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PANDEMIA Y CRISIS HABITACIONAL.Antonella, delegada de Magaldi: “Nuestra lucha por la tierra es una referencia frente a la falta de vivienda en Rosario”

Con la llegada de la segunda ola de pandemia al país queda al descubierto la falta de medidas de los gobiernos para resolver problemas estructurales como la vivienda y la demanda por la tierra. A esto se le suma el fin del DNU 320/2020 y el inicio de juicios de desalojo.

Sábado 3 de abril | 21:23

El 31 de marzo terminó el Decreto de Necesidad y Urgencia 320/2020 que se firmó el 29 de marzo de 2020 con la llegada de la primera ola de pandemia. El decreto que congelaba el pago del alquiler se acabó y deja en mano de las inmobiliarias qué pasará con aquellas deudas, ya que el decreto permitía no pagar el alquiler y que no haya desalojos por ese motivo. Pero ese monto no pagado se iba acumulando generando una gran deuda para las personas que tienen que alquilar y no pudieron pagar por haberse quedado sin trabajo, perder ingresos, etc como lo fuimos viendo desde marzo del 2020.

En Rosario, incluso antes del fin de la prórroga, se iniciaron entre 380 y 400 juicios de desalojo en los tribunales provinciales contra personas que no pueden pagar el alquiler de la casa donde viven. Una medida anti popular que llevó a cabo la Justicia en el marco del aún congelamiento de alquileres.

Esta situación que se abre con la segunda ola, con nuevos ataques a trabajadores y trabajadoras y la juventud, que son quienes principalmente deben alquilar, y al mismo tiempo son quienes sufren los despidos, la precarización, el trabajo no registrado, se combina con los graves números de pobreza dados a conocer por el Indec en los últimos días: El 38,3% de la población del Gran Rosario al cierre segundo semestre del año se encontraba en situación de pobreza y el 7,4% en la indigencia. Estamos hablando de 134.173 hogares y 506.419 personas pobres en el aglomerado que integra Rosario y localidades linderas. En ese marco el gobierno nacional decidió retirar el IFE que era para muchos y muchas el único ingreso que podían tener.

Sin embargo, las peleas se mantienen firmes por el derecho a la vivienda y a la tierra y se convierten en un ejemplo a seguir, como marca Antonella Salina, delegada de la toma de Magaldi y Benteveno, que hace 6 meses se sostiene con más de 130 familias en el lugar. “Con la llegada de la pandemia y al quedarnos sin trabajo ni ingresos, muchas familias no pudimos seguir pagando el alquiler, no nos quedó alternativa que tomar un basural y construir con mucho esfuerzo nuestras casas, nos habíamos quedado en la calle con nuestros hijos e hijas, sin poder tener un techo para nuestras familias. Nuestra pelea por la tierra y la vivienda sigue firme ya que aún no conseguimos respuestas del Estado”.

En la toma de Magaldi la mayoría son madres solteras con niños, que son las que empezaron a llevar adelante la lucha. Y el ingreso básico que tienen algunas es una Asignación Universal ya que la mayoría de las mujeres que están desocupadas. “Nuestra pelea se hizo fuerte porque desde el comienzo se basó en una organización de las y los vecinas en asambleas, allí decidimos todo lo que vamos a hacer, desde la puesta en pie del comedor, como también nuestras acciones callejeras, porque desde el primer intento de desalojo hemos marchado y cortado calles para exigir respuestas a los gobiernos, y hemos recibido una gran solidaridad de organismos de derechos humanos como también de organizaciones políticas, estudiantiles y en lucha como la cooperativa Rectuel. Por eso sabemos que nuestra lucha por la vivienda y la tierra, es una referencia frente a los nuevos desalojos en Rosario y la falta de vivienda”, agrega Antonela.

La toma de Magaldi se suma a otras tomas que llevan años en la ciudad, como sucede con el barrio La Cariñosa, que también enfrentan los intentos de desalojos y la falta de servicios básicos como la luz y el agua.

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Frente a los nuevos desalojos, hubo movilizaciones en la ciudad de Rosario para repudiar el hecho y pedir una nueva prórroga, sin embargo esta medida no resuelve el problema de no poder pagar los siderales alquileres, ni mucho menos de aquellos que no tienen nada, como son los sectores más precarizados y pobres de la ciudad.

La crisis de vivienda en la ciudad de Rosario y en la provincia de Santa Fe no es nueva pero se ha agravado, como muestran los cientos de asentamientos. La pandemia y la segunda ola que se avecina no hacen más que alertar sobre una nueva ola de crisis habitacional. Frente a esta situación el gobierno de Javkin no ha tomado una sola medida que pueda revertirlo, lo mismo el gobierno de Perotti desde la provincia, que no han llevado a cabo medidas como podría ser la inversión en planes de vivienda, con impuestos progresivos a las grandes fortunas como lo son las agroexportadoras de la región.

Solo en Rosario hay 80.000 viviendas ociosas, pero se apuesta al negocio de la especulación inmobiliaria como se mostró en el Concejo Municipal hacia finales de año 2020 cuando se discutía y daba el visto bueno a los grandes empresarios como Coto Cicsa, con el proyecto de dos mega torres lujosas.




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