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Red Internacional

Fernando Sabaj Montiel le gatilló una o dos veces a la cabeza a Cristina Fernández de Kirchner. Fue reducido por simpatizantes de la vicepresidenta y luego detenido por la Policía Federal (a cargo de “cuidarla”). Aún no declaró ante la jueza María Capuchetti. ¿Qué se sabe hasta el momento? ¿Qué debería determinar el Poder Judicial para condenarlo? ¿Tiene tatuada simbología nazi en su cuerpo?

Daniel Satur@saturnetroc

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Viernes 2 de septiembre | 12:56

El “magnicidio” es el crimen de una persona que ocupa un cargo relevante de poder. En los regímenes constitucionales como el argentino se considera así al asesinato de quien detenta un alto cargo en el Estado. Como esa figura no está estipulada específicamente en el Código Penal, a quien lo ejecute se le aplicará una condena por homicidio, con sus agravantes y atenuantes.

En el caso del ataque sufrido este jueves por la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, la causa judicial se abrió con la carátula de “homicidio calificado en grado de tentativa” (ya que finalmente no se consumó el crimen), para la que se contemplan de diez a veinte años de cárcel, dependiendo de si se condena a “prisión” o “reclusión”. 

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El detenido es un hombre de nacionalidad brasileña radicado en Argentina desde hace casi tres décadas. Su nombre es Fernando André Sabaj Montiel, tiene 35 años y su último domicilio reconocido es en la calle Terrada al 2300 del barrio porteño de Villa del Parque (el cual fue allanado entrada la madrugada por la Policía Federal).

La causa se tramita en el Juzgado Federal 5 de Comodoro Py, cuya titular es María Eugenia Capuchetti (desde 2019 reemplazante del jubilado Norberto Oyarbide). Y actúan en ella los fiscales Carlos Rívolo y Eduardo Taiano. En la mañana de este viernes Capuchetti y los fiscales se dirigieron al barrio de Recoleta para realizar una “inspección ocular” en el lugar del ataque. También estuvieron en la casa de Cristina, a quien le tomaron declaración testimonial, de la que aún no se conoce el contenido.

Según información oficial, desde anoche y hasta el amanecer de este viernes una decena de simpatizantes de Cristina que estuvieron presentes al momento del ataque declararon ante la jueza. En algunos casos fueron trasladados al Juzgado directamente desde la esquina de Juncal y Uruguay del barrio de Recoleta. También declararon parte de los custodios de la vicepresidenta y miembros de la Policía Federal abocados al operativo de “cuidado” de la funcionaria.

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Además de los testimonios y las pericias en la casa allanada en Villa del Parque, se están haciendo los peritajes al teléfono celular de Sabaj Montiel, analizando sus comunicaciones y archivos recientes y pasados. Se estima con con ese cuerpo probatorio, más los estudios periciales a la pistola Bersa calibre 32, la jueza Capuchetti le tomará declaración indagatoria al detenido, a quien ya se le realizaron los exámenes médicos de rigor y estaría en plenas condiciones de ser indagado. Por el momento, tendría el patrocinio de un defensor oficial.

“Gatilló dos veces”

Uno de los testigos que ya declararon en Comodoro Py aseguró que el hombre detenido llegó a “gatillar dos veces” frente a Cristina y que él escuchó los sonidos característicos porque “estaba formando parte del cordón” de militantes que hacían las veces de seguridad.

“Cristina viene hacia a mí, me acaricia y por la altura de arriba de mi hombro, veo que se asoma un brazo con un arma. Veo la figura del arma, pero no logro ver qué arma era. Retrocede y ahí yo me doy vuelta y lo agarro”, relató el testigo sobre el momento del ataque. Negó haber escuchado hablar al atacante, pero sí el sonido del arma. “Para mí, gatilló dos veces”, dijo ante la jueza.

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Entre los testimonios recogidos se estableció que posiblemente CFK no se haya percatado en el momento de lo sucedido. “No sé si Cristina se dio cuenta porque justo me doy vuelta porque veo el arma, giro hacia la derecha y lo agarro junto a otra gente”, dijo uno de los testigo, y agregó que “varias personas se sumaron para agarrarlo porque en la vereda había varios. Lo agarramos y le decimos ‘vos tenes un arma’ y él decía ‘no, no’. Entonces lo tanteamos un poco y se le cayó el arma”.

Sol Negro

Las pericias sobre el arma deberían determinar un par de datos relevantes. Primero, si efectivamente fue gatillada dos veces en el mismo momento. Y si ese doble gatillado se debió a que el atacante apretó dos veces o a que la pistola tenía activado un sistema de “doble acción”. A su vez deberán decir por qué el o los disparos no salieron, es decir si se trató de una falla mecánica o si la pistola estaba en buenas condiciones y las balas no salieron por decisión o impericia de Sabaj Montiel.

Lo cierto es que, al menos según lo informado oficialmente, el cargador tenía cinco balas preparadas para ser usadas. Y según algunos testigos el hombre estaba “tembloroso” cuando se lo agarró. De allí que una hipótesis probable es que haya fallado al tirar hacia atrás la corredera de la pistola y que por eso la bala no entró en la recámara.

Habrá que escuchar qué dice el propio Sabaj Montiel, si es que decide declarar y no hacer uso de su derecho a guardar silencio. Legalmente no está obligado a declarar en su contra.

Por lo pronto, quien sí habló este viernes en Telefé fue Mario, un supuesto amigo suyo de la infancia con quien compartían una “subcultura urbana”. Al menos por lo que contó, mucho no lo ayuda. Dijo que a Fernando André sus amigos le dicen “Teddy el cristiano”, que por haber sufrido bullying sistemático desarrolló una personalidad violenta y que hace un año le había dicho que estaba juntando plata para comprarse “un fierro”.

Lo más notable de los dichos de “Mario” fue cuando le preguntaron si sentía que la intención de su amigo era efectivamente matar a Cristina. “Yo creo que su intención original era matarla, pero lamentablemente no ensayó antes”, respondió. Ni Georgina Barbarrosa ni nadie en el estudio puso en cuestión sus dichos.

Sobre Fernando Sabaj Montiel ya circulan algunos registros que muestran un poco su personalidad y pensamiento. Crónica HD rescató de su archivo una entrevista que le hicieron en un móvil en el centro porteño, donde el hombre y su novia hacen campaña contra los planes sociales que el Estado entrega a trabajadoras y trabajadores informales o desocupados. Allí afirman que “los planes son para no trabajar y fomentar la vagancia”, el mismo argumento de la ultraderecha política y mediática con el que desde hace tiempo se criminaliza a las organizaciones sociales.

Y también circula una de sus fotos de perfil de redes sociales, en la que muestra un tatuaje en su codo izquierdo. Se trata de un símbolo circular con arabescos que, a grandes rasgos, se emparenta con el llamado “Sol Negro”, una figura de las tantas que acuñaron las huestes del nazismo en su mitología ocultista.

El “Sol Negro” tiene reminiscencias esotéricas, ya que según especialistas representaba “el día del fin del mundo” y la “batalla de los dioses contra los jotuns”, una raza de gigantes sobrehumanos. Se compone de dos círculos concéntricos, uno dentro del otro, entre cuyos diámetros se ubican doce “rayos” con forma de “S”. Esa figura fue colocada por los nazis en la Obergruppenführersaal , la sala de los generales de las SS de la torre norte del castillo de Wewelsburg (Alemania). Con ella buscaban simbolizar “la fuente de poder de la raza aria”.

Si Sabaj Montiel actuó en soledad y por decisión individual, es otra de las incógnitas que habrá que dilucidar. De allí la exigencia elemental de que este hecho quede absolutamente esclarecido. Lo que está bastante claro es que si el hombre tomó la decisión de avanzar de las palabras a los hechos fue porque se sintió impulsado por la extensión de los discursos de odio y fascistizantes de los últimos tiempos, tanto de referentes políticos como de algunas grandes empresas periodísticas.

En ese sentido el diputado del PTS en el Frente de Izquierda Unidad Nicolás del Caño afirmó, apenas conocida la noticia del ataque, que “hay mensajes permanentes de odio que piden más ajuste, que siempre están en contra del pueblo trabajador, como Javier Milei y Patricia Bullrich.

Para el dirigente de la tercera fuerza política nacional, esta situación “es consecuencia de sus propias campañas, de sus propias políticas. No hacer una condena es un aval a quienes llevan a los hechos lo que muchas veces estos personajes dicen por los medios de comunicación o las redes sociales. Muchas veces Milei utiliza la frase ‘zurdos de mierda‘, que se usaba en la dictadura mientras torturaban a miles”.

“Este método fascista del ataque a la vicepresidenta es alentado de alguna forma por este tipo de campañas que tiene como objetivo estigmatizar a todos los sectores de trabajadores, a los más humildes, a los movimientos sociales y a quienes salen a movilizarse”, concluyó Del Caño.




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