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Red Internacional

Chile. Aumenta la desaprobación del gobierno de Gabriel Boric a solo un mes de haber asumido

Una encuesta de Cadem le da al mandatario un 40% de aprobación, otra de Pulso Ciudadano un 27,8% de aprobación ¿Cuáles son las razones?

Diego Sacchi@sac_diego

Lunes 18 de abril | 20:37

El triunfo en la elección presidencial de Gabriel Boric generó altas expectativas que, a medida que pasaron los días desde su asunción han generado una creciente insatisfacción por no cumplirse.

La encuesta publicada por Cadem reveló la perdida de apoyo a la gestión presidencial. En su “track semanal”, otorgó un 40% de apoyo y un 50% de desaprobación, un aumento de 9 puntos porcentuales en una semana, a la gestión del presidente chileno.

La encuesta muestra un alza de 30% en la desaprobación desde que asumió Boric como jefe de Estado. La encuestadora también reveló que los segmentos donde se registra la desaprobación más alta recaen en las personas entre 35 y 54 años (61%), de sectores medios (56%) y bajos (54%), que se identifican con la derecha (80%) e independientes (59%) y que votaron por José Antonio Kast (86%) o no votaron (58%).

Otro sondeo, de la encuestadora Pulso Ciudadano, indica que la aprobación al nuevo mandatario llega a un 27,8%, mientras que su desaprobación ascendió al 51%, un número similar a la de Cadem.

Un “despegue con turbulencias” había definido el presidente al primer mes de su mandato que estuvo cruzado por cuestionamientos y el debilitamiento de su ministra del Interior, Izkia Siches, luego de que anunció una millonaria inversión en más represión en el Wallmapu, sur de Chile, y la creación de un nuevo sistema de inteligencia del Estado. Esto sumó debilidad al nuevo gobierno autodenominado “anti neoliberal” que comenzó a vivir las disputas internas entre las “dos coaliciones” sobre las que el Gobierno busca lograr estabilidad. Más de fondo la dificultad que encuentra Boric es la inexistencia, aún, de bases sólidas para lograr una “transición” política pacífica e institucional que termine por dejar atrás los efectos de la revuelta del 2019.

Las disputas entre las "dos coaliciones" que Boric busca integrar en su gobierno no son más que la expresión de intentar unir a los sectores que confirman la plataforma Apruebo Dignidad que lo llevó a la presidencia, compuesta principalmente por el Frente Amplio y el Partido Comunista (PC), y la inclusión de sectores de la ex-Concertación (coalición que por ejemplo llevó a la presidencia a Michel Bachellet) sobre todo al Partido Socialista (PS).

Ese intento de integración se selló con el anuncio de gabinete, que cuenta con ministros de Apruebo Dignidad y del PS en la primera línea, y de otros partidos de la ex Concertación –como el Partido por la Democracia (PPD)- en las segundas y terceras líneas.

Así el nuevo gobierno quedó tensionado entre el reformismo PC y del progresismo neoliberal PS (parte fundamental en mantener el modelo neoliberal cuestionado por la rebelión de finales del 2019), como expresión de fuerzas económicas, sociales, políticas y culturales que cruzan el Chile pos revuelta.

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Estas tensiones internas cobran más peso cuando la inflación en Chile, que llega a un 9,4% anual, los efectos de la pandemia y el golpe a la economía global por la invasión rusa a Ucrania, generan turbulencias en la situación económica de millones de chilenos, muchos de los que votaron a Boric con la expectativa de un cambio más profundo.

Ante está situación, el gobierno que en campaña prometía el “Fin de las AFP” (sistema de pensiones privado), se encaminó en una moderación hacia la "derecha" y hoy puja para que su propia coalición no apruebe, en el Congreso, la posibilidad de que las personas hagan un quinto retiro adelantado de sus fondos. El cambio de postura ha sido desconcertante para muchas personas, sumado al rechazo popular que generó el salvataje que el gobierno terminó haciendo a las AFP.

Cómo afirma Pablo Torres en un articulo publicado en este diario "Las presiones en el régimen, en los medios y en el empresariado, buscan correr el cerco de la situación y del gobierno hacia la derecha. Los pedidos de renuncia a Siches, los cuestionamientos para fortalecer el orden público y las policías, la criminalización de la protesta, la instalación del discurso delincuencia, terrorismo en el sur. Los golpes a la Convención Constitucional por parte de todos los grandes personajes del régimen como Ricardo Lagos. Las amenazas –por parte de Hacienda, de banqueros, medios y empresas- de una inflación desatada de aprobarse un nuevo retiro de pensiones, el discurso de “austeridad” y de ajustarse los cinturones. Todo ese movimiento en las alturas se dirige hacia la derecha: a moderar las reformas y hacerlas con gradualidad, para no joder a las grandes empresas.".

La perdida de apoyo que vive la gestión de Gabrial Boric es expresión de los límites del proyecto “progresista anti neoliberal” que buscó representar y que por ahora, es más neoliberal progresista que otra cosa, decidido a no hacer cambios profundos que generen el descontento de los empresarios y otros sectores de poder.

Sumado a las condiciones económicas desfavorables (no hay súper ciclo del cobre que garantice muchos dólares, tampoco hay viento de cola favorable, más bien la inversión retrocede), el aumento de la inflación histórica en 30 años, en Chile, y en el mundo, son las "turbulencias" a las que se refirió Boric. Pero el actual presidente responde con las viejas recetas neoliberales, buscando “enfriar” la economía a costa de bajar el consumo de masas y evitar tocar las ganancias de los empresarios.

Mientras cada símbolo de Boric busca dialogar con el pueblo con “su” izquierda, cada gesto real, cada hecho, del gobierno lleva a la agenda hacia la derecha, sin responder a las expectativas de millones que lo apoyaron.




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