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Red Internacional
La Izquierda Diario

Según los datos oficiales del Sistema Nacional de Seguridad Publica, cifras que podrían ser mucho más alarmantes contemplando el sesgo para analizar estos casos.

Joss Espinosa@Joss_font

Martes 1ro de diciembre de 2020 | Edición del día

En los últimos años hemos visto como la violencia en contra de nosotras aumenta. Luego de implementada la militarización en 2006, las mujeres fuimos uno de los sectores más vulnerables.

¿Las razones? Es bien sabido la colusión que hay entre las redes de trata, las bandas delincuenciales y las instituciones del Estado, iniciando por el ejército y la policía.

El clima de “guerra” que vivieron los Estados en donde se implementó de forma más cruenta la militarización, de la mano de la precarización laboral que vulnera la vida de las mujeres trabajadoras y más pobres, fue el caldo de cultivo, para el aumento exponencial en los feminicidios.

Tan solo en seis años, se reporta un aumento del 145 % en los casos de feminicidio, esto según las cifras oficiales presentadas por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

De enero a agosto, en 2015 se clasificaron como feminicidio 263 casos, mientras que este año en el mismo periodo fueron 645. Los estados de la república con más casos fueron el Estado de México, Veracruz, la CDMX, Nuevo León, Puebla, Jalisco, Morelos, Baja California, Oaxaca y Chihuahua.

Sin embargo estas cifras podrían ser mucho más alarmantes, ya que mientras el ejecutivo registra solo 645 casos, organizaciones de mujeres y derechos humanos señalan que cada día son asesinadas 10 mujeres. Las cifras de homicidios dolosos cometidos hacía de enero a octubre hacia mujeres son 2 mil 150.

En reiteradas ocasiones, los familiares de víctimas de feminicidio, han denunciado que las autoridades no estudian los casos de desapariciones y asesinatos. Son muchos los casos que son clasificados como feminicidios e incluso como suicidios, cuando es claro que se trata del asesinato de una mujer por cuestiones de género.

No es casual este sesgo, el propio AMLO ha declarado que según él las causas de un homicidio y un feminicidio son las mismas; esto lo dijo en plena conferencia matutina del 25 de Noviembre (día internacional contra la violencia hacia la mujer), estas declaraciones fueron cuestionadas por una periodista, e incluso Olga Sánchez Cordero tuvo que rectificar la desafortunada declaración del presidente.

Esta declaración, viene luego de una minimización sistemática en torno a la violencia hacia las mujeres por parte del ejecutivo; han pasado de hablar de llamadas de emergencia falsas, hasta decir que el feminicidio ha disminuido, e incluso negar la violencia argumentando en torno a valores de solidaridad.

Lo que queda claro, y que ha sido denunciado por las movilizaciones de mujeres, es que para la 4T nuestra vida no es una prioridad, y hasta ahora no hay algún plan integral para combatir la violencia hacia las mujeres.

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Esto se da la par de que el gobierno haga gala de la paridad tanto en el congreso y su gabinete. Dicho panel femenino apareció en la mañanera del 25N. Lo cierto es que, aunque el hecho de que mujeres ocupen espacios de representación pública es una conquista de movilizaciones y responde a un espíritu de época, en dos años del gobierno de AMLO, hemos visto que esto no ha resultado en un cambio sustancial hacia la vida de las mujeres trabajadoras y más pobres.

Aunque el gobierno federal, intenta escudarse en la situación en la que el llego a la presidencia, justificando todos los males en los sexenios pasados, la realidad es que aunque efectivamente la violencia es una situación estructural que se ha agravado en los últimos 14 años, el gobierno actual tampoco ha generado que esta situación se revierta. Con respecto a las cifras de su sexenio en lo que comprende de los meses de enero a agosto, en 2018 hubo 581 casos, en 2019 fueron 631, y en el presente año 645 casos.

A la par de esta situación, vemos el emerger de un potente movimiento de mujeres, con jóvenes, precarizadas, trabajadoras, maestras hartas de la violencia en contra de nosotras y del deterioro de nuestras condiciones laborales y de vida. Es movimiento que se expresó de forma masiva el 8M, mostró su descontento nuevamente el pasado 25 de Noviembre.

Ante los justos reclamos de este movimiento, el gobierno de AMLO nos ha calificado de conservadoras y de estar de lado de la derecha, señalando que hay infiltración; un discurso que lo que intenta es por un lado, dividir entre “feministas buenas y malas” y por otro, criminalizar y deslegitimar a los sectores del movimiento de mujeres que nos mantenemos independientes y críticas al gobierno.

Por su parte la derecha, en plena carrera electoral, pretende montarse en nuestras demandas, llegando incluso a llamarse feministas, cuando han sido el PAN, PRI y PRD, quienes en sexenios pasados acompañaron políticas que dejaron pésimas condiciones para las mujeres.

De aquí que, ante el aumento de la violencia feminicida, se haga vital un movimiento de mujeres, independiente tanto del gobierno como de los partidos patronales; pues estos han demostrado que nuestras vidas no son su prioridad. Un movimiento que además encuentre aliados en todos esos sectores que están pagando la crisis económica y sanitaria con sus trabajos o sus vidas.

Hoy que AMLO rinde un nuevo informe de su gobierno, sabemos que el camino para realmente combatir la violencia es imponiendo, con la movilización combativa y en las calles, medidas y planes integrales que no se basen en el aumento de medidas de “seguridad” que solo refuerzan organismos como las fuerzas armadas, sino uno que contemple y apunte a cambiar las condiciones estructurales que vivimos las mujeres.




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