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Asamblea de afiliados de ATE capital: que no sea trámite en medio de los ataques

El miércoles 25 de abril está convocada la asamblea de afiliados de ATE Capital, el segundo gremio en importancia de la administración pública nacional y entre los trabajadores de la ciudad que cuenta con afiliados, delegados y juntas internas en los principales organismos. A propósito de la puesta a discusión de su memoria y balance, reproducimos en La Izquierda Diario, la declaración de la Agrupación Marrón Clasista.

Agrupación Marrón Clasista

PTS + independientes

Martes 24 de abril | Edición del día

La asamblea de afiliados se da en una situación crítica para los estatales en general y para nuestro sindicato en particular. Cada despido que suman las autoridades, en búsqueda de su preciada dotación óptima, va minando la capacidad de combate, de una organización que debería tener como primer objetivo, organizar a los compañeros y compañeras para momentos decisivos como estos.

De principio de año a esta parte el gobierno avanzó, solo por contar los casos que quedan enmarcados en lo que sería la “órbita” de ATE Capital en el INTI, ENACOM, MINEM, Medio Ambiente, Defensa, Industria, CCK y Hacienda entre varios sectores más. En el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires, también estuvieron los de Villa 31, el Canal de la Ciudad, el Centro Cultural Recoleta y del Ballet Estable, entre otros.
En la última semana, el alerta se disparó ante los despidos anunciados en la Dirección de Discapacidad y por último, con el conflicto aún en curso, en el Ministerio de Agroindustria. Mientras los trabajadores de varias dependencias siguen la pelea por sus reincorporaciones y desde la directiva sigue sin haber propuestas claras de cómo seguirla hasta vencer.

Uno de los hechos que le fue dando una tonalidad particular al color verde y blanco, fue el acta firmada en el MINEM. Toda una novedad para nuestro gremio, la firma de un acta que comprometía la paz social, cuando ni siquiera se sabía quiénes eran los despedidos, a cambio de tres meses de cursos de capacitación a los compañeros/as, dejando a los despedidos librados a su suerte individual. El otro caso, menos conocido, incluso quizá por muchos de quienes van a participar de la asamblea de afiliados, es el de Casa de Moneda, donde la dirección del sindicato literalmente cerró las puertas a los compañeros y delegados que de allí se acercaban para largar un conflicto, y organizar a los compañeros frente a los más de 500 despidos que cuentan de 2016 a esta parte.
La conducción de ATE, abandonó la consigna de todos adentro por sálvese quien pueda en negociaciones, que dejan un tendal de despidos y en una mejor posición al gobierno para avanzar con su plan.

En el medio quedaron las escenas de división a las que han arrastrado a ATE, con momentos lamentablemente destacados, como esa tarde en el Ministerio de Defensa en la que la militancia de ATE capital se retiraba, un poco a las apuradas, con tal de no compartir calle con sectores de ATE Nacional y viceversa. Es que, una de las máximas predilectas que ATE Capital y de ATE Nacional ha ido ubicando en sus manuales de conducción, es que, conflicto que no se dirige, conflicto que no se apoya.

No son sólo los despidos

Los despidos en la administración pública que se cuentan por miles, son solo la punta del iceberg. Nuestra vida se precariza más y más entre salarios totalmente insuficientes, una inflación creciente y ahora, para colmo, un tarifazo que se va sentir como un verdadero manotazo a nuestros magros salarios. La pregunta es entonces ¿la única salida es esperar el próximo embate?

Sacando lecciones de la respuesta que podía tener un ataque generalizado como el que intentaron con la reforma previsional, el gobierno decidió avanzar por sectores, sin prisa pero sin pausa. Con despidos en diversos organismos, salarios por debajo de la línea de pobreza, y presentismo incluido, a la que se suma una supuesta “productividad” que no es más que persecución sobre los trabajadores.

El principal punto de apoyo que encontró el gobierno, para hacerlo, fue la conducción de UPCN. Como sindicato mayoritario, no fue capaz de convocar una sola medida de lucha para parar los despidos. Quizá porque tienen la práctica, no muy efectiva, de solo defender a sus afiliados, ya que en el último tiempo han contado despidos entre sus afiliados. A los trabajadores monotributistas, no los reconocen como trabajadores y les niegan, incluso, la posibilidad de afiliarse al sindicato. En algunos organismos, son parte de la conformación de las listas de aquellos que quedan y aquellos compañeros que “tienen que irse”. Suena duro, pero así funciona la cosa. Que UPCN es fanático de resguardar los intereses del gobierno, es sabido desde hace unos 40 años, pero hay que volver a recordarlo a cada paso. Fueron oficialistas de todos los gobiernos y han sido “mimados” por muchos.

Por eso la responsabilidad principal no está en los trabajadores y trabajadoras, y su supuesta “pasividad” que aparece de vez en cuando como argumento para no ir a la pelea. ¿Cuántos llamados a una lucha conjunta entre afiliados, no afiliados, plantas permanentes, artículos 9, tercerizados de maestranza se han escuchado por parte de los principales dirigentes de nuestros sindicatos? Creemos que ninguno, porque está naturalizada la división en “zonas de influencia”, “kioskos” o “quintas” de cada dirigente, incluso dentro de la propia ATE.

ATE, si realmente busca ser alternativa a la dirección traidora de UPCN, es decir, ubicarse como el principal gremio de lucha contra los ataques a las y los trabajadoras, a todos y todas, debería buscar las mil y una formas de evitar esta división, llamando permanentemente a medidas unitarias.

Pero para avanzar por ahí hay que empezar por casa. ATE tiene que ser, en sí mismo, un lugar para organizar la pelea. ¿Es posible conducir una lucha del conjunto de los trabajadores, si las instancias deliberativas del sindicato están frenadas desde hace meses, justo cuando pasaron los despidos? Si uno pretende participación, compromiso y pelea de parte de los trabajadores, tiene la obligación de garantizar la participación, el debate, la crítica, la contraposición de ideas, de los delegados, de los trabajadores y sobretodo de los actuales protagonistas, los despedidos. ATE, está paralizado como sindicato de hace meses y eso se rellena con algunas banderas de sus delegados y delegadas en marchas convocadas sin mucha preparación que digamos. Así no, compañeros y compañeras. Así el gobierno nos toma el pulso, y continúa avanzando.

Puntos de apoyo para coordinar las luchas en curso

Puntos de apoyo, para buscar aumentar las fuerzas con las cuales se cuenta para sostener un conflicto de las características que nos presenta el gobierno, existieron desde que se largaron los despidos. Para empezar por lo más cercano, el INTI y el Posadas, se ubicaron como dos conflictos de impacto, que lograron romper el cerco mediático del gobierno. Si no se tuvo ninguna política para sumar esas fuerzas, es porque la unidad y la coordinación se negaron sistemáticamente. Se dejó pasar la oportunidad de coordinar con los Mineros del Río Turbio, con los trabajadores Ferroviarios, con tantos otros que en lo que va del año han salido a la calle contra los despidos.

Los dirigentes de nuestro sindicato dirán que no está dentro de las obligaciones de ATE buscar esa coordinación, que es una responsabilidad de la conducción nacional de ATE, de los demás sindicatos o de la CGT. El problema es que, mientras no se unen las luchas, para adquirir fuerza, el gobierno nos sigue midiendo, los despidos avanzan, dependencia por dependencia, y así van preparando un marco ideal para hacernos pasar una paritaria de hambre, de la mano de Andrés Rodríguez de UPCN.
También es un punto de apoyo el hecho de que muchísimos estatales participamos estuvimos en las calles en cada jornada de lucha nacional que se convocó, confluyendo con otros trabajadores el 18D contra la reforma previsional, en el 21F y con el enorme movimiento de mujeres el 8M.

La discusión entonces que se abre es si toda esta fuerza será puesta en función de derrotar el ajuste que está en curso, hoy, con medidas unificadas y decididas democráticamente. O si por el contrario las medidas divididas y aisladas, se corresponden a simplemente jugar en la interna del PJ en el 2019. El objetivo de debería estar puesto en bregar por los intereses del conjunto de los afiliados y no afiliados, y no subordinar esas peleas a una apuesta electoral, de uno u otra figura electora. Por eso desde la Agrupación Marrón Clasista hemos peleado siempre por un sindicato independiente, de todos los partidos patronales.

La solución de un problema, empieza por reconocerlo

Quienes hoy están al frente de ATE Capital, y tienen la responsabilidad de conducir un gremio en el medio de un fuerte ataque por parte del gobierno, han cambiado las cosas de lugar. Han reemplazado el debate, la contraposición de posiciones y la discusión democrática, necesarias para sostener un conflicto, por palabras llenas de esperanza, pero sin actos a la altura que las sostenga. En lugar de adoptar la forma de un sindicato en lucha, han adoptado la forma de la campaña electoral. Por eso, desde el 11 de enero que no se convoca a los delegados para discutir cómo seguir. La batuta de esta conducción apunta más al escudo del PJ, que a las banderas de los despedidos exigiendo por su reincorporación en las calles.

Es así que llegamos a una asamblea de afiliados, que tiene el objetivo de hacer la memoria y el balance del 2017, dejando vacante el espacio para las lecciones de casi cinco meses de derrotas.

No se conocen hasta el momento ningún aporte a fondo de lucha alguno por parte del gremio, cuando lo que está planteado es un fondo de lucha permanente para sostener a los compañeros despedidos. Si nuestro sindicato no está en crisis financiera, ¿porque no podemos sostener a los compañeros para que no tengan que bajarse de la pelea luego de las primeras semanas, cuando el desgaste y las necesidades empiezan a apretar? Cada golpe respondido a la altura, en este caso, cada reincorporación conseguida nos sumaria en fortaleza, mientras que dejaría al gobierno más dubitativo para avanzar en nuevos despidos, y de conjunto, en las condiciones laborales.

Lo que está en discusión

Partiendo de estos elementos generales de balance, desde la Agrupación Marrón, de la que formamos parte militantes del PTS junto a compañeros y compañeras independientes, llamamos a rechazar la Memoria y Balance presentada por la conducción del sindicato. Planteamos la necesidad de convocar a una asamblea extraordinaria abierta a afiliados y no afiliados, de todo el gremio para discutir cómo continuamos la lucha contra los despidos, cómo nos organizamos para dar un fuerte mensaje contra el tarifazo y cómo preparamos la próxima discusión paritaria que buscará consolidar la enorme pérdida de poder adquisitivo que hemos sufrido en los últimos dos años. Ademas junto a estas peleas, levantamos la bandera por el derecho al aborto libre, gratuito y seguro. Así como el movimiento de mujeres incluye las demandas de las y los trabajadores, nosotros debemos incluir las demandas de las mujeres todas. El derecho al aborto legal, libre, seguro y gratuito viene siendo vedado por todos los gobierno, incluso en la presidencia de una mujer, por eso tenemos que incluir esta sentida e importante demanda a todos nuestros reclamos.

En pos de pelear por esta perspectiva, participaremos de la asamblea de afiliados y plantearemos mociones comunes con las juntas internas combativas y demás agrupaciones antiburocráticas, clasistas y de la izquierda.







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