algo certero.

De tan poco serio, asusta

Por último, en otro artículo de la misma edición clarinesca, Andrade afirma que “a un año de su muerte, la investigación no avanza”. Pero quien pretenda informarse a través de esa nota sobre cuáles son los puntos más problemáticos del expediente que, precisamente, impiden el avance de la causa, se quedará sin respuestas.

Andrade dice que “la investigación judicial sobre ese suceso ha entrado en un letargo del que difícilmente pueda salir en el breve plazo. Hay voces judiciales que ya hacen apuestas al respecto. Algunos dicen que esta suerte de status quo en el que subsiste se mantendrá por lo menos hasta diciembre. Otros arriesgan que llegará hasta el segundo aniversario de su fallecimiento”.

¿Quiénes son los que dicen una u otra cosa? No se sabe. ¿Por qué lo dicen? Tampoco. Y encima en ninguna parte del artículo se dice lo que es evidente y denuncia la familia de Santiago: que son los propios representantes del Poder Judicial, el juez Gustavo Lleral y la fiscal Silvina Ávila, quienes desde hace meses impiden que la causa avance hacia terrenos más firmes y la verdad salga finalmente a la luz.

La explicación clarinista de las cosas a más de uno puede hacer pensar que la causa judicial no avanza por cuestiones esotéricas, sobrenaturales o paranormales. Pero no es así. Hay intereses muy profundos, defendidos a rabiar desde la Casa Rosada y la Sociedad Rural de la Patagonia (de la que los Bennetton son socios de honor) que llevan a Andrade y sus jefes a escribir lo que escribe.

Será que Claudio Andrade tiene demasiadas “fuentes” en el poder, de esas que son muy “confiables” pero nunca dan la cara; pero carece de la más mínima confianza y acercamiento con quienes siguen exigiendo, de forma concreta, decidida y sin dobles intenciones, justicia por Santiago.







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