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Red Internacional

Como si fuera el cuento de la buena pipa, los empresarios no quieren dar aumento. El lunes 5 de diciembre cerró el acuerdo entre la UOM y las cámaras que nuclean al 80% de los trabajadores metalúrgicos, pero aún faltan cerrar las grandes siderúrgicas.

Luego de cerrar un acuerdo que sigue dejando el salario metalúrgico muy por debajo de la canasta básica, ahora se dilata la discusión con los empresarios siderúrgicos. Techint y Acindar son los pulpos del acero que se niegan a otorgarle a los trabajadores del sector un aumento similar al que acordaron con el resto de las cámaras empresarias.

El sector que se vino beneficiando con producción bajo la pandemia por declararlo "esencial" y que viene en constante aumento de producción gracias a las obra pública y el millonario proyecto del gasoducto Néstor Kirchner, le niega a los trabajadores un raquítico aumento conseguido por la "nueva" conducción de Furlán y Brunelli.

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Es que esta nueva conducción sigue profundizando la división al interior del gremio, separando a los trabajadores de las principales empresas productoras de acero del resto de los metalúrgicos, incluso empujando a que cada empresa arregle por su cuenta. Errada estrategia que debilita la poderosa fuerza del gremio industrial más numeroso del país.

Hoy los trabajadores de la planta Acindar Villa Constitución, votaron en asamblea general mostrar el hartazgo con una patronal miserable que hace que en vez de estar pensando en las fiestas en familia o alguna escapada de vacaciones, se tenga que estar lidiando por recomponer el salario comido por la inflación. A pesar de la intervención del Ministerio de Trabajo que dictó una conciliación obligatoria de 5 días, a mano alzada en medio del playón histórico, se votó no acudir ante el llamado a realizar coberturas en horas extras, demostrando que se quiere vivir dignamente con el sueldo mensual y no con la distorsión que genera el esfuerzo extra de 12 horas de agotador trabajo. Mañana será un día clave para mostrar que podemos ir por más y conseguir lo que todo trabajador merece, un salario básico digno equivalente al costo de vida.

La asamblea de Acindar muestra que el camino para que la voz de los trabajadores pueda expresarse es la unidad. Hoy fuimos los siderúrgicos, pero debemos aprender de los errores y evitar repetirlos. A menos de 4 meses de que se vuelva a discutir una nueva apertura de paritarias, tenemos que evitar que nos dividan entre efectivos, contratados y tercerizados, por ramas o por fábricas. Lamentablemente en otras seccionales, la pesada bota de la burocracia sindical impide que la bronca pueda salir a flote y demostrar que luchando en unidad se puede ganar.


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