Cultura

ENTREVISTA

Ana Longoni: “El trabajo de investigación es para mí una práctica política, como un modo de militancia”

Ana Longoni, escritora, investigadora del CONICET y docente de la Universidad de Buenos Aires, publicó su nuevo libro Vanguardia y revolución. Arte e izquierdas en la Argentina de los sesenta-setenta. El próximo 4 de diciembre estará presentándolo en Buenos Aires junto a María Teresa Constantin, Marcelo Expósito, Mariano Mestman y Fernanda Caravajal. El Jueves 4/12 a las 18 hs. en calle Suipacha 658 1º Piso.

Miércoles 3 de diciembre de 2014 | Edición del día

Éste trabajo, es la resultante de más de 20 años de estudios y sitúa a la investigación, como una constante revisión y relectura. Si su libro, Del Di Tella al Tucumán Arde (2000), vino a echar luz sobre aquellas prácticas culturales y políticas que fueron silenciadas o desaparecidas durante la ultima dictadura militar; y que en los primeros años de apertura democrática quedaron entrampadas bajo la "teoría de los dos demonios”, Vanguardia y revolución…, aparece en el presente como una necesidad de desmitificar aquellas prácticas artístico-políticas que la “institución arte” se encargó de desactivar en cuanto al significado e intención que en su momento histórico cumplieron; y que en el presente pasaron a ser un hermoso decorado más del mueso oficial.
Para la autora, este mecanismo sitúa a los artistas en una constante necesidad de revisión y reflexión sobre sus propias prácticas. La Izquierda Diario habló con ella sobre estos temas, sobre su trabajo y, por supuesto, sobre arte y política.

ID: El libro que salió a la luz en el mes de julio de este año, ¿es una continuidad de tu trabajo anterior (Del Di Tella a Tucumán Arde. Vanguardia artística y política en el 68 argentino. Ana Longoni – Mariano Mestman. Edición El cielo por Asalto. 2000)? ¿O podemos hablar de una revisión de ese trabajo?

AL: Las dos cosas. Por un lado, reúne más de 20 años de trabajo sobre arte y política, o experiencias de arte e izquierdas en Argentina desde fines de los cincuenta hasta el golpe de estado del ’76; y también, plantea una serie de revisiones críticas de los modos en que, en los últimos 10 años, se han venido leyendo desde la institución artística sobre todo (pero también en ciertas claves mitificadas en el mundo de la política), esas experiencias. Buscando justamente conmoverlas de nuevo y que vuelvan a decirnos desde un lugar crítico eso que tienen para decirnos hoy.

ID: Después de los ‘70 y el posterior neoliberalismo, se puede ver una ruptura con la idea de revolución. Hoy, que a nivel mundial se ven nuevos movimientos e insurrecciones, ¿crees que el arte puede retomar con más fuerza estas experiencias del pasado?

AL: Sí. Hoy en el mundo artístico está muy de moda el tema del arte y la política. Es un tópico instalado dentro del mundo artístico. Y, justamente, el libro no se llama “arte y política” sino “Vanguardia y Revolución”, es decir, toma dos ideas fuerza que fueron muy potentes, muy articuladoras de una serie de proyectos utópicos que articularon prácticas artísticas y acción política en esos años. Por eso mismo, porque creo que pueden interpelar el modo de hacer arte y de hacer política hoy. Para contraponer, o confrontar, o discutir con ciertos modos en que esas prácticas hoy están siendo leídas, muy “fetichizadas”, muy mercantilizadas dentro del mercado del arte.

ID: Vaciadas de su contenido

AL: Deshistorizadas.

ID: En la presentación hablaste de la investigación como una practica militante. Contanos cómo es esta experiencia de los “Conceptualistas del sur”.

AL: Por un lado, el trabajo de investigación es para mí una práctica política, como un modo de militancia. Aunque uno la haga dentro del mundo académico, del mundo universitario, es aún allí, donde uno puede interpelar, generar pedagogías críticas de esas prácticas, generar nuevas lecturas, nuevos archivos, activarlos colectivamente. Creo que es una empresa necesaria que no se puede hacer de manera individual, ni con la lógica competitiva que predomina en el mundo académico, sino en colaboración y solidaridad con otros. Eso desde el vamos. Y hace unos años, en el 2007, conformamos una plataforma de trabajo colectivo a nivel latinoamericano que se llama “Red Conceptualismos del sur”, que ya nuclea a cerca de 60 investigadores y artistas repartidos en buena parte de Sudamérica y también en algunos países del norte.







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