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Red Internacional

Mientras se conocen los altísimos números de la inflación, el malestar social obligó al Frente de Todos y sus conducciones sindicales a una supuesta polémica: ¿hay que dar un bono? ¿O dejar que “fluyan” las paritarias? Contra las falsas opciones del ajuste, la izquierda exige a la CGT y lal CTA que rompan la subordinación al Gobierno y convoquen asambleas y plan de lucha por: aumento de emergencia para recuperar lo perdido, reapertura de paritarias, salario que cubra la canasta familiar, clausula gatillo.

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Miércoles 10 de agosto | 11:50
Foto: Purmamarca Digital

La confesión angustiada de una jubilada ante un móvil de TV sobre el hambre y la pobreza en que hoy vive, que le recuerda a su infancia, llena de rabia. Es el símbolo más brutal de un dato “macro”, como les gusta decir a los economistas del gobierno y la oposición: desde el 2015 las jubilaciones perdieron entre 30 % y 36 % de su poder adquisitivo. La huelga nacional docente de este miércoles también expuso que la indigencia llega hasta quienes sostienen la educación, pero también la salud. Ganan 47 mil pesos, o 20 mil, depende el desprecio de los gobernadores por su tarea. Las trabajadoras y trabajadores desocupados, precarios, que marcharán el mismo día, son los más golpeados de ese saqueo al bolsillo popular. Los programas sociales alcanzan para comprar un 60% de lo que podían hace 5 años. ¿Entrará en la auditoría que anunció Massa la pregunta: de 1 a 10, cómo calificaría sus ingresos en relación a sus necesidades familiares?

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Esa pobreza salarial tiene cientos de estadísticas. No solo desde la izquierda. Hasta los centros de estudios oficialistas y liberales la reconocen. El problema surge cuando se discuten las soluciones. En estos días distintos medios han difundido un debate que habría surgido en la alianza del Gobierno. ¿Hay que dar un bono o una suma fija, de 15 o 20 mil pesos, como plantean Sergio Massa y Cristina Kirchner? ¿Algún aumento del Salario Mínimo que hoy apenas alcanza para un cuarto de la canasta familiar? ¿Reabrir algunas paritarias en “modo escalera” para que algunos gremios lleguen al 65/70% mientras la inflación apunta al 90%?

Este miércoles lo repitió el ministro de Trabajo, Claudio Moroni: “Nosotros sostuvimos como política central del Gobierno que los salarios debían crecer por encima de la inflación y, de hecho, cuando asumimos fue dar una aumento de suma fija. No descartamos ninguna herramienta, todas están en evaluación, tenemos que ver cuáles tendrán mejor impacto en materia de cumplir ese objetivo. La realidad es que la mecánica de las paritarias está funcionando adecuadamente”. Moroni parece vivir en otro planeta, o en otro país. Lo que “está funcionando adecuadamente” es un mecanismo de transferencia de los bolsillos del pueblo trabajador a las cuentas bancarias de los dueños del país. Se nota en los datos con que arrancamos la nota pero también en el impactante cálculo recabado por el instituto CIFRA-CTA. Entre 2016 y 2021 creció la parte que se apropian los empresarios de la riqueza producida: los trabajadores perdieron 70.000 millones de dólares.

El debate de suma fija o bono o reapertura de paritarias muestra que el Frente de Todos solo analiza respuestas miserables e insuficientes para resolver un dilema: cómo sostener ese saqueo sin que se le vaya todo de las manos. Los conflictos que empieza a haber en algunos sectores lo obligan a ensayar alguna medida.

Bono, suma fija, reapertura controlada. Ninguna de esas medidas es suficiente. Hace dos meses el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf) aseguró que para devolverles a las y los jubilados lo que perdieron en los últimos cuatro años, el bono tendría que ser de 193 mil pesos. Y eso que tomaron como base la raquítica jubilación mínima. Según ese informe, los bonos para los trabajadores informales, estatales y privados deberían partir de los 300 mil pesos solo para reponer lo perdido.

Contra ese falso debate, el Frente de Izquierda denuncia la pobreza salarial y exigiendo a la CGT, la CTA y los sindicatos que convoquen asambleas en todos los lugares de trabajo, para que podamos discutir democráticamente cuánto tiene que ser la recomposición y qué plan de lucha se necesita para imponerla.

Serán parte de las banderas de la marcha del sindicalismo combativo, las organizaciones sociales independientes y la izquierda este 17 de agosto.

Cuatro medidas en defensa del salario

El PTS y el Movimiento de Agrupaciones Clasistas (MAC), plantean:

1. Aumento de emergencia ya para recuperar lo perdido por cada sector: jubilados, ocupados y programas sociales.

2. Que esa medida de emergencia permita que nadie gane hoy menos de lo que cuesta una canasta básica, hoy valuada en 105 mil pesos, en el camino de lograr un salario mínimo igual a la canasta familiar que los trabajadores del Indec fijan en 161 mil pesos.

3. Por la reapertura de las paritarias, libres, partiendo de ese nuevo piso de recomposición, con paritarios elegidos en asambleas de base.

4. Cláusula gatillo que actualice en forma mensual y automática los ingresos.

Estas medidas tienen que ser parte de una salida de la clase trabajadora a la crisis, empezando por la carestía de vida. Entre ellas el control obrero de la industria alimenticia. La clase trabajadora tiene el potencial de poder garantizar el abastecimiento a precios accesibles para toda la población. Empezando por el acceso a los registros contables de las grandes empresas, en el camino para un verdadero control de precios realizado por comités de trabajadores y sectores populares.

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