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Red Internacional

Una tardía inspección del Ministerio de Trabajo y otros organismos detectó trabajadores contratados por una cooperativa, sin registrar y que les pagaban la mitad del sueldo básico: 1000 pesos por día. Comienza el juicio por la muerte de Juan José en la misma bodega: cuando la precarización mata.

Martes 3 de agosto | 14:11

El Special Blend de Bodega Fin Del Mundo hoy cuesta 4300 pesos. Podríamos decir que lejos del bolsillo de nuestros lectores, pero con buenas ventas en los buenos restaurantes argentinos y de otros países. Cada uno de los trabajadores que la semana pasada realizaban la poda de viña en las fincas de San Patricio del Chañar tiene que trabajar 4 días y 3 horas para comprar una botella. Sin comer, sino habría que calcular algún día más.

El brutal contraste quedó en evidencia estos días, tras un operativo realizado en esa región, por parte de funcionarios del Ministerio de Trabajo, Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (Uatre), y la AFIP. “Descubrieron” lo que todo el mundo en la zona sabe. Cómo trabajan miles de trabajadoras y trabajadores de las bodegas más lujosas de la zona patagónica.

En este caso, se trata de la Bodega del Fin del Mundo, propiedad del grupo empresario de Eduardo Eurnekián y la familia Viola, gerenciada por una de sus sobrinas, Juliana Del Águila Eurnekián. Como es conocido, se trata del dueño de Aeropuertos Argentina 2000, además de empresas agroindustriales, de energía, financieras y de otros rubros. Su patrimonio está calculado en 1500 millones de dólares.

Según Asunción Mirás Trabalón, delegada regional del Ministerio de Trabajo de la Nación, “se constataron 43 trabajadores sin registrar–vulgarmente decimos en negro-, pero se dice sin registrar su contrato de trabajo”. “Son trabajadores que están sin recibo de haberes, sin aportes jubilatorios, sin obra social y sin ART”.

Se trata de un grupo de trabajadores que llegaron desde Mendoza, tercerizados a través de una cooperativa.

Uno de los referentes de la seccional UATRE contó que la empresa no estaba cumpliendo con el convenio ni la paritaria. “Que paguen 1.797 pesos, más el presentismo, más sumas no remunerativas y el 8 por ciento de zona desfavorable”, reclamó. Si así fuera, la cifra alcanzaría los 2140 pesos por día. O media botella de Special Blend. Pero según el dirigente gremial los trabajadores contaron que solo pagaban 1.000 pesos el jornal. El responsable de Recursos Humanos de la empresa dijo al diario Río Negro que no era así. Pero lamentablemente no tenía los papeles para afirmar su postura.

Según contaron los trabajadores, la empresa les decía que les iba a mandar el recibo de haberes cuando volvieran a Mendoza. Esperá tranquilo…

Desde el Ministerio de Trabajo aseguraron que la empresa fue intimada a registrar a sus trabajadores y si no lo hacen se les aplicará una sanción administrativa.

Los campos, los golondrina y algunos de los dueños de la bodega de lujo.
Los campos, los golondrina y algunos de los dueños de la bodega de lujo.

Juan José Gómez, o cuando la precarización mata

Los resultados de la inspección no sorprenden. La precarización laboral en Bodegas Fin del Mundo no es nueva. Casi que es parte de su sello de origen, aunque Eurnekián no estaría de acuerdo en ponerlo en las creativas descripciones de sus etiquetas.

Lo peor es que esa explotación no solo le roba el trabajo a miles de “golondrinas”, sino que también se puede quedar con la vida de ellos. Como la de Juan José.

Juan José Gómez de 24 años había llegado de Formosa hasta Neuquén en busca de trabajo y un futuro mejor para su familia. Sus hijos pequeños lo esperaban en Formosa.

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Como cuenta la impactante crónica de La Izquierda Diario, el 13 de abril había cobrado su primera quincena. Ese día le habían asignado la tarea de “descubar” los tanques. “Había que hacer esa tarea rápido, porque la inhalación de gases es completamente tóxica: provoca mareos, náuseas y dolor de cabeza, según cuentan sus compañeros. Ese día Juan José ya había descubado un tanque. Esta vez su compañero se quedó abajo, haciendo un canal de aire entre el orujo y la superficie del tanque y él subió a la superficie. No había un tercer trabajador. Inmediatamente, según testimonios, se escucha el grito de Juan José pidiendo auxilio. Luego de diez minutos sus compañeros pudieron sacarlo de adentro del tanque, y aunque dieron primeros auxilios, con conocimientos básicos, su cuerpo no resistió y falleció producto de la inhalación de anhídrido carbónico, bajo la causa de edema pulmonar, camino al hospital de la ciudad”.

La muerte de Juan impactó a todos y todas. Sus compañeros decidieron iniciar un paro durante tres días, exigiendo ropa de trabajo y condiciones de seguridad e higiene.

La Izquierda Diario cubrió el caso y le dio la voz a sus jóvenes compañeros y compañeras, que contaron cómo trabajan quienes hacen esos vinos de lujo. Pibes de 22, 24 años, y más grandes también. Sin embargo, los funcionarios del gobierno anterior y de este, se tomaron su tiempo para “ir a ver”.

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Natalia Hormazábal y Mariana Derni, abogadas del CeProDH, tomaron la causa en sus manos. Como contaron estos días, “la causa laboral por la muerte de Juan José se encuentra en proceso, desde Centro de Profesionales por los Derechos Humanos ejercemos la representación de su familia. Este mes de agosto, comenzarán a brindarse testimonios en la causa que tramita ante el Juzgado Laboral Nro 4 de Neuquén”.

A ellas, como a quienes hacen funcionar la bodega cada día, no les sorprendieron los resultados del operativo. “El gobierno de la provincia de Neuquén, así como sus organismos de trabajo saben desde hace años las condiciones paupérrimas y de inseguridad laboral para sus trabajadores de Bodegas del Fin del Mundo, integrante de uno de los grupos empresariales más grandes y poderosos del país”, denunciaron.

¿La inspección podrá “devolver” a los tercerizados todo lo que les robaron estas temporadas? ¿La empresa cambiará algo? Difícil. Todos los que conocen el negocio saben que esos operativos del Ministerio y UATRE son para “hacer como que hacen algo” mientras el 70% de las trabajadores y trabajadores rurales siguen laburando así.

Como dicen los padres de Juan José, sus amigos, las abogadas: “las vidas de los trabajadores y trabajadoras valen más que las ganancias de los empresarios. Seguiremos exigiendo y peleando por justicia”.




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