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Diego Sacchi

@sac_diego

Miércoles 24 de septiembre de 2014 | Edición del día

Con ese titular el diario argentino La Nación ha editorializado el fantasma de cómo Argentina se estaría convirtiendo en Venezuela, por una supuesta búsqueda de mayor control estatal sobre las empresas privadas. Tras esta “campaña” que busca legitimar una salida por derecha a la crisis del “progresismo latinoamericano”, las corporaciones mediáticas ocultan que, tanto el gobierno argentino como el venezolano, vienen dando respuesta que fortalecen a las oposiciones de tinte neo liberal.

No es casual queMaduro haya “imitado” a los pagadores seriales kirchneristas garantizando una y otra vez que Venezuela honrara su deuda externa ante los rumores de un posible default del país caribeño. Mientras la inflación y la escasez afectan a los trabajadores y el pueblo pobre, el gobierno bolivariano busca cerrar acuerdos y pactos con sectores empresariales (al igual que el gobierno argentino) garantizándole suspensiones, despidos y medidas monetarias y fiscales favorables.

La huelga de los trabajadores en SIDOR, exigiendo la apertura de la negociación del contrato colectivo de trabajo vencido hace 4 años, fue la expresión más saliente del descontento de sectores obreros con la política del gobierno de Maduro.
La respuesta al reclamo obrero fue la Guardia Nacional Bolivariana militarizando las instalaciones de SIDOR para “garantizar” la puesta en marcha de la fábrica luego de 12 días de huelga. Las imágenes guardan una gran similitud con las que se vieron en las puertas de Lear en la zona norte de Buenos Aires. Es que Maduro (el auto denominado presidente obrero), como su par de la otra punta del continente, ha decidido responder con militarización y represión al reclamo de los trabajadores.

Durante la huelga los trabajadores fueron reprimidos, detenidos y tuvieron que enfrentar el ataque del Presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, que los calificó de mafiosos en un discurso que buscó criminalizar la lucha para culminar con la militarización de la planta. En este juego de similitudes, no es casual la respuesta del gobierno a los trabajadores de SIDOR sea parecida a la dada por el kirchenrismo, con Berni a la cabeza, contra la lucha en Lear.

Mientras algunos le sacan el polvo a las fotos de la cumbre en tierras Marplatenses y repiten en voz baja “el ALCA, al carajo” buscando recordar los “buenos tiempos” del progresismo latinoamericano, la realidad es que buena parte de esos gobiernos comienzan a aplicar las medidas de ajuste que recaen sobre los trabajadores y el pueblo pobre. Y es así que ante el descontento obrero Maduro, poniéndose a “tono” con los nuevos tiempos políticos como el kirchnerismo, quiere tener su propio Berni bolivariano.







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