Internacional

DEBATE IZQUIERDA BRASILERA

Apoyo de la corriente MES del PSOL brasilero a medidas represivas del poder judicial

Debate con Luciana Genro y el Movimiento de Izquierda Socialista (MES-PSOL) a partir de su apoyo a las medidas de carácter represivo propuestas por el Ministerio Público y el poder judicial.

Leandro Lanfredi

Trabajador petrolero | Rio de Janeiro

Sábado 20 de agosto de 2016 | Edición del día

Desde Esquerda Diário venimos polemizando con Luciana Genro y su corriente, el Movimiento de Izquierda Socialista (MES) en el Partido Socialismo y Libertad (PSOL), por sus posiciones de llevar “la Operación Lava Jato hasta el final”. Estas posiciones ubicaron a esta corriente como parte del sector golpista durante los últimos meses, no solo porque no se contrapusieron al impeachment hasta la víspera de su votación, sino porque también apoyaron “críticamente” todas las iniciativas de carácter represivo del poder judicial. Sus nuevas posiciones son un avance en el apoyo al poder judicial y exponen cómo se alejan de posiciones anticapitalistas.

Mientras antes se trataba de un debate que desde el punto de vista argumentativo debía entenderse, según el MES, como el “apoyo a una revolución política” que la Operación Lava Jato supuestamente promovía, la nueva posición adoptada por esta corriente, si dejamos de lado su anhelo de ver a Lula y al PT destruidos no por las manos de la clase obrera en lucha sino por las togas y la Policía Federal, implica un salto de calidad.

Defienden exactamente la misma posición que el juez Sérgio Moro, responsable por la Operación Lava Jato, y Rodrigo Janot, juez y procurador general de la República. Del apoyo crítico a los “reaccionarios miembros del “partido judicial” pasaron rápidamente a ser los portavoces y línea auxiliar de su política. El pasado 15 de agosto, el equipo de Luciana Genro publicó en facebook una reivindicación de las 10 medidas de combate a la corrupción propuestas por el Ministerio Público. Esta publicación en las redes sociales generó un intenso debate en los medios jurídicos y entre los sectores progresistas. Queremos señalar aquí cómo no existe nada de izquierda en las posiciones que llevan a apoyar esa institución y sus medidas represivas. Este debate arroja luz, una vez más, sobre el tipo de partido y las tareas que se vislumbran para la izquierda brasilera.

Apoyo a una institución represiva y las propuestas para aumentar su poder

La candidata a la intendencia de Porto Alegre, Luciana Genro, respondió diversos comentarios, destacamos solo uno de ellos para ilustrar su lógica para entrar luego en el debate.

Para la candidata a la intendencia de Porto Alegre se trata del inicio del debate. Para ella, “La idea de que existe impunidad en Brasil solo es verdadera cuando hablamos de la impunidad para los criminales de alto escalafón, pero no para la mayoría. No es por acaso que las prisiones están superpobladas y que son mazmorras medievales. Están destinadas solo a los pobres, con raras excepciones. Extrañamente son estas excepciones las que despertaron la ira de muchos que nunca abrieron la boca para luchar por el derecho de defensa de los pobres, y que ahora se rebelan contra los arbitrios de Sérgio Moro.

Es decir, critica a aquellos que se rebelan ahora contra los abusos del poder judicial cuando estos abusos afectan a los poderosos. Correcto. Pero en lugar de avanzar en el cuestionamiento de tantos absurdos como que casi el 40% de la población penal brasilera nunca ha sido juzgada, las escuchas ilegales, las detenciones ilegales, las torturas en morros y favelas, su posición se dirige en sentido opuesto. En lugar de apoyarse en aquellos que se oponen al poder judicial para cuestionar estos abusos, Luciana y su corriente hacen lo opuesto. Es como si dijeran, traten a los ricos como tratan a los pobres y negros. Sabemos que estos métodos generalizándose como violencia de Estado serán utilizados contra los trabajadores y el pueblo pobre.

No habrá un avance “republicano” que trate a todos igualmente ante la ley. La ley está hecha una y mil veces conforme los intereses de los políticos y sectores dominantes. El Estado no será neutral en una sociedad de clases, aunque elemental es necesario recordarlo. Apoyar las medidas represivas contra los poderosos en nombre de que ya se aplican con los sectores de “abajo” no lleva a combatir las arbitrariedades, sino muy por el contrario.

Antes del impeachment, en una editorial, esta corriente interna del PSOL argumentaba que no habría golpe con la aprobación del impeachment sino un “golpe contra la Operación Lava Jato”. Iban más allá de su apoyo a esta Operación, que reproduce y disemina métodos represivos y arbitrarios y cuenta con comprobados miembros entrenados en los Estados Unidos: “tenemos que apoyar la Operación Lava Jato, siendo críticos frente a los excesos de Sérgio Moro, excesos típicos en nuestro sistema penal, que ahora son cometidos contra las elites.” Su argumento “republicano”, a pesar de las apariencias, es el de generalizar los métodos represivos. Y estas 10 medidas son justamente eso. No se trata de un inocente “inicio del debate” sino de su broche de oro.

Una vez más sobre las 10 medidas de Moro, Dallagnol y Janot

Las medidas propuestas por el Ministerio Público en sus charlas en Iglesias, apariciones mediáticas y lobby en el Congreso buscan alterar los derechos en el país. La cuarta medida propuesta instaura la ejecución inmediata de la pena siendo que hasta que el Supremo Tribunal Federal lo modifique, solo se daría legalmente ejecución (no así con los pobres) luego de transitar por un juzgado. Suprime otras garantías constitucionales como el “embargo de declaración” y toma medidas para obstaculizar los habeas corpus. Es decir, medidas represivas que no solo serán usadas con sectores acomodados, algún que otro caso, sino principalmente contra la inmensa mayoría de los trabajadores y el pueblo pobre.

Otra medida propuesta por el Ministerio Público, la número 8, busca imputar a los partidos políticos de responsabilidades. En medio de una profunda corrupción capitalista terminar con el sistema partidario existente y crear uno nuevo a la medida del poder judicial. Implementar una operación “Manos Limpias” en el país; colocar algún Berlusconi en el poder; garantizar la impunidad y acabar con el régimen existente. Finalmente, la medida 9, supuestamente para garantizar el retorno del dinero a los cofres públicos, garantiza que una parcela vaya a manos de los jueces y fiscales. Medidas claramente de izquierda, ¿no? Ayudar al juez Sérgio Moro, al fiscal Deltan Dallagnol y a Janot a enriquecerse, ayudar a terminar con los habeas corpus... No es un deslice, o un caso aislado, es una concepción de partido y de las tareas de la izquierda.

No se trata de una posición aislada. Sino una vez más de separar las tareas políticas del sujeto que las ejecuta, problema recurrente en la tradición política morenista de la cual proviene esa corriente y el PSTU, entre otras. La tarea, la “verdadera revolución política”, a decir del MES, sería la superación del PT y de todo el régimen del 88. Tarea con la que coincidimos, por eso defendemos la demanda de imponer por la fuerza de la movilización una nueva Constituyente justamente para ayudar a los sectores de masas a desarrollar la crítica a los privilegios de los políticos y jueces hacia un cuestionamiento a todo el régimen democrático, que sirva como experiencia y que permita aproximarnos a nuestros objetivos anticapitalistas y revolucionarios. Sin embargo, para el MES es lo mismo el sujeto y los métodos de esta “revolución política”. Podrían ser las masas, los trabajadores o quién sabe, hasta incluso el juez Sérgio Moro. Da lo mismo en esta tradición objetivista. Una acción como esta en manos de Moro y compañía solo puede resultar en el fortalecimiento de los aspectos arbitrarios y represivos del régimen (por ejemplo, restringir el habeas corpus) y estaríamos muy lejos de combatir la corrupción. Se cambiarían los esquemas petistas, tucanos (PSDB) y del PMDB por otros nuevos ligados al imperialismo, esta vez, con el sello de aprobación del poder judicial.

Más allá de este núcleo problemático, esta posición política deja en evidencia un segundo eje sobre las tareas que el MES y Luciana Genro atribuyen a la izquierda. Acercarse, por la vía que sea, a la opinión pública, tal como ocurre con la Operación Lava Jato; dar un barniz de izquierda a lo que sea “popular”, independientemente del carácter y las contradicciones del fenómeno. Y de este modo, buscar con quien sea, ocupar un espacio electoral. Sea con el partido Rede de Marina Silva (apoyado por el banco Itaú y la empresa Natura) que no aceptó aliarse con el PSOL en Porto Alegre, o en el ámbito internacional primero con Tsipras, luego con Sanders hasta que este apoyó a Hillary Clinton.

De Moro o Dallagnol no puede esperarse nada progresista. Ser la línea auxiliar de su propuesta de 10 medidas represivas puede ayudar a obtener algunos votos “Lava Jato” y de lectores de la revista Veja en Porto Alegre, pero no ayuda a desarrollar el sujeto político que puede ser el portavoz de un cuestionamiento radical a este régimen político y de un poder judicial arbitrario y autoritario.







Temas relacionados

Sergio Moro   /    Lava Jato   /    PSOL   /    Brasil   /    Internacional

Comentarios

DEJAR COMENTARIO