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Red Internacional

Tras la represión de la madrugada, más de mil manifestantes salieron a las calles a defender a los obreros de la carne. Nuevamente la respuesta del gobierno fueron los gases lacrimógenos y las balas de goma. Pero las y los trabajadores no se dan por vencidos. Pérez Millán se puso de pie. ¡Tienen que ganar!

Martes 16 de marzo | 21:36

“¿Sabés qué pasa? Son 40 años”, grita un obrero frente a la escuadra policial. De fondo se escuchan los tiros de la Infantería que el ministro de Seguridad de la provincia, Sergio Berni, envió a modo de respuesta a los obreros, que reclaman un salario digno y poder elegir a sus representantes frente a los sindicalistas vendidos que están al frente del sindicato, sin que los apoye nadie. Y esos 40 años de maltratos, de derechos perdidos, de agravios a cada momento en esa “dictadura” que se vive del alambrado para adentro en ArreBeef; esos 40 años de acosos a las obreras por parte de los supervisores, es lo que estalló por la madrugada cuando empezaron a volar los gases lacrimógenos contra los pibes, los abuelos y las familias que acompañaba a los obreros. La bronca contenida de años de maltratos que ningún gobierno quiso escuchar. Y esa bronca se convirtió en una enorme movilización popular en la ciudad de Perez Millán, un gran espaldarazo al reclamo de los obreros que desafía a burócratas sindicales y a la represión del gobierno. Un conmovedor caudal de vecinos, jóvenes, niños, mujeres, jubilados y jubiladas parecían decirle a los obreros de la carne: “su lucha también es nuestra lucha”.

“No nos vamos nada; que nos saquen a patadas”, gritan los obreros y sus familias. Y convocan a marchar en rechazo a la represión. Son las 2 de la tarde y de cada cuadra se acercan familiares, obreros y vecinos al Monumento a la Virgen, en Manfredi y Belgrano. Sobre cartones y pasacalles pintaron consignas significativas: “16/3 Ni olvido Ni Perdón”. A días de las movilizaciones del 24 de marzo por un nuevo aniversario del golpe genocida, los obreros de la carne recuperan consignas históricas de las “Madres de Plaza de Mayo” contra la represión. Otro trabajador caminaba portando orgulloso un cartel que decía: “El silencio no es mi idioma”, como reza la letra de una canción de Callejeros.

La saña de la noche previa también recordó los años de la dictadura. El gobierno de Axel Kicillof y su Ministro de Seguridad enviaron un centenar de miembros del cuerpo de infantería que, en un operativo a la madrugada, cortaron la luz del barrio lo que recordó a lo que hicieron durante el llamado “Apagón de Ledesma” en Jujuy, en una noche oscura del genocidio del ‘76.

En Pérez Millán desataron la represión y posterior cacería con balas de goma y gases lacrimógenos, golpeando a las familias obreras durante varias horas. Buscaban amedrentar, generar terror. Querían que los obreros se vayan a sus casas y agachen la cabeza. Pero son 40 años y “no nos vamos nada...”

La movilización es inmensa. A medida que avanza no para de crecer, con los vecinos que abandonan los umbrales y se unen a la columna que encabezan los obreros. Paran frente a la delegación municipal y los más jóvenes van a la comisaría. Ahí están los que anoche los golpearon e hirieron a sus familiares. La marcha rodea el edificio y empieza nuevamente la represión, pero nadie retrocede.

La bronca en Perez Millán es enorme y recorre las calles hasta el sindicato y luego a la casa del odiado burócrata de la carne Luis Pérez. Reclaman su renuncia por su complicidad eterna con la patronal de Hugo Borrel, ese que los menosprecia y les paga migajas mientras gana millonadas en dólares. La Federación no parece tener el mismo apuro que los trabajadores en desplazar a Pérez y esos dirigentes cómplices de cada agravio.

Al caer la tarde desconcentran y anuncian que discutirán como seguir. En las redes sociales y en los grupos siguen llegando mensajes y videos que expresan la bronca: “propongo a los comerciantes no vender comida ni bebida a ninguna fuerza represora”; “gente del pueblo no le den ningún lugar en ningún lado a la infantería”. El odio a la Policía se mezcla con la alegría de la enorme marcha. Las exigencias y las críticas a un gobierno provincial y nacional que solo aparecieron en la forma del duro bastón policial, crecen a medida que pasan los días y la indiferencia estatal.

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Pasaron tres semanas del inicio de la lucha. Desde la Izquierda Diario, junto a nuestros compañeros del PTS en el Frente de Izquierda-Unidad, acompañamos desde el primer momento esta pelea ejemplar que llevó grandes acciones adelante: la toma de la fábrica con el apoyo de la población, los bloqueos de los portones, la permanencia pacífica en el sindicato, la organización de visitas solidarias como Nicolás del Caño y Claudio Dellecarbonara así como de muchas delegaciones sindicales como Madygraf, Hey Latam, trabajadores del Frigorífico Rioplatense y Ecocarnes, movimientos sociales y organizaciones de mujeres.

Y ahora, un nuevo capítulo de esta lucha que ya es histórica y que merece ganar: la resistencia a la represión, siempre en unidad con los vecinos. Estas son las fuerzas para continuar la pelea: las asambleas para definir los pasos entre todos los obreros y obreras, confiando en sus fuerzas, en la de sus familias, vecinos y las organizaciones solidarias. ¡Viva la lucha de las y los obreros de la carne!




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