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Red Internacional

Entrevistas.Andrés Fidanza: “El Frente de Todos entró en un terreno de dudas totales tras las PASO”

Periodista, escribe sobre política en elDiarioAR.com y conduce un programa en el canal IP. Autor del libro “Durán Barba, el mago de la felicidad”.

Sábado 30 de octubre | 00:03

A poco de realizarse las generales de noviembre, ¿cómo evalúas el proceso electoral en curso?

Es un proceso extraño porque me parece que la expectativa del resultado, de ver dónde estábamos parados electoralmente o qué pensaba la ciudadanía ya pasó con las PASO. Fue muy sorpresivo, muy contundente a la vez y me parece que ya nadie espera demasiadas modificaciones. Puede ensancharse un poco la brecha o no tanto, quizá se pueda dar vuelta alguna provincia. Veremos qué ocurre en La Pampa, en Chubut, por mencionar dos provincias donde se eligen senadores y por eso son más importantes, o tal vez San Luis si tenemos en cuenta el antecedente de 2017.
Me parece que ya es cosa juzgada y no veo adrenalina, entusiasmo ni expectativa en la sociedad ni en la propia política respecto a esta elección. Me parece que lo que se esperaba o queríamos ver, desconfiando de las encuestas, ya sucedió en las PASO y ahora no hay tanta expectativa.

¿Qué está en juego para el Frente de Todos? ¿Cómo ves al peronismo?

Me parece que mucho. El Frente de Todos entró en un terreno de dudas totales después del piñón de las PASO, que fue una derrota muy dura, realmente muy dura. En este punto, de alguna manera es entendible la exasperación de la vicepresidenta porque se juegan muchas cosas, también personales, es el kirchnerismo desdibujando su propia marca, convirtiendo la unidad del peronismo en un valor que no alcanza y además impotente y perezoso para convencer a la sociedad. Ni hablar del Congreso donde puede perder la mayoría en Diputados que ya no era holgada, pero sí cualquier posibilidad de ir hacia adelante con proyectos más ambiciosos como la reforma judicial, designar al procurador, definir la vacante que se abrió en la Corte Suprema aunque sea el Senado. Es decir, lo que parece venir es un terreno complicado, en el que se vienen dos años muy difíciles para el Frente de Todos, con incertidumbre que alcanza incluso a la misma integración de la coalición. Ya tuvimos una carta/ultimátum de la vicepresidenta y quedó claro que cuando no le gusta el rumbo económico, alguna decisión o conformación del gabinete se lo hace saber al presidente y al mismo tiempo ya tenes actores dentro del Frente de Todos que están viendo el afuera, viendo alternativas. Por ahora es el desierto, eso también está claro. No olvidemos que ese fue el principal incentivo para unificar a las distintas tribus del peronismo, que sin Cristina no se podía o no alcanzaba para gobernar. Veo un Frente de Todos en el que las tensiones de la coalición quedaron muy expuestas y sujetas a los resultados económicos, una gran fragilidad al interior del Frente de Todos.
Sí bien llegaron a recomponer el frente político, cierto reacomodamiento a partir del cambio de gabinete, la puja interna sigue latente y tiene que ver, en mi opinión, con la falta de un rumbo económico definido. No hay puntos de acuerdo en cuanto a qué hacer con el presupuesto, si avanzar o no con el ajuste, qué hacer con las tarifas, qué hacer con los subsidios, qué hacer con el FMI. Aunque tal vez en este último aspecto haya más consensos, más allá de que por momentos haya un juego de policías buenos y malos. Es decir, hay lineamientos muy básicos sobre los que no hay consenso dentro del Frente de Todos.

¿Y a la oposición de Juntos por el Cambio?

A la oposición de Juntos un poco más envalentonada pero al mismo tiempo entendiendo que no “ganaron” porque el resultado tuvo un alto componente de voto castigo principalmente al gobierno, en un juego en el que uno sube y otro baja hablando de las dos grandes coaliciones. Veo conciencia de que no fue un cheque en blanco.

Sectores empresariales y cada vez más candidatos intentan instalar la idea de avanzar en una reforma laboral que consideran pendiente para un nuevo ciclo de inversiones, generación de empleo y crecimiento. ¿Cómo evalúas este tema?

Esta es una curiosidad que me parece relevante que destacaría, en el sentido que hay un consenso bastante amplio en la política y que tiene evidentemente un anclaje en la sociedad, respecto a que hablar de reforma laboral ya no es un tabú o un discurso anti obrero que hay que disimular. Creo que en este punto hay un cambio respecto a lo que fue la campaña de 2015, en la que Macri tenía prohibidas algunas palabras, referencias o propuestas asociadas a las reformas de mercado. Un discurso disimulado en cuanto a lo ideológico, en el que el expresidente claramente creía. En esta campaña Horacio Rodríguez Larreta lo planteó, antes de las PASO. Me parece que es porque evalúan que eso no los hace perder votos, en condiciones en la que los trabajadores que se encuentran registrados bajo convenio son una minoría, no llegan a ser 3 cada 10 trabajadores que están bajo convenio.
Lo planteaba Martín Tetaz en una reunión de la Amcham, en la Cámara de Comercio, respecto a que ya existe un consenso social y que la reforma laboral de alguna u otra forma va a salir por la vía del Congreso o a través de un plebiscito, para insistir en que la reforma seguramente pasaba. Es discutible, no sé sí es cierto pero es revelador de que Juntos para el Cambio cree que hay un sentido común que acompaña esa reforma de mercado.

¿Cuál es la agenda que se viene luego de las elecciones?

Principalmente pondría la lupa en la economía, qué va a pasar, si va a haber una devaluación porque además la brecha del dólar es cada vez mayor y es un aspecto complejo; paralelamente en la política judicial sigue en abierto la designación de la candidata a integrar la Corte y va a resultar muy difícil que se alcance un consenso, ya era difícil antes en este contexto aún más. Está en el aire la posibilidad de avanzar en el diálogo político, veremos qué sucede con eso, si es un intento del gobierno de socializar las pérdidas. También es cierto que por más diálogo político que haya debe incluir a los sectores más dinámicos de la economía y alguien tiene que ceder. Sin dudas, en todos los campos aparecen escenarios complejos.

Si el 2001 dio lugar a construcciones políticas como el kirchnerismo y el macrismo, emergiendo como una especie de nuevo bipartidismo ¿Cómo analizas el sistema político en este momento?

Creo que queda más claro que con ganar no alcanza. El aprendizaje y la experiencia fallida que dejó Macri a los Larreta, quiero decir a todos aquellos que tienen aspiraciones dentro de la coalición de Juntos para el Cambio, es que no alcanza con ganar con el cincuenta más uno porque después se complica la gestión, se necesita más volumen político, más consensos, más peronismo posiblemente. Creo que eso Larreta ya lo está viendo, recientemente declaraba que iba a gobernar con el 70% y ya es una forma de contrastar con Macri. El larretismo ve que Macri ganó con el cincuenta más uno pero gobernó con el 35% del sistema político, no me refiero a la sociedad sino del sistema político. Por tanto, en esta lógica, Larreta estaría obligado a buscar aliados dentro del peronismo y dentro del Frente de Todos. Y aparecen los fantasmas de su amistad con Massa, de su relación con sectores que se habían despegado rápidamente de Cristina cuando dejó la Casa Rosada.
En el último tiempo quedó claro que tanto Cristina como Macri no pueden hacer lo que quieren, creo que hay como una conciencia de impotencia de parte de las principales figuras de la política argentina. En síntesis, veo un sistema político de dos alianzas, dos coaliciones centrales que notan que no alcanza con ganar para poder gobernar y avanzar con proyectos.

Los sectores juveniles fueron ganando presencia en la campaña como una franja del electorado a conquistar. ¿Qué reflejaron los resultados de las PASO y la campaña en este aspecto?

Creo que hubo un mito de que los partidos iban por el voto juvenil, como si fuese un colectivo homogéneo y un territorio virgen sin corrientes políticas o ideológicas entre los jóvenes. Sin duda son los sectores más afectados por la falta de empleo, independiente del corte ideológico. Es posible que en los jóvenes haya cierta licuación de las identidades partidarias. Creo que es un tema que habría que estudiar, explorar más en profundidad.

Los resultados de las PASO dejaron al FIT-U como tercera fuerza nacional. ¿Cómo ves la situación de la izquierda en el actual escenario político?

Si, se ha hablado mucho de las terceras fuerzas y en general queriendo que sean otras, como el randazzismo o los libertarios. Y el FIT-U demostró vitalidad. Me parece que hay un síntoma ahí, en la medida en que la política y que las dos coaliciones no resuelven los problemas de la vida cotidiana, pueden crecer alternativas como la del Frente de Izquierda, que quedó claro que avanzó. En la medida que las dos coaliciones se vuelvan más impotentes y posibilistas la izquierda puede proponer escenarios alternativos, una imaginación más rica respecto a lo que se puede y no se puede hacer.

Hay un consenso bastante amplio en la política y que tiene evidentemente un anclaje en la sociedad, respecto a que hablar de reforma laboral ya no es un tabú o un discurso anti obrero que hay que disimular.

Acerca del entrevistado

Andrés Fidanza es periodista, escribe sobre política en elDiarioAR.com y conduce un programa en el canal IP. Autor del libro “Durán Barba, el mago de la felicidad”.




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