Géneros y Sexualidades

ANDALUCÍA

Andalucía presenta el primer protocolo contra la violencia machista cibernética

El Instituto Andaluz de la Mujer (IAM) presentó este 21 de octubre el primer protocolo del Estado español contra la violencia machista que se da en las nuevas tecnologías.

Verónica Landa

Barcelona | @lierolaliero

Jueves 22 de octubre de 2015

Foto: Twitter

Las nuevas tecnologías están totalmente integradas en nuestra vida diaria. Móvil, ordenadores y otros aparatos electrónicos son elementos usados con normalidad para comunicarse, informarse o para ocio. Y estas tecnologías no están exentas de la violencia machista que se ha instaurado en ellas y supone un peligro invisibilizado pero muy real. El control y la violencia que se ejercen a través de ellas llega a ser brutal.

El IAM asegura que este protocolo corresponde a la necesidad de responder a este fenómeno que va en aumento, y que afecta en especial a mujeres jóvenes. Señalan que la difusión y viralidad que tienen las nuevas tecnologías multiplican los efectos de la violencia machista. La difusión de imágenes privadas por parte de parejas, ex parejas o conocidos, las amenazas, el control, etcétera, multiplican su efecto a causa del fácil acceso y rápida difusión de las nuevas tecnologías, y en especial de las redes sociales.

La ciberdelincuencia de género queda recogida en el protocolo como “toda aquella violencia machista que se lleva a cabo a través de las TICS”

Redes sociales como Whatssap o Facebook que permiten ver la última conexión o a qué hora se ha leído el mensaje enviado, suponen un factor agravante en situaciones de control en el marco de violencia machista en pareja. La ubicación o el envío de fotos instantáneas también lo suponen: controlar, localizar, saber con quién está o qué ropa lleva puesta, es cuestión de segundos.

El gran problema es que en la adolescencia –aunque no exclusivamente- la violencia machista solo se concibe como violencia física o, como mucho, violencia psicológica. Pero para muchas jóvenes ser controlada de esta manera es un gesto de preocupación, cariño o amor por parte de sus parejas, y difícilmente lo detectan como violencia machista.

Por lo que muchas de ellas no llegarán a denunciar, no acudirán al IAM ni a otra institución similar porque tienen naturalizados estos comportamientos. La educación, la sociedad patriarcal o los medios de comunicación se encargan de ello. Además, muchas jóvenes reconocen que por miedo a una represalia no actuarían y no cortarían con esa situación.







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