Política

ENTREVISTA

Denuncian detenciones arbitrarias en Bariloche cuando crecen los casos de COVID-19

Entrevistamos a una investigadora del CONICET que estuvo detenida junto a 3 personas más sin condiciones sanitarias ante el COVID-19. Denuncia de arbitrariedades e incumplimiento de los protocolos de sanidad e higiene para evitar contagios.

Alhue Bay Gavuzzo

Bióloga, Técnica profesional del CONICET - Universidad Nacional de Río Negro @alhueBg

Lunes 18 de mayo | 14:32

Una investigadora del CONICET denuncio a LID que la semana pasada estuvo detenida en la Comisaría Número 2 de Bariloche junto a una pareja de amigos que se encontraba corriendo a un par de cuadras de su casa y un hombre que había salido de compras al almacén de la esquina con el DNI incorrecto. 4 personas en una misma celda, sin distanciamiento ni condiciones de higiene.

En la ciudad de Bariloche, el COVID-19 ha puesto en alerta a la población por la cantidad de casos reportados, ya van 118 y en un solo día se registraron 17. Pero además se profundiza la actividad represiva de la policía de Río Negro, que aumentó el número de detenciones, según lo ha reportado la propia institución. A principios de mayo anunciaba con orgullo el récord de 3600 detenciones en la provincia pero también se dieron a conocer varios caso de detenciones arbitrarias y vejaciones ilegales.

LID: ¿Cómo fue que te llevaron detenida?

“Salí de mi casa, que queda a seis cuadras del súper, a las 18.15. Al encontrarme con que estaba cerrado seguí camino hacia la Mitre para pasar por el cajero y retirar la plata para pagar el alquiler. Seguí camino hacia mi casa, atravesé los arcos y llegué al Centro Cívico. El atardecer y el lago estaban preciosos. Me paré con la bolsa de compras vacía a mirar el paisaje. Al cabo de unos cinco minutos se me acerca un oficial. Me pregunta qué estoy haciendo ahí, a lo que respondo lo que les conté más arriba. Le digo que tengo los 15 mil que recién saqué del cajero para pagar el alquiler, y le muestro mi DNI con el número correcto para ese día y con mi dirección, a unas pocas cuadras. Le digo que estoy camino a mi casa pero igual responde –Usted señora está violando la cuarentena, usted me va a acompañar ahora a la comisaría”.

LID: ¿Te informaron del motivo de la detención?

"Lo primero que veo cuando entro a la comisaría es el reloj. Son las 18.40. Escucho la conversación del policía que me detuvo con otras policías y con la comisaria. Menciona algo de que me encontró en costa del lago (mentira, me encontró en el Centro Cívico a metros de la comisaría) y empiezo a ponerme nerviosa. Después de un rato de espera exijo una explicación de por qué estoy ahí. Las únicas respuestas son primero un regaño: -Usted estuvo parada ahí por más de 25 minutos (lo cual también es mentira). Después me dicen que estoy ahí por violación de la cuarentena. Le pregunto que con qué criterio se consideró que estaba violado la cuarentena. Ella me contesta que no lo vamos a poder saber porque el policía que me detuvo ya se retiró de la comisaría, totalmente irregular".

LID: ¿Las condiciones eran las adecuadas en el contexto de una crisis sanitaria?

"No me esperaba que las comisarías y los calabozos fueran un palacio. Sin embargo, bajo un contexto de crisis por Coronavirus, esperaba encontrarme en una habitación un poco más espaciosa, donde corriera algo de aire y oliera a desinfectante o estuviera limpio. Nada de eso. Los dos hombres estaban en el calabozo, de pie. A la otra chica y a mí nos encierran en la antesala del calabozo, con el lujo de una silla desvencijada para cada una. No saben explicarme qué significa lo que dice en el papel que tengo que firmar. El artículo que figuraba en el papel decía que había sido detenida por algo así como contaminación y envenenamiento del espacio público (lamentablemente no recuerdo que decía con exactitud y en ese momento no sabía que tenía derecho a exigir una copia de ese documento). Figuraba una pena carcelaria de entre 6 meses y 2 años (me asusté!). – No entiendo - le dije. –A mí me dijeron que estoy acá por haber violado la cuarentena, pero en este artículo no dice nada que pueda relacionarse con la propagación de una enfermedad (tal como figura en el articulo 205 del código penal). – Es que no sé señora, esto nos llegó el otro día, nosotros no sabemos todavía bien de que se trata, pero tiene que firmar este papel porque sino no podemos solicitar sus antecedentes penales y sino se van a quedar acá adentro, ustedes de van a poder ir una vez que sepamos que están limpios".

LID: ¿Que pensabas el tiempo que te tuvieron detenida?

"Hacía mucho calor. La estufa estaba al máximo y los cuatro conversamos desde hace como cinco horas. Nunca había estado en una comisaría. Uno de los temas que tocamos es nuestra consternación frente a la impunidad y a la ausencia total de claridad con la que se nos trató. De ahí surge una reflexión acerca de que dentro de todo la sacamos barata por ser de clase media y tener recursos. Ya sabemos qué pasa en estas situaciones cuando sos un pibe de barrio".

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"Afuera hacía un frío de morirse pero estábamos todos en remera por la estufa. Cuando le pido agua a una de las policía, los otros también piden agua. La mujer aparece unos minutos después con un vaso de plástico y nos pide disculpas diciendo que tiene un solo vaso. Un sólo vaso para los cuatro en el medio de una crisis sanitaria! Si te contagias el virus y tenés que volver a una casa en el Alto donde vivís hacinada es terrible que hagan esto. La policía termina colaborando con el contagio del virus, ya son varios los agentes infectados que andan por toda la ciudad".

LID: ¿Que pasó después?

"Cerca de la 1 de la mañana nos dicen que confirmaron que no tenemos antecedentes penales y que podemos irnos después de dejarnos revisar por el médico. El médico no me revisó, sólo me pregunta si he recibí maltrato físico y si me privaron de alguna medicación importante. Afuera está la comisaria, pienso que ella si va a explicarme mejor cual es mi situación. Cuando le consulto, de mala gana, me contesta que si quiero saber más acerca de mi situación me comunique con la fiscalía. Lo que me pasó es un garrón. Lo cuento porque sé que la saqué barata y posiblemente esto no me afecte más allá de ese mal rato".

"Pero no dejo de pensar en todas las torturas y violaciones a los derechos humanos que esta misma policía le hace a los pibes de los barrios si se atreven a andar por el centro".

En Río Negro, como en todo el país, las fuerzas represivas son avaladas por los Gobiernos para actuar arbitrariamente. En Bariloche los casos van en aumento y preocupa en los barrios más humildes de la ciudad que también son los que sufren el hostigamiento de los uniformados, que no solo amenazan con las balas sino con los contagios. Recordemos que los primeros casos se produjeron en la Policía de Seguridad Aeroportuaria, lo que resultó en 14 contagiados con COVID-19 y posteriormente el aislamiento de toda la PSA (120 efectivos) y ya son varios los reportes de casos en agentes de la fuerzas que dieron positivos como se informa en medios locales.

Esta situación de exposición al contagio, se agrava para los detenidos por las condiciones insalubres en las cárceles, sin higiene y sin resguardar el aislamiento social. Cómo ya venimos denunciando en este medio, el COVID-19 no se enfrenta con más mano dura sino con los recursos e insumos para los hospitales, con salarios de cuarentena y haciendo testeos masivos. El invierno como siempre será muy duro para las familias del Alto, sin comida y sin trabajo, es previsible que deban salir a buscarlos, aun con la cuarentena de por medio.







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